27 nov 2023

MAÑANA HABLAREMOS MÁS Y MÁS

 


Hola cariño mío, cómo estás.
Esperamos que donde quieras que estés 
hayas encontrado la paz y la serenidad
que en tus últimos días no te pudimos dar.
Dolores y fiebre no te dejaron 
un momento en el que poder relajar,
tu cuerpo, tu espíritu, tu serenidad...

David amor mío.
Nosotros cariño estamos bien.

Si de esta manera se puedes nombrar,
a ese vacío inmenso que en nosotros 
se instaló para la eternidad.
El cual, nunca podremos volver a llenar. 
Ese vacío tan profundo que nos grita, 
nos hace rabiar, nos llena de pena, 
nos hace llorar...
y nos ha sumido en la soledad.

No sabemos, ni queremos, ni jamás 
pretendemos de él escapar.
Ese vacío que es imposible 
que nada, ni nadie nos pueda ayudar 
a llenar.
Solo con tus recuerdos 
y de ti y contigo hablar, es posible
el poder soportarlo e intentar aliviar.

David, tu pequeña y hermosa hija
es para nosotros el remedio ideal 
que tu ausencia hace más llevadera, 
con su sola presencia
nos trasmite un poco de paz y serenidad
y renacen en nosotros
ganas de seguir, ganas de luchar,
para conseguir que su vida sea; 
plena de verdad y de felicidad.

Hoy es viernes el día de la semana
en que ese elixir se hace realidad.
Las horas son, lentas, eternas quizás, 
parece que el tiempo no quiere pasar
para que ese reencuentro tenga lugar.
Para nosotros ese día es, de gloria de paz
de dar salida a todo el cariño, 
a todo el amor, todas las caricias
que guardamos en el corazón.

Estando con ella la angustia es menor, 
y más soportable tu separación.
Su dulce carita nos llena de paz,
su linda sonrisa nos hace recordar 
aquellas sonrisas que tú hijo mío
solías regalar.
Sus gestos, caricias, su felicidad 
nos hace evadirnos de la realidad. 

Gracias hijo mío por todo lo mucho que tú 
nos supiste dar y aunque estés muy lejos,
siempre con nosotros tú, siempre estarás.
Nos distes amor, tanto, tanto, 
que, como padres tiempos nos faltó.

Nos colmaste de tranquilidad, 
de orgullo, de esperanza y felicidad.
Nos regalaste tu tiempo, del cual,
necesitábamos más, mucho más. 
Pero es que a los padres siempre 
el tiempo nos suele faltar,
de estar con los hijos una eternidad.
 
Y cuando tu tiempo a su fin tocaba
nos hiciste el mejor regalo 
que nunca pudimos soñar.

Gracias hijo mío mañana, 
dialogaremos otra vez más.


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