21 abr. 2016

YO, JAMÁS...

...PREGUNTO. 
Escuché en el silencio de la noche 
tu llanto quedo 
que en el vacío repetía el triste eco. 
Un profundo suspiro rompió el silencio 
del dormitorio oscuro cegado y negro.

Rompió el silencio de la noche oscura, 
de un crudo enero. 
Una noche de lluvia, de lluvia y perros, 
una noche en que lloran las canales 
bailan las arboledas, grita el viento 
y las nubes galopan corceles negros. 
Caballos desbocados surcan los cielos 
y entre un claro de nube se vio un lucero. 
Un lucero errante, un lucero huérfano 
que vaga por el cielo sin rumbo cierto.

Me despertó tu llanto y desveló mi sueño 
un suspiro profundo que te salió del alma, 
un quejido agudo que sonó a muerte, 
y aquel que lo oye su alma encoge.
Un suspiro que surgió de lo más profundo 
de tu corazón herido y del abismo.

Te contemplo en silencio 
y en el silencio mudo siento tu pena 
en mi corazón. Siento tu duelo, 
siento tu desesperanza y desconsuelo.

Tan solo te miro y te contemplo 
tu dormir intranquilo, tu sueño inquieto.
Yo en el silencio, te miro y te miro, 
velo tus sueños y cuando el sol me dice 
yo te despierto.

Mañana jamás te pregunto, por tus desvelos, 
por tu llanto callado, por tus profundos suspiros 
ni por tus sueños.
Calló y espero a que un día tú me cuentes 
tus penas, suspiros e inquietos sueños.

Nunca pregunto por qué esos llantos,
esos llantos nocturnos disimulados, 
que yo, noche tras noche, solo yo escucho. 
Nunca pregunto, quien es el dueño 
de tus llantos nocturnos y tan profundos.

Y en las mañanas, 
siempre te observo con disimulo 
y descubro en tus ojos negros, profundos 
el dolor y la pena que te corroe. 
Mas no pregunto.

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