21 ene 2019

LAS DUDAS Y...

...EL SILENCIO.
Nuestra noche se encontraba 
en el silencio, 
las horas se paseaban por la estancia 
y el abismo se hacía cada instante 
más profundo 
en aquellos momentos para nosotros
inseguros. 
El peso de las dudas a ambos, 
nuestras almas nos aplastan.

La estancia aumentaba en el silencio. 
El silencio que todo el espacio ocupaba. 
Tú sentada frente a esa ventana 
que a la calle hacía tiempo no miraba.
Y el silencio y el espacio entre nosotros.
El silencio que en el silencio escuchaba.

Yo por la estancia paseaba, 
y mis ojos al suelo se enfrentaba,
pues no tenía valor para mirarte, 
tampoco para levantar la mirada. 
Te oía sollozar en el silencio, 
te oía suspirar, 
suspiros que de tu alma se escapaban. 
Mientras tanto de mí; 
habían huido el valor y las palabras.

Busque en mi corazón 
y en lo más profundo de mi alma 
el valor que ahora me hacía falta 
y por un instante vino a mí ese valor,
y te mire a la cara 
y pude ver inundada tu mirada, 
y sentí que tú aguantaste mi mirada
al mismo tiempo que mi alma se
escapaba.

Mi mirada era de amor y tú lo sabes, 
mi mirada era sincera, era del alma, 
como sinceran fueron todas mis palabras. 
Nunca jamás de los jamases 
yo quisiera 
que por mi derramases una lágrima.

No sé quién te habló de mí. 
No sé quién ha emponzoñado tu alma. 
No sé quién de mí te dijo a mis espaldas, 
que yo a ti te engañaba.

Solo vivo para ti y por ti vivo, 
solo por ti yo sueño y respiro cada mañana 
y nada ni nadie en el mundo ha conocido 
un amor tan sincero como el mío, 
mi amor hacia ti, emana de mi alma.

No llores, por favor yo te lo pido 
y si dudas de mí tú has debido,
pregúntame a mí que siempre he sido, 
un libro abierto para ti. 
El libro de mi alma es quien te habla.

Sequé de tu rostro las lágrimas 
que sin preguntar habían inundado
tu linda cara, 
desterré de tu corazón toda la duda 
que en él había fundado su morada
y el silencio abandonó la estancia 
y su espacio se había reducido,
ahora eran normales las distancias.

Hablamos, preguntaste, 
y yo te he respondido.
Tus dudas aclaré, 
espero que todo, que todo
tan solo haya sido 
tan solo una duda que,
en tu alma quiso hacer su nido
una mañana.

De nuevo la ventana miró hacia la calle, 
de nuevo el sol la estancia a invadido, 
de nuevo se escucharon nuestras risas,
de nuevo el silencio de nuestra casa ha huido.
De nuevo nuestro amor ha vuelto al nido. 

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Querido amigo: ¡Que tierno y bello poema has escrito!