Hola
cariño mío:
de nuevo te escribo y hablo contigo
para contarte la vida
que hoy el día a día vivimos.
Entre las penas y el dolor
también hay momentos de alegría
en los que aun sonreímos
porque sonreír es una cosa
muy importante en la vida.
Las fiestas se van pasando
pero con nosotros se queda
la tristeza y la melancolía
que el corazón nos comprime
con
garras ardientes y frías,
como es nuestro vivir,
el vivir del cada día,
desde el día aquel de tu partida.
Siempre
pensando en ti
porque pensar en ti es vida
es esperanza de que merece vivirla.
Vida es ver, cómo crece, vive y es feliz
esa alegre y sencilla florecilla
que nació del amor y la alegría
cual nace la linda flor del
desierto
cuando la engendra la lluvia.
Siempre
pendiente de ella
porque es nuestra alegría
es la que trae a nuestro hogar
la
luz, el sol, la alegría...
Las ansias de vivir para seguir
acompañándola y queriéndola
más y más, cada
día, cada día.
David,
ellas nuestra esperanza
la que cada día obliga a las ganas
que hay que tener para seguir
y levantarnos tempranos
para
escuchar sus palabras
ver, en su rostro la alegría
la felicidad y como se siente querida.
David cariño mío;
A ese noray anclamos nuestras vidas.
Gracias hijo mío por dejarnos
un amarre dónde sujetar el cabo
que la vida la asegura.
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