26 oct 2014

LOS SUEÑOS





LOS SUEÑOS DE OTROS.
Tu sombría habitación, 
con las cortinas echadas, 
un rayo de sol que juega 
con tus cabellos al alba 
cabellos sobre la blanca almohada 
y la sonrisa en tu cara.

Aquel rayo juguetón 
me enseñó tu belleza natural 
y en tu rostro descubrí 
que es la felicidad que falta.

Un velero que recorriendo los mares 
va buscando nuevas islas, 
nuevos puertos, nuevas playas 
y siempre retorna al puerto 
donde él un día anclara
donde le hicieron la quilla, 
donde tejieron sus velas
y el mascaron de su proa
el cura le bendijera
para que le defendiera 
de la tormentas del mar
y de las bellas sirenas.

Velero que tiene amores
en cada puerto y en cada rada 
y que un gallardo marinero 
es el que lleva la caña,
el que marca el rumbo certero
desde un puerto a otro puerto
desde una isla a sus playas.

Ese velero que tiene 
su quilla de ébano, 
sus velas de seda blanca 
y sus cordajes trenzados 
con fuertes hilos de plata.

Tus sueños siempre viajan 
en una maleta azul 
que de tu mano colgaba 
cuando subiste al tren, 
al tren de las nostalgias.

Tu maleta azul guarda en ella, 
tus recuerdos, tu corazón herido, 
los recuerdos de tu amor ya perdido
y tus nuevas esperanzas.

Tu maleta azul siempre viaja 
en el tren, 
en el tren de las nostalgia.

Y la estación de tercera 
donde un día yo te encontrara 
sentada en su banco de madera 
con tu mirada perdida 
hacia el tren que ya partiera 
y solo de él tú veías 
su penacho de humo 
que hasta las nubes subía 
y con ellas se mezclaba, 
con ellas se confundía
y su silbido y marcha
el ambiente atronaba.

Esa gaviota herida que de nuevo 
ha vuelto a remontar el vuelo, 
a atravesar las nubes 
a posarse en el palo del velero.
Esa gaviota es una nueva gaviota
que ha encontrado la serenidad
que ella desea.

La gaviota ya encontró 
un nuevo amor más sincero, 
un nuevo amor más fiel  
y más verdadero.

Esa gaviota de nuevo 
se ha bañado y ha jugado
en la espuma de las olas.
Esa gaviota de nuevo 
con su vuelo ha acompañado 
al velero que partiera 
buscando los nuevos mares, 
buscando los nuevos puertos.

Mas esta nueva gaviota, 
solo tan solo se ha aventurado
hasta la bocana del puerto
acopañando al velero errante 
que busca nuevas gaviotas 
en lejanos puertos de mares
inmensos.

Estos no son mis sueños, 
son sueños de otros, 
mis sueños son otros,
que yo no conozco
porque yo no sueño.
Mis sueños son otros
yo, me los invento.

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