5 ene 2024

BALANCE DEL AÑO 2023


Hoy yo quiero hacer balance
de un año que ya se fue,
y al que no quiero volver.
Un año casi maldito 
por lo mucho que nos quitó.
Se llevó lo que era nuestro
y un vacío nos dejó,
que solo llenar podemos
con lágrimas y con dolor.

Tan solo quiero decirle
que nos devuelva un poquito
de lo mucho que nos llevó.
No quiero jamás volver 
a este año que marchó
que solo nos dejó penas 
y también mucho dolor.

Desde tu obligada ausencia,
llorando están corazones
y rehenes son las almas
de las desesperaciones. 
 
El año 2023.
Un año para olvidar
que no queremos más ver,
aunque nunca jamás
jamás, podremos; 
olvidarnos ya de él.

Era un otoño gris del año 22, 
era un momento feliz
que muy frágil se volvió
y en un instante, un segundo, 
hecho añicos quedó.
 
Aquella felicidad 
que reinaba en el ambiente
se rompió con la noticia 
que nos dieron tristemente.
Donde había alegría
la tristeza arraigó
el dolor y la angustia
juntos con la desazón.
 
Llegaron las navidades
todos juntos en familia
conjurados y muy unidos
para empezar la lucha.
 
En la primera batalla,
que fue aguerrida y dura
se llevó de nuestras vidas
todas las esperanzas 
y nos dejó, 
sumidos en un mar
de pena, temor y dudas. 
 
Pero seguimos la lucha
renovando la esperanza
de que juntos y unidos
esta guerra era ganada.
 
Pero batalla a batalla
el enemigo invisible
nos fue ganando una a una,
en todas aquellas pujas,
también, las escaramuzas.
En cada una de ellas
el mal se fue transformando
en soldado de fortuna
 
Aquel primer tratamiento
en el que todos pusimos 
ilusiones y esperanzas
fue toda una dura ruina.
Tras él hubo otros muchos
y ninguno funcionó.
Al termino de cada uno 
solo había; fatiga, fiebre, 
dolor si, mucho dolor.
Muchas desesperanzas
y ninguna ilusión 
de vencer aquel temor.
 
Después de mil y una batalla
de guerrillas, escaramuzas.
Ya no hay tratamiento
ni elementos para la lucha. 
Solo nos queda la fiebre
y el insufrible dolor
también las desesperanza
y mucha incomprensión.
 
Un domingo de octubre
29 en el almanaque, 
las 16,03 en el reloj 
mi hijo del alma mía
en brazos de su madre 
en la quietud de la tarde
solito él se nos iba.
Hacia la nada él partía.

Domingo era ese día,
domingo lo fue también, 
el día en que él nació.
Se marchó dejándonos 
nuestros corazones llenos, 
de dolor, llantos y penas.
Ocupando la tristeza
los escondidos rincones
de las almas y apenados 
corazones. 

Amor mío, hijo mío
te fuiste aquella tarde
y contigo se nos marchó
la ilusiones de vida,
todas nuestras alegrías 
enterradas bajo capas 
de tristezas y dolor.

Año 2023, 
un año para olvidar
que olvidarlo yo no puedo,
no lo quiero yo olvidar
porque en él quedo 
encerrado toda,
mi ilusión inocente,
mi alegría innata y fuerte
la luz clara de la aurora,
que cada día me hablaba.
Hoy esta muda y triste, 
ya la aurora no me habla.

No hay comentarios: