La tarde te acompañaba
mientras tú te alejabas
por el sendero
que no sabemos donde va
mientras tú te alejabas
por el sendero
que no sabemos donde va
y retonar no nos deja.
Lloraba el silencio
en la tarde aquella
en que tú partiste,
en que tú te alejabas
sin una mirada
en la tarde aquella
en que tú partiste,
en que tú te alejabas
sin una mirada
a lo que,
tras de ti dejabas,
Lloraba el viento entre los
pinos,
donde se esconden los sueños,
donde se duerme la noche
donde la brisa en las tardes
se hace dueña del vacío
y en sus suspiros se oyen
las penas y los quejidos.
donde se esconden los sueños,
donde se duerme la noche
donde la brisa en las tardes
se hace dueña del vacío
y en sus suspiros se oyen
las penas y los quejidos.
Desde que tú partiste,
lloran los días del otoño
que entre las nubes se esconden
juegan con el horizonte
en las cimas de los montes
mientras que el dolor, las penas
lloran los días del otoño
que entre las nubes se esconden
juegan con el horizonte
en las cimas de los montes
mientras que el dolor, las penas
y sinsabores...
habitan dentro de nuestros
habitan dentro de nuestros
apenados corazones.
En los amaneceres
de los días del otoño
las mañanas se despiertan
entre las brumas del valle
con las que tu alma juega,
las nieblas se desperezan
mientras peinan sus melenas
en las ramas de los chopos.
que jalonan las riberas.
En las nieblas deambula tu espíritu
las mañanas se despiertan
entre las brumas del valle
con las que tu alma juega,
las nieblas se desperezan
mientras peinan sus melenas
en las ramas de los chopos.
que jalonan las riberas.
En las nieblas deambula tu espíritu
por el día y en las noches
por todos nosotros velas.
Las ramas
verdes
de las trepadoras hiedras
escalan la inhiesta pared
y a tu ventana se acerca
por ver si en tu cama sueñas.
Y la hiedra no te encuentra.
Tú te fuiste y no has vuelto
te alejaste por aquel largo sendero
del que, su retorno desconocemos.
Te fuiste para no volver
aunque nosotros sabemos
que muy dentro te tenemos.
te alejaste por aquel largo sendero
del que, su retorno desconocemos.
Te fuiste para no volver
aunque nosotros sabemos
que muy dentro te tenemos.
Te siento en el murmullo bosque,
en la corriente del rio
que aunque nunca se detiene
jamás sabe dónde va,
ni cual será su destino.
En el aroma que en la brisa se mueve.
huele a tierra mojada
y mieses recién segada.
Siempre te puedo encontrar,
en esos rayos de sol
que siendo tímidos y pobres,
en otoño sienmpre están.
Te fuiste pero en mi; tú
vivirás para siempre,
y jamás te podre yo olvidar


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