DE TIEMPOS PASADOS.
Es de noche y en el malecón del puerto,
tan solo se escucha el suave roce
de las quillas de los barcos
que acarician el espigón del puerto.
Las luces rilan, la tenue brisa
mi cara acaricia con su terciopelo,
y yo paseo pensando en mis recuerdos,
en mis sueños de amores nunca vividos,
de playas desiertas allá en el olvido,
de barco veleros con velas muy blancas
henchidas de sueños, bonancibles vientos
de una mar en calma, de una playa de
arenas blancas, gaviotas heridas,
de esbeltas palmeras,
de una mar en calma, de una playa de
arenas blancas, gaviotas heridas,
de esbeltas palmeras,
de barcas varadas sobre finas arenas,
de redes tendidas al sol que recuerdan,
y de el que esperan mareas de abundante pesca,
de olas que se acercan a la playa heridas
coronadas de espumas blancas con voces sonoras que acongojan y después
se alejan, se alejan.
se alejan, se alejan.
De aquellos amigos que adiós nos dijeron
de aquellos amigos que un día se fueron,
siguiendo los pasos de otros qué nos precedieron,
que un día marcharon por ese camino,
por el mismo sendero que todos nosotros
sin querer o queriendo,
un día que no conocemos, también partiremos.
De otros amigos que eran amigos míos
y como a tal los tengo,
pero un día ellos, dejaron de serlo
y no lo comprendo.
Pero los respetos, pues son mis amigos
y, como a tal respeto y, como a tal los tengo.
Mi camino quedó muy vacío,
sus pasos yo ya, tras de mí no siento
el camino ahora parece una sirga
vacía, vacía de sueños y recuerdos.
Mis amigos hace tiempo me dejaron solo
y por él, se fueron.
Buen viaje amigos, os echo de menos,
los días son largos, las noches eternas
desde que no os tengo tan cerca, tan cerca,
que vuestros pasos hoy ya no los siento.
La noche es silencio en el malecón del puerto.
Y yo, camino sin rumbo con mis pensamientos,
nostalgias de tiempos pasados,
de muchos recuerdos que al recordarlos
sin que lo pretendan, me hacen, me hacen daño,
y que un llanto amargo recorra mi cuerpo.


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