LA TUMBA VACÍA.
La montaña llora,
el niño dormido ya no se despierta,
Está él oculto en aquel agujero
en el que ha caído,
que estaba vacío oscuro, que miedo
que estaba vacío oscuro, que miedo
ahora lo ocupa su pequeño cuerpo.
La tierra siempre madre, lo arropa,
lo arropa para que no sienta frío
y miedo no pase.
El niño caído dormido,
ya no se despierta,
ya jamás él llora
y no está dormido,
el niño sueña ahora,
el niño juega ahora
con los angelitos
que junto al niño rien,
retozan, corren, vuelan...
Su padre lo llama a gritos
y se desespera porque no contesta.
Su madre lo llora, lo llora
con terrible angustia y una gran pena
y aquel hermanito que hace unos años
también se durmiera
ya lo despertó, de su mano lo lleva,
le enseña el camino al cielo
para que no se pierda
le abre las puertas del cielo,
para que no llore y miedo no tenga
y feliz él juegue y muy feliz él sea,
En el Cerro de la Corona hay
nervios,
al cerro mucha gente llega
buscan con afán al niño
en lo más profundo de la dura tierra.
La gente se mira, se miran en
silencio,
apenas si hablan,
y con su mirada hablan sin hacerlo.
Se dicen con esa mirada que mira al suelo,
lo que todos temen,
lo que nadie dice, lo que todos sienten.
Las noches son largas de lucha y de
brega,
los días son corto para nada llegan
y con esos días que pasan,
con ellos se alejan las pocas
esperanzas
que a los padres y hombres les quedan.
Una noche larga, una noche eterna
encuentran al niño dormido,
dormido, lo arropa su madre la
tierra,
ya nunca jamás el niño despierta.
Corazones rotos, sangrando de pena,
el niño se ha ido al cielo,
en la tierra quedan sus padres
y familias sin consuelo lloran.
Y aquellos hombres curtidos
en las desgracias, la lucha, la
brega
lloran en silencio con sus ojos
fijos
siempre en la tierra.
Sienten una gran pena, otro duro golpe
agranda sus tristes leyendas. Héroes
en las desgracias, que asolan la
tierra.
El Cerro de la Corona quedó en
silencio,
su profunda tumba vacía, solo con su
tierra,
el niño que decían dormido, el niño ha
muerto,
que dolor, que pena.
que dolor, que pena.
El
Cerro de la Corona
frío
catafalco
triste
monumento,
vacío llorando
por
por dentro y por fuera
por
el niño que quedó dormido
en un agujero oscuro
profundo en la tierra.
profundo en la tierra.


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