1 ago. 2017

EL TIEMPO...

...PASA.
Miré desde mi ventana 
pasar el tiempo,
el árbol que da sombra 
a mi ventana con sus ramas
ya tiene sus frutos entre
el negro y el rojo.

El jilguero que escondía
su nido entre sus embrollos
hace tiempo que no canta
se marchó con sus retoños
quizás, vuelva en primavera
para hacer un nido nuevo.
Pero quizás, 
yo ya no escuche sus trinos,
ni vean mis ojos negros
su plumaje amarillo, rojo, negro…
y su porte altanero.

Contemplo pasar el tiempo, 
y observo con nostalgia 
y con miedo
la deriva de los tiempos.
Como el paisaje cambia día a día, 
como se nublan mis sueños.

Las madrugadoras alboradas 
se demoran cuando dormir 
yo no puedo.
Y los impacientes ocasos 
retenerlos yo no puedo.

Y con los ocasos; 
¡Llegan las noches! 

Y con ellas mis desvelos 
y el contar hora tras hora 
y el rememorar recuerdos.
Recuerdos que hacen daño,
recuerdos que olvidar yo pretendo.
Recuerdos que ahuyentan al sueño.

¡Y tú sueño nunca llegas!
Tú, no me amparas en tu seno,
Tú, no quieres acunarme,
tu amistad es mí deseo.

Y el tiempo se ralentiza, 
y el reloj que da las horas 
que marcar el adiós del tiempo,
que llama al tiempo nuevo,
se ha negado, a dejar 
que marche el tiempo.

Mis noches son infinitas.
y mis días son pequeños,
que cuando yo quiero dormir, 
velo,
y cuando quiero vivir, vivir; 
no puedo.

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