4 nov. 2016

EN SOLEDAD...

...CAMINABA.
Sentado bajo un almendro 
de hojas ya desprovisto 
contemplo el campo arado, 
desamparado y frío. 
Contemplo el vuelo basto 
de los córvidos tan brunos 
de gritos bien provistos 
que vuelan cada tarde 
hacia sus viejos nidos
donde noches de invierno
se protegen del frío.

En los lejanos montes, 
se ven los altos cúmulos 
de nubes tormentosas 
que transportan las nieves
las lluvias a los campos 
la sangre de los ríos.

La tarde ya se aleja, 
las aves ya retornan, 
las nubes se hacen densas 
se ve asomar la luna
se ven brillar estrellas
y la brisa del río 
muy fina y muy fresca
hasta a mí se me acerca.

Miro hacia el horizonte 
más corto y más cerca 
contemplo mi almendro 
que sus ramas se espesan
parece amenazarme 
c0n su cara tan seria.

Desando el camino 
que me lleva hasta casa, 
y mi único amigo
con el que caminaba 
era el denso silencio 
que al caer las tardes 
al campo acompaña.

La luna se hace grande, 
las estrellas más claras,
la brisa de la tarde 
mi cara restregaba.
Un búho taciturno 
posado en una rama, 
contempla como ando 
camino de mi casa.

La tarde se hace noche
y yo solo, muy solo camino
y muy solo yo estaba.
Nota. Las fotografías han sido tomadas a través de un cristal fragmentado.

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