27 sept 2018

LA ARMONÍA DE UN...

...LUGAR.
El roció de la noche se ha posado 
en los pétalos bellos e inmaculados
de la rosa más linda de un rosal,
de un rosal que se mece y se recrea
muy cerca de la fuente de la alberca 
que entretiene a la flor con su cantar.

Un jilguero engreído y enamorado 
a la fuente pretendió desafiar 
queriendo que la fuente su canto enmudeciese 
ante su bello y melodioso trinar 
y a si, a su amada poder enamorar.

La fuente ajena al canto y al jilguero
sigue con su monótono cantar,
el jilguero gorjea y trina con denuedo
posado en un tallo del rosal. 
Ensancha las suaves plumas de su pecho 
para así más grande y más bello aparentar.

Su amada ajena al inútil desafío 
se afana por su nido terminar 
y no mira al jilguero engreído 
que su tiempo y su vida se le va 
en su cantar.

La rosa se mece suavemente con la brisa, 
las gotas del agua de la fuente 
la suelen refrescar, 
el jilguero rendido ante la obstinada fuente
silenció su lindo y melodiosos cantar 
y a su amada ayudó, a su nido terminar.

El orden y la armonía retornó a aquel lugar.
El agua brota espontánea en la fuente,
la rosa ocupa su preferente lugar, 
el jilguero trina cada día alegremente 
y su amada se afana por sus huevos incubar.
Una libélula ajena y distraída
vuela suavemente y se posa en la flor
de un nenúfar.
Alberca serena y tranquila es el espejo 
donde el cielo se suele retocar.   

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