12 feb. 2015

LA MUERTE Y LA VIDA,

 


LA VIDA Y LA MUERTE.

Hoy he visto a la muerte y la vida 
muy juntas y de la mano.
La muerte estaba lívida  
y de cera su rostro pálido
aquel semblante ayer lozano
que hoy vida no tenía.
Y vi la vida en un niño 
con los ojos aun cerrados, 
tan solo él dormitaba
y con muecas sonreía 
mientras era amamantado.

La muerte y la vida 
estaban representadas, 
y ambas dos se encontraban 
en la misma estancia fría.
Estaban, donde se estaba velando, 
la muerte en un serio féretro 
de caoba barnizado.
El niño que era la vida
sobre el halda de su madre 
muy placido él dormía
mientras lo amamantaba
y al parecer sonría
cuando el pecho empujaba.

La muerte y la vida 
codo a codo se encontraban
en aquella estancia fría,
donde a la muerte velaban.

La muerte, la triste muerte 
su crédito se había cobrado 
y por ello se encontraba
en aquel féretro el finado. 
La vida estaba contenta
y muy alegre ella estaba
en aquel niño la vida
estaba representada
y era toda una regocijo 
verla como se amamantaba 
y se aferraba a la vida.

La raya de la vida, 
en el niño; estaba sin estrenar.

Los que estaban presentes 
en grupo rememoraban
la vida de aquel finado 
en el féretro acostado.
El niño aunque estaba 
muy presente 
de él nadie comentaba, 
pues solo se evoca 
aquello que se nos fue
o se acaba de marchar.

La vida y la muerte, 
la muerte y la vida 
juntas, muy juntas 
en este mundo están.

Donde nace la vida 
la muerte está presente 
y donde reina la muerte 
siempre la vida es presente.

La vida y la muerte 
de la mano caminan, 
y nunca se separan 
a lo largo de la senda
por la que anda la vida.

Ellas siguen caminando 
y cuando una se acaba
siempre una nueva se inicia.

La muerte y la vida caminan,
juntas, muy juntas
siempre van de la mano,
siempre se encuentran juntas.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Querido amigo:

Muy linda. Muy real.

Todo lo que tiene un principio, siempre, siempre, tiene un final.

¿Entonces? Debemos ser felices y gozar de todo lo hermoso que tiene el camino, que nos toca caminar.

Un abrazo querido amigo, Eva