LA NOCHE IMPERSONAL.
La
noche caía suavemente
sobre
el pesado caminar
de
las horas,
la
noche se hizo muy presente
en
aquellas calles
que
se encontraban muy solas.
Las
horas pasaban mansamente,
y
la noche se imbuía en su sombra,
tan
solo una estrella insolente
miraba
con descaro del reloj su esfera.
La
brisa de la noche paseaba
jugando
de una esquina a otra
de
aquellas calles que se esconden
en
el amparo de sus densas sombras.
La
ciudad está dormida, está soñando,
lo
que cada uno soñar quiera y pueda,
la
noche caminaba muy despacio
y
un gato huraño y solitario
rompe
aquel silencio maullando.
Maullando
a la luna en lo alto
y
la luna lo ignora sin mirarlo.
La
noche es muy suya, la noche es;
muy
impersonal y ajena
la
noche carece de amigos
que
la acompañen y quieran.
A
la noche casi nadie la espera.
La
noche es; muy impersonal y ajena.


No hay comentarios:
Publicar un comentario