Hola
David;
un día más quisiera contigo hablar.
Cariño mío, hace ya un mes
que tú te fuiste
y no, por el pasar del tiempo
te podemos ni un momento olvidar.
en nuestras palabras al hablar,
en todo lo que hacemos,
también en la soledad,
cuando estamos en silencio
a la hora de pensar en ti
y contigo a solas poder hablar.
y nosotros, contigo;
siempre, siempre,
contigo hemos estar.
y contarte una vez más,
cuando viniste al mundo,
ese día,
que nunca podré olvidar.
radiante, como el que más.
En casa nos preparábamos
para ir a pasear,
tu mama se sentía indispuesta,
tu hermano Sergio,
solo quería jugar.
Nos
acercamos a la clínica
para más tranquilidad.
Y tú ya estabas en la puerta
queriendo ver de este mundo
su fisionomía y de tu familia
ver quienes éramos en realidad.
Allí os deje ingresado
mientras volvía a casa
para recoger tu ajuar.
Busqué a tu tía Espe
y no la pude encontrar.
Ya la tarde era cerrada
cuando vistes de este mundo,
la tibia luz que huía
tras el amplio ventanal.
Luz de una tarde de invierno
que no se quería ocultar.
Eras
el niño más lindo
que nunca vio la ciudad,
fuiste tan bien recibido
y en cada uno de nosotros
empezaste tú a sembrar
semillas, nuevas semillas
de una nueva realidad.
Te criaste siempre sano,
eras junto con tu hermano
el bien más codiciado
que cuidar, guardar y amar.
David
fuiste un niño muy amado
en este humilde y sano hogar,
que siempre ha sido y es; tu hogar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario