29 mar. 2016

PREGUNTÉ POR TÍ...


…MAS NO RECIBÍ RESPUESTA.
Te busqué en cada recodo del sendero
que sube hacia el monte.
Busqué tu sombra, busqué tu porte, 
mas no te hallé, no pude verte.

Yo intenté mí amor, subir, 
más rápido, subir más fuerte, 
para alcanzarte y poder verte, 
poder hablarte y abrazarte 
si tú lo quieres. Sí, si tú lo quieres.
Pero mis pies cansados y abotargados 
no; no quisieron obedecerme.

Este camino que al monte sube 
y se divierte.
Este sendero, sendero verde, 
danza pegado con la ladera 
a quien pertenece 
y sube y baja y sale y entra.
y no se separa de la ladera 
por no perderse.
Y yo, sigo subiendo, más yo no, 
no logro verte.

Al camino yo le pregunté por ti, 
¿Si podría verte?
Mas él no me respondido.
De ti, nada me dijo. 
De ti, nada me habló.

A la fuente de agua fresca, 
que corre clara y alegre. 
A aquella fuente, en la que tú y yo
aplacamos mil, mil veces 
nuestra sed ardiente, 
yo la pregunté.
La pregunté por ti mi amor 
y no me respondió, no me dijo,
nada de ti. 
Aquella fuente.

A la sombra de aquel viejo, 
tan viejo roble 
que tú mí amor tan bien conoces.
Ese viejo roble que tanto sabe 
de nuestros amores, 
de nuestras caricias, de nuestros besos,
de nuestros sueños, nuestras pasiones.

A ese roble viejo yo le pregunté, 
por ti mí amor.
Y el viejo roble no me dijo nada, 
no se dignó a responderme.

Cansado, abatido, casi rendido 
bajo del monte por el camino 
que bien conoces, 
miro a lo lejos, al horizonte 
pretendo verte
ver yo tu sombra, tal vez tu porte, 
tal vez tu cuerpo, tal vez tan solo,
tan solo, yo quiero verte.

Llegó la noche y en ella se hacen presentes,
estrellas, luna y luceros y quiero verte.
Mis pasos siguen aquel sendero 
soñando verte.
Yo le pregunto a la luna, a las estrellas,
a los luceros. Y, nadie, nadie responde.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Querido amigo:

Buscaste a tu amor y el campo, en la montaña le preguntaste, al roble, a la quebrada, al sendero.Subes y bajas. Llega la noche y sigues buscando, en las estrellas en los luceros.

Interrogas a la luna, pero no te dice nada. Estas cansado de buscar su sombra, en la mañana, en la tarde, pero no la vez.

Pero no te has dado cuenta que tu amor esta…está en tu corazón, en tu alma. En cada uno de tus suspiros, en la quietud y el silencio del sendero que caminas. Está en tu pensamiento y en cada letra que escribes. Búscalo dentro de ti y encontrarás ese amor. Y ya no buscaras sombras.

Cierra, los ojos y ella, estará allí. Dentro de tu corazón de tus sueños y talvez, muy dentro de tu imaginación o puede ser también, una linda realidad.

Un abrazo de tu amiga de siempre Eva