Hola
David; me gustaría pensar hijo mío que donde quieras que tú estés no te
encuentres solo. Pues tú te marchaste y nosotros quedamos aquí sin poder
seguir acompañándote, como hemos hecho a lo largo de tu corta vida.
Nosotros nos quedamos aquí con mucho dolor, con mucha pena, con lágrimas en los
ojos y con este vacío el cual ya nos es imposible volver a llenar. Pero
tenemos la suertes de que hemos quedados acompañados por los muchos que te
lloramos y seguiremos llorando tu marcha y nunca jamás podremos olvidarte.
Nosotros, unos a otros nos apoyamos mutuamente para poder soportar este dolor
muchas veces insoportable y la pena que nos inunda por tu partida.
Tengo la esperanza que estarás acompañado por tus etites aquellos que tuvieron
la fortuna de conocerte y tanto te querían y en tantas ocasiones te lo
demostraron espontáneamente. Aquella tu amama la que no tuvo la dicha de
conocerte ni tú de conocerla a ella, era la persona más buena, generosa y cariñosa del
mundo te lo puedo asegurar por mi propia experiencia, yo tuve
la desgracia de sufrí junto a tus tíos su muerte siendo todos aún muy
niños.
Murió muy joven, casi tan joven, como tú hijo mío. Se marchó dejando cuatro
hijos aún niños a los que tanto quería y un esposo que lloró durante toda su
vida su partida sin encontrar consuelo.
David, espero y creo que ya estarás con ella, estoy seguro que te
protegerá y te querrá como te hubiese querido de haber tenido la dicha de
haberte conocido en este mundo del que partiste siendo tú también tan joven. Te habría querido tanto, como quiso a tu aita y a tus tíos.
Tienes ahí contigo a tu aitite Quico y Aureliano con los que conviviste
y sabes lo mucho que te querían, también a tu amama Elena que fue la última en
partir para poder acompañarte y mostrarte el camino que tú acabas de empezar
a caminar.
David es mí esperanza y mi consuelo el poder pensar y creer
firmemente que, estéis todos juntos y os cuidais y os acompañéis unos
a los otros, como nosotros lo hacemos aquí en este mundo, donde hace poco nos
dejaste tan vacíos y tan solos por tu dolorosa y nunca aceptada partida.
Cariño, nosotros estamos “bien” añorándote mucho y haciéndonos poco a
poco a la idea de que has partido para nunca más volver. Y mientras nos vamos
haciendo poco a poco a esa idea de qué, ya no estarás jamás con
nosotros físicamente, contamos con el mutuo apoyo de tu esposa, tus hijos
y sus familiares, de tus hermanos que están pendiente de nosotros en cada
momento, de nuestras familias, además de todas las personas que te conocieron, sienten y lloran tu tan inesperada e incomprensiva partida.
Muchos besos y espero que llegue hasta ti, todo nuestro cariño y amor.
El cariño de tus padres con los que siempre en cada momento estás, tanto
en sus pensamientos, como en sus corazones doloridos y llorosos por esta gran
pena y en sus bocas y pensamientos para hablar contigo constantemente y de esta
manera tenerte muy cerca y no separarnos jamás. Te queremos David amor.


No hay comentarios:
Publicar un comentario