ESPERANDO PRIMAVERAS.
He visto los campos pardos,
que añoran las primaveras,
que olvidarse del invierno
ellos quisieran, quisieran.
Cielos plomizos y densos,
con nubes que son perpetuas,
con horizontes muy ociosos
con árboles que están desnudos
en formaciones perfectas.
La brisa del norte
con su susurro se queja,
con su fino ronroneo
requiebra a la noche densa
y acaricia a las ramas
desnudas del viejo roble,
qué espera a la primavera.
Oigo a las brisas llorar
y sus lamentos y quejas,
mientras se afina al pasar
por las estrechas callejas
para llegar a mi hogar.
Una caricia y un beso
en mis mejillas ella deja.
Una caricia de hielo,
un beso de mujer yerta.
En las noches de silencio,
cuando la mudez impera
se escucha el lamento de la brisa
al entrar sin abrir puertas.
La campana del reloj
en la torre de la iglesia
ha dado cuatro campanadas,
cuatro voces,
que a difunto a mí me suenan.
Miro desde mi ventana
y el alba aún se demora
veo los álamos del prado
marcando las diferencias.
Noche de invierno densa,
de primavera a la espera,
noche de duro silencio,
noche de vigilia y vela,
noche oscura y muy densa,
noche carente de estrellas,
de silencios que inquietan.
Cierro los ojos e intento soñar,
mas, mis pensamientos me llevan
a tiempos, que no quiero recordar,
tiempos, que a mí espíritu alteran.
Que vuelva pronto, muy pronto,
que vuelva la primavera,
que los álamos del prado
vistan sus verdes libreas,
que el ruiseñor a mí me cante
toda la noche entera,
que las alondras del sembrado
reciban la luz primera.
Qué largos son los inviernos,
que tardas las primaveras,
sus días son muy pequeños,
sus noches son casi eternas.
El cielo gris se encandila,
es la mañana que llega
y cae una lluvia fina
y la bruma en el pardo
se despierta, se despierta.
Otra noche sin dormir,
otra noche en larga vela,
otra noche sin soñar
los sueños que uno quisiera.
Noche de invierno densa,
con su fría brisa, lastimera,
noche de invierno de vigilia
y de espera.
Esperando estoy
a una nueva primavera
que se demora y no llega.
Noche de invierno, fría,
densa, eterna…


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