... NO TODO CURA.
Deje pasar el tiempo,
creyendo que con el tiempo
todo se cura, todo se perdona,
que todo se olvida,
que pasan más rápidas las horas
que apenas se notan los días.
Deje pasar el tiempo pensando
que con el tiempo
uno se acostumbra al dolor,
que con el tiempo se cierran
las heridas.
Que iluso fui, creer en tus
mentiras,
creer que tus silencios eran vida
y en silencio sufrir sabiendo
que tú no me querías,
que todo lo que tú prometías
era un cuento.
Tus cuentos. Cuentos de cada día.
Deje pasar el tiempo pensando
que con el paso de los días
de ti me olvidaría, se irían
mis sufrimientos y otro amor
quizás en mi florecería.
Pero el tiempo, no cerró mi
herida,
ni el tiempo me hizo olvidar
que te quería.
El tiempo hizo crecer mi sufrimiento
al saber que para ti yo no existía.
El tiempo, aunque lo digan
no cura las heridas,
tampoco te borra los recuerdos.
Pensé que había dejado atrás
aquella gaviota herida.
Por no haber vuelto a pisar la playa
donde la encontré tendida,
tendida en la arena alicaída
donde las olas llegan y se marchan.
Abandoné la playa
por ver si la distancia cicatrizaba
mi herida.
La herida de su ausencia.
Mas no, la herida es una úlcera
que no se cierra y sangra y sangra.
El dolor siempre está en mi
presencia,
el perdón forma parte de mi
existencia
y de nuevo he vuelto a la playa,
la playa nuestra, que siempre sangra.
Para ver el ir y el venir de sus
olas,
y contemplar con tristeza el volar
de muchas gaviotas
y el bailar del viento y las palmeras.
He vuelto de nuevo a dejar mis
huellas
en su arena,
he vuelto a dejar que besen mis pies
sus lindas olas,
he vuelto a sentarme debajo
de las palmeras
que son novias del sol y de los vientos,
he vuelto ver las fuertes rocas
luchando contra el mar y sus elementos.
Sé
muy bien que te perdí,
que
no te tengo,
pero,
aunque sufro por ti
yo
por ti sueño y esos sueños
son
míos,
ni
a ti, ni a nadie jamás los cuento.
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