Hola amor mío;
un día más y siempre;
necesito hablar contigo.
La primavera se aleja
poco a poco hijo mío
y un nuevo verano llega
con sus grandezas y delirios.
Cada mañana al despertarme
siempre yo hablo contigo
te doy yo los buenos días,
y al aire mando besito
para qué tú lo recibas
cariño,
sabiendo que yo lo envió.
David; cuanta nostalgia hay en mí,
cuanta añoranza amor mío,
sin ti yo no sé vivir.
El tiempo a mí me lo dijo
Qué; en su firme caminar
encontraría el alivio.
Pero el tiempo me engañó.
El tiempo es verdad que sigue
su caminar infinito.
Mas yo sigo con mi pena y mi dolor
anegando mi alma y mi corazón.
Pensé que ya no quedaban en mí
por las muchas derramadas
lágrimas de la pena y el dolor
que en mi corazón se guarda.
Y cuando estoy contigo
por mis ojos se desaguan.
David amor mío;
entre nosotros tenemos
el pañuelo con qué las lagrimas
se enjuagan.
Tu hijita a la que tanto queremos
y que siendo tan pequeña
nuestras penas y dolor
ella suaviza y calma.
Ella es el elixir que sana
nuestras almas tan cansadas.
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