El
camino de la vida
tiene
los tramos muy largos.
Cuando
tú vas caminando
por
un sendero muy largo,
encuentras
en él espinas,
piedras,
zarzas, barro, cardos…
Encuentras
en él sombras divinas
fuentes
frescas y cristalinas
que
tu sed te va saciando.
Encuentras
terrenos llanos
en
los que, caminar es delicia
y
subidas escarpadas
las
que tus fuerzas te minan
que
te dejan sin resuello
y
se enquistan cual espinas.
Encuentras
sol, calor, lluvia
que
humedecen tu camisa,
piedras
que caen de los cielos,
heladas
que su frío martirizan,
nieve
en las más altas montañas
también
en los ventisqueros.
Nieve
que cubre, de las montañas
sus
faldas
y
borran todas las marcas
de
enmarañados senderos
Encuentras
praderas que son;
Regalos
y bendiciones del cielo
de
un verdor casi divino,
praderas
que están cubiertas
de
flores
de
colores tan bonitos
que
no tienen,
ni
los mejores pintores.
Encuentras
en ese
tú
caminar errante,
Hoces
y desfiladeros,
barrancos
y atolladeros
que
van salvado peñascos
que
a tu camino se imponen.
Desfiladeros
que unen
valles
que son muy cercanos
que
los separan altas cumbres
que
son difícil salvarlas,
siendo
tan solo un viajero.
Cuando
en tu caminar tropiezas
en
una de las muchas piedras
y
tu cuerpo besa el suelo,
te
tendrás que levantar
para
seguir caminando
que
el camino de la vida
nos
enseña a los viajeros,
que
no todo en el camino
es
un feliz caminar.
Caminar
cantando,
riendo, soñando...
ni
tampoco es tropezar
a
cada paso que das.
Tampoco
es caminar
sin
alegría y penando.
En
el camino de la vida hay,
felicidad,
amor, ilusión, sueños,
luz
y mucha claridad.
Pero
también sufrimiento,
hay
dolor, llanto y también,
también
hay malos momentos.
Tropiezos
a cada paso
de
los que vas aprendiendo
y
tú te vas levantando
y
renovando tus fuerzas
y
tus buenos sentimientos.


1 comentario:
Muy hermoso. Describes de una manera perfecta el camino de la vida.
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