7 oct. 2016

NOSTALGIAS DE OTOÑO

RIBERA DEL DUERO.
El verano quedo atrás 
se fue con su ruidoso adiós, 
sus melodías de truenos 
y algún que otro chaparrón.

El verano ya marchó 
y dejo los campos secos, 
algún que otro amor rompió 
y los frutos ya maduros listos 
para su recolección.

El verano es el ayer 
el otoño es el hoy que ya llegó 
y en los campos y los árboles 
en los corazones solitarios
se ve su intervención.

Lentamente el otoño 
va cambiando el paisaje 
y las galas de los árboles,
que son toda una visión 
en el campo se adivina 
un poquito de verdor.

La nostalgia del verano, 
de su alegría y calor, 
esos baños en los ríos 
y las playas, 
esos sofocos, en las olas de calor
y el amor que se marchó.

Poco a poco los árboles de la ribera 
se van quedando desnudos 
y mostrando sus secretos.
En un abedul muy alto 
con un tronco liso y grueso 
se ven hoy dos corazones 
grabados con trazo grueso 
con iniciales en sus centros.
Son tu inicial y la mía 
que escribimos yo me acuerdo, 
una tarde de verano 
cuando el sol ya estaba puesto 
y la ribera del Duero era 
tu confidente y la mía.

Tú te fuiste, 
acompañando al verano
y yo me quede muy solo, 
tan solo con mis recuerdos.

Mil veces tú me dijiste 
que tu amor era sincero, 
pero desde que te fuiste 
solo quedan mis recuerdos.
Y paseo cada tarde 
por la ribera del Duero, 
entre San Juan y San Saturio 
y tu corazón contemplo
en el abedul desnudo 
esperando poder verte 
venir hacia mi corriendo.

Esos son todos mis sueños, 
son los sueños de un otoño 
que poco a poco se hace el dueño
del tiempo y de mis recuerdos.

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