19 ene. 2017

ESPERANDO EN EL..

...BANCO DEL PARQUE.
No tardes amor mío, no tardes 
que la luna ya ha salido,
y hace tiempo que pasea 
por el parque, 
que ya el jilguero está dormido 
y la siniestra lechuza  
cantó ya su alarido.
Y dicen que es mala suerte 
escuchar de la lechuza su canto 
que es un triste gemido.

No tardes cariño mío 
que estoy muy solo y perdido 
sentado en este banco del parque 
mientras escucho el ulular 
de los nocturnos búhos, 
el croar de las ranas en el estanque, 
el cantar del arroyuelo 
que cruza de extremo a extremo 
nuestro parque.
El parque de nuestros encuentros.

No tardes tú amor mío 
que el sol hace tiempo 
que se ha ido, 
que la luna y las estrellas 
han ocupado de la noche
su espacio
y el silencio en nuestro parque 
a llenado; desde la entrada 
hasta el bosque.

El silencio camina esos senderos
por los que tú y yo paseamos 
y lo hacemos en silencio. 
No necesitamos hablarnos, 
con mirarnos ya sabemos 
de aquello que nunca hablamos
y que es nuestro secreto 
el que a nadie le contamos
porque es nuestro, solo nuestro.

No tardes, que hace tiempo 
que te espero 
y la brisa de la tarde 
hace bailar a las hojas 
las hojas del olmo viejo, 
que en su tronco guarda
secretos de enamorados 
que con el paso de los años
su corteza va borrando
para acoger otros nuevos.

No tardes amor mío 
que yo te sigo esperando. 
Y sabes bien que no pienso
dejar solo; este banco,
este banco que es el nuestro.

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