22 ene 2019

EL TIEMPO...

... NO TODO CURA. 
Deje pasar el tiempo, 
creyendo que con el tiempo 
todo se cura, todo se perdona, 
que todo se olvida, 
que pasan más rápidas las horas
que apenas se notan los días. 

Deje pasar el tiempo pensando
que con el tiempo 
uno se acostumbra al dolor, 
que con el tiempo se cierran 
las heridas.

Que iluso fui, creer en tus mentiras, 
creer que tus silencios eran vida
y en silencio sufrir sabiendo 
que tú no me querías, 
que todo lo que tú prometías 
era un cuento. 
Tus cuentos. Cuentos de cada día.

Deje pasar el tiempo pensando 
que con el paso de los días 
de ti me olvidaría, se irían 
mis sufrimientos y otro amor
quizás en mi florecería.

Pero el tiempo, no cerró mi herida, 
ni el tiempo me hizo olvidar 
que te quería. 
El tiempo hizo crecer mi sufrimiento 
al saber que para ti yo no existía. 

El tiempo, aunque lo digan 
no cura las heridas, 
tampoco te borra los recuerdos.

Pensé que había dejado atrás 
aquella gaviota herida.
Por no haber vuelto a pisar la playa 
donde la encontré tendida, 
tendida en la arena alicaída 
donde las olas llegan y se marchan. 

Abandoné la playa 
por ver si la distancia cicatrizaba 
mi herida. 
La herida de su ausencia.

Mas no, la herida es una úlcera 
que no se cierra y sangra y sangra.
El dolor siempre está en mi presencia, 
el perdón forma parte de mi existencia 
y de nuevo he vuelto a la playa, 
la playa nuestra, que siempre sangra.
Para ver el ir y el venir de sus olas, 
y contemplar con tristeza el volar 
de muchas gaviotas 
y el bailar del viento y las palmeras.

He vuelto de nuevo a dejar mis huellas 
en su arena, 
he vuelto a dejar que besen mis pies 
sus lindas olas, 
he vuelto a sentarme debajo 
de las palmeras 
que son novias del sol y de los vientos,
he vuelto ver las fuertes rocas 
luchando contra el mar y sus elementos.

Sé muy bien que te perdí, 
que no te tengo, 
pero, aunque sufro por ti 
yo por ti sueño y esos sueños 
son míos, 
ni a ti, ni a nadie jamás los cuento.

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