Hola
mi amor:
Los días se van alargando,
la luz ya ha cambiado
la palidez por el blanco.
Los paisajes han tornado
el níveo color de nieve
por el verdor saturado
de los árboles del valle
de
los prados de las lomas
y del lejano altozano.
Las
cigüeñas han retornado
a sus nidos
de erectos campanarios.
Se
ven severas e impávidas,
estirado garabato
mirando hacia lo lejano,
Y no las molesta el viento
que abanican sus costados,
ni la impenitente lluvia
que deja todo empapado.
David, los días van cambiando
y mis recuerdos cariño también,
de estación ha cambiado.
Han vuelto de nuevo los jilgueros
al perenne naranjo
y las negras golondrinas
al alero del tejado.
Ambos se sienten dinámicos
reconstruyendo sus nidos
y yo, me embeleso al observarlos.
David hoy he descubierto
a unos nuevos
vecinos,
una pareja de alegres pajarillos
que cantan de noche y de día
con su melodioso canto.
No me canso de observarlos,
y con el pasar del tiempo
he descubierto
que en los tres pequeños nidos
hay pajarillos criando.
Ante esta imagen idílica
llena de amor y trabajo
de tres familias distintas
criando a nuestro lado.
Las oscuras golondrinas
con su nido en el alero
hecho con barro en su
pico amasado.
La pareja de jilgueros que
tienen su pequeñito nido
escondido en el naranjo,
y es muy difícil encontrarlo,
tejido con mucho amor
protegido y acomodado.
El del pardo ruiseñor
este pequeño cantor
que su nido a escondido
en un rosal que está en flor
en un rincón del jardín
dónde se respira amor.
David tan solo me faltas tú,
tan solo tú, mi cariño
para completar el cuadro
que en primavera vivimos.
La naturaleza nos muestra
viñetas de mucho amor,
la vida familiar aunque sean pajarillos,
vivir en unión con responsabilidad
y también mucho cariño
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