15 ene 2024

HABLANDO CON DAVID 24-V

¿Hola mi amor, como te encuentras?
Te contaré un poco de cómo ha ido 
el fin de semana para que lo sepas.
 
Hemos tenido con nosotros, 
como ya supieras, a Leize. 
Desde el viernes al domingo,
nuestra casa es otra.
en ella hay risas, grititos de niños
cuando alegres juegan.

Toda su alegría nuestra casa llena
ocupando el sitio que ahora ocupan
penas y tristezas.

Cada día es más bonita, mas lista,
más obediente, cariñosa y buena.
Cada día es más linda, más bella,
y si se pudiera ser; 
también más risueña.

Que felices nos hace el estar con ella. 
Cuanto con sus gestos a ti nos recuerda
reímos, cantamos, jugamos, soñamos 
y nos arrastramos corriendo tras ella. 

Cuando el domingo llega
y la aurora por las ventanas entra,
las penas nos vuelven, 
las lágrimas nos rondan. 
El reloj ingrato corre, corre, 
como si de nosotros huyera 
mientras entre la semana 
sus horas son lentas, muy lentas.

Ella con sus gestos que de ti hereda
nos hace recordar 
mil y una anécdotas,
de cuando tú eras un niño
con tus ocurrencias
y lo tres no reímos pensando
y recordando muchas, 
de aquellas.

¿Cariño mío recuerdas aquella?
en que siendo muy niño querías 
que tu ama te hiciera 
un flan grande, grande
para ti solito sin interferencias.
Cuanto nos hemos reído 
hablando de aquella. 
Dice su amama, que en cuanto crezca
si es como tú, la repetirá en ella.
Hasta Leize, parece entenderla.

No lo sabes tú bien; como están con ella
tus dos hermanos que con ella juegan,
es para verlos jugando y jugando
y hasta en la mesa pendiente de ella.

Cariño mío aunque tú te fuiste
y con tu partida se cubrió la vida
de oscuras tinieblas.
Pero tú dejaste sembradas 
en medio de la oscuridad esa
un rayo de sol con tanta potencia
que donde ella está todo es alegría,
es la clara luz de un nuevo día 
en la primavera. 
Es un sol que brilla sobre las gotas de lluvia
tras de la gran tormenta.

Lleva en su ser tantas cosas buenas
que la oscuridad, las pesadas nieblas 
levanta su vuelo cuando ella llega.
Nos infunde a todos toda su alegría,
ganas de vivir e ilusiones nuevas.

Hijo mío, no estés triste, sonríe,
sonríe mirándola a ella 
llena de atenciones caricias y besos,
siendo a la vez reina y princesa.
Se feliz hijo mío y felices seremos 
viéndola feliz llena de alegría,
y viéndote ti, en ella, en ella. 




No hay comentarios: