26 ene 2019

EL CERRO DE LA CORONA,

 LA TUMBA VACÍA.
La montaña llora, 
el niño dormido ya no se despierta,
Está él oculto en aquel agujero 
en el que ha caído, 
que estaba vacío oscuro, que miedo 
ahora lo ocupa su pequeño cuerpo.
La tierra siempre madre, lo arropa, 
lo arropa para que no sienta frío 
y miedo no pase.

El niño caído dormido,
ya no se despierta, 
ya jamás él llora
y no está dormido, 
el niño sueña ahora, 
el niño juega ahora
con los angelitos
que junto al niño rien, 
retozan, corren, vuelan...

Su padre lo llama a gritos 
y se desespera porque no contesta.
Su madre lo llora, lo llora 
con terrible angustia y una gran pena
y aquel hermanito que hace unos años 
también se durmiera
ya lo despertó, de su mano lo lleva, 
le enseña el camino al cielo
para que no se pierda
le abre las puertas del cielo,
para que no llore y miedo no tenga
y feliz él juegue y muy feliz él sea,

En el Cerro de la Corona hay nervios, 
al cerro mucha gente llega 
buscan con afán al niño 
en lo más profundo de la dura tierra.

La gente se mira, se miran en silencio, 
apenas si hablan, 
y con su mirada hablan sin hacerlo.
Se dicen con esa mirada que mira al suelo, 
lo que todos temen,
lo que nadie dice, lo que todos sienten.

Las noches son largas de lucha y de brega, 
los días son corto para nada llegan 
y con esos días que pasan, 
con ellos se alejan las pocas esperanzas 
que a los padres y hombres les quedan.

Una noche larga, una noche eterna 
encuentran al niño dormido, 
dormido, lo arropa su madre la tierra, 
ya nunca jamás el niño despierta.

Corazones rotos, sangrando de pena, 
el niño se ha ido al cielo, 
en la tierra quedan sus padres 
y familias sin consuelo lloran.
Y aquellos hombres curtidos
en las desgracias, la lucha, la brega 
lloran en silencio con sus ojos fijos 
siempre en la tierra.
Sienten una gran pena, otro duro golpe
agranda sus tristes leyendas. Héroes
en las desgracias, que asolan la tierra.

El Cerro de la Corona quedó en silencio, 
su profunda tumba vacía, solo con su tierra,
el niño que decían dormido, el niño ha muerto,
que dolor, que pena.

El Cerro de la Corona 
frío catafalco 
triste monumento, 
vacío llorando por
por dentro y por fuera 
por el niño que quedó dormido
en un agujero oscuro 
profundo en la tierra.

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