Hola
David hijo mío.
Escucha lo que hoy te hablo.
Yo necesito hablarte
para seguir caminando.
David: El tiempo pasa volando
y sin que nos demos cuenta,
los días son las semanas
y los meses son los años.
El tiempo no se detiene,
el tiempo,
con nadie se queda hablando.
David;
Ya está muy próximo,
muy cerca,
tu nuevo no cumpleaños
que trae hasta a mi recuerdos
recuerdos;
de aquel momento feliz
que estábamos esperando.
Recuerdo cuando naciste,
se despedía un febrero y,
a la puerta estaba marzo.
Una nueva primavera
ya se estaba mostrando
cantaban ya los jilgueros
y las negras golondrinas
cruzaban con vuelo raso.
Naciste un día hermoso
que hasta el sol, quiso,
con nosotros celebrarlo
y darte la bienvenida
a este mundo tan ingrato.
David. Un año más
volveremos a reunirnos,
en tu nombre hijo mío
como lo hacíamos antaño.
Todos te recordamos,
te queremos, te añoramos...,
y muy juntos intentamos
con tus recuerdos llenar
ese enorme vacío
en el cual nos encontramos.
Ese vacío que no se puede llenar
con recuerdos, ni llorando
pero se puede aliviar
juntándonos,
para de ti y contigo hablar
y contarle a tu hija quien fue y es,
su aita.
Cambiar lágrimas por sonrisas
y momentos de dolor y tristeza
a otros de esperanza y de amor.
David. Zorionak mi amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario