29 may. 2007

EN LA SOLEDAD DEL NIDO VACIO

EN LA SOLEDAD DEL NIDO VACIO
Contemplo nuestro espacio vacío.
Nuestro hogar está callado, solitario y frío.
Hace poco tiempo en este nuestro hogar,
todo eran cantos y gozos, retozos y risas,
caricias y lloros.
Se marcharon lejos, nos dejaron solos,
se fueron marchando, uno tras otros,
como marca el reloj del tiempo.
Con ellos se fueron nuestras alegrías,
nuestras ilusiones, nuestras discusiones
y también los gozos.
Tú nunca superaste el denso silencio
que fue ocupando cada aposento.
Nuestro hogar pequeño se fue agrandando
se te hizo inmenso.
Hablabas a solas. Hablabas en sueño,
hablabas con ellos.
La calle ya no existía, te quedaste dentro.
Jamás tú hablabas, si no era en sueño.
Uno a uno los nombras, con ellos tú hablas
desde el mayor al más pequeño.
Te encerraste en ti y tiraste la llave muy lejos,
al fondo del mar donde no las encuentro.
Y un día sin decirme adiós:
para mi desdicha, te marchaste lejos
me dejaste solo, vacío; sin dueño.
Nuestro hogar se ha vuelto tan grande y vacío,
ahora es inmenso.
Cuando tú estabas apenas cabíamos.
Era tan pequeño.
El correr del tiempo nos fue asfixiando.
La pasión primera se fue marchitando.
No supimos dar un cambio de rumbo,
y como a inexpertos nos tragó este mundo.
Te sigo queriendo, te sigo añorando,
te sigo; aunque no lo creas,
cada noche amando.
En mi soledad oigo yo tus pasos.
Huelo tu perfumen.
Siento; que me estas mirando.
El nido vacío te sigue esperando.

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