Hola David hijo mío;
Una vez más necesito
de nuevo hablar contigo
aunque tú no me contestes
sé muy bien que tú me escuchas
lo que te comento y digo.
Un año más hijo mío,
se nos fue, se nos ha ido,
como se fueron las aves
abandonando sus
nidos
cuando el reloj de los tiempos
a las aves él les dijo.
Sin darnos cuenta,
sin saber cómo ha sido,
las estaciones
del tiempo
nos han marcado su ritmo
y, con el pasar de los días
un invierno triste y frío,
nuestras vidas ha invadido.
Dejando los campos grises,
solos, tristes, fríos, fríos.
Los árboles de sus hojas están desnudos
las canales lloran y ríen a menudo.
Y las cimas de los montes
de armiño se han vestidos.
Cariño mío nosotros vamos
andando al paso de este ritmo
siempre contigo soñando,
siempre hablando contigo,
recordando y rememorando
aquellos buenos momentos,
que juntos un día vivimos.
Recuerdos que nos mantiene
muy unidos junto a ti
y que destierran olvidos.
El tiempo pasa y no nos damos
ni cuenta de cómo se nos ha ido.
Solo vemos que ha pasado al ver,
como va cambiando tu retoño cariño
nuestra esperanza de verla crecer,
de nuestro amor y cariño por ti por ella.
David hijo mío, sigue escuchando
mis llantos, mis dolores, mis nostalgias,
mis quejas y desesperanzas
de tu ausencia y tú cariño
del pedacito de cielo que tanto
queremos, vivimos y compartimos.
David, yo te seguiré hablando
durante el año que hoy vivimos
así, siempre te tengo conmigo.
Te quiero, te añoro, te amo,
por ti lloro, sonrió y vivo, amor mío.


No hay comentarios:
Publicar un comentario