
LOS SUEÑOS DE OTROS.
Tu sombría habitación,
con las cortinas echadas,
un rayo de sol que juega
con tus cabellos al alba
cabellos sobre la blanca almohada
y la sonrisa en tu cara.
Aquel rayo juguetón
me enseñó tu belleza natural
y en tu rostro descubrí
que es la felicidad que falta.
Un velero que recorriendo los mares
va buscando nuevas islas,
nuevos puertos, nuevas playas
y siempre retorna al puerto
donde él un día anclara
donde le hicieron la quilla,
donde tejieron sus velas
y el mascaron de su proa
el cura le bendijera
para que le defendiera
de la tormentas del mar
y de las bellas sirenas.
Velero que tiene amores
en cada puerto y en cada rada
y que un gallardo marinero
es el que lleva la caña,
el que marca el rumbo certero
desde un puerto a otro puerto
desde una isla a sus playas.
Ese velero que tiene
su quilla de ébano,
sus velas de seda blanca
y sus cordajes trenzados
con fuertes hilos de plata.
Tus sueños siempre viajan
en una maleta azul
que de tu mano colgaba
cuando subiste al tren,
al tren de las nostalgias.
Tu maleta azul guarda en ella,
tus recuerdos, tu corazón herido,
los recuerdos de tu amor ya perdido
y tus nuevas esperanzas.
Tu maleta azul siempre viaja
en el tren,
en el tren de las nostalgia.
Y la estación de tercera
donde un día yo te encontrara
sentada en su banco de madera
con tu mirada perdida
hacia el tren que ya partiera
y solo de él tú veías
su penacho de humo
que hasta las nubes subía
y con ellas se mezclaba,
con ellas se confundía
y su silbido y marcha
el ambiente atronaba.
Esa gaviota herida que de nuevo
ha vuelto a remontar el vuelo,
a atravesar las nubes
a posarse en el palo del velero.
Esa gaviota es una nueva gaviota
que ha encontrado la serenidad
que ella desea.
La gaviota ya encontró
un nuevo amor más sincero,
un nuevo amor más fiel
y más verdadero.
Esa gaviota de nuevo
se ha bañado y ha jugado
en la espuma de las olas.
Esa gaviota de nuevo
con su vuelo ha acompañado
al velero que partiera
buscando los nuevos mares,
buscando los nuevos puertos.
Mas esta nueva gaviota,
solo tan solo se ha aventurado
hasta la bocana del puerto
acopañando al velero errante
que busca nuevas gaviotas
en lejanos puertos de mares
inmensos.
Estos no son mis sueños,
son sueños de otros,
mis sueños son otros,
que yo no conozco
porque yo no sueño.
Mis sueños son otros
yo, me los invento.
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