25 ene. 2009

LA MAÑANA

ERES TÚ; DE LA PRIMAVERA EL ALBA


Eres la furia del viento
y la amazona del alba
y la delicada brisa
que se acuna entre las ramas.

Eres melodía tenue y queda,
monótona y pausada
de la lluvia en los cristales
de las ventanas del alma.

Eres tú el carmesí del ocaso
y el escarlata del alba.
Eres tú la luz primera.
Eres tú; de la primavera y el alba.
Eres tú, lozanía de los prados,
de los bosques;
de mesetas y montañas.
Eres tú, paleta de mil colores.
Matices de primavera que tardan,
de los prados y de los montes,
de los valles y las besanas.

Eres el oro en la mies antes
de que la cercenen al alba.
Eres; el ocre en otoño.
El sol viejo de las ramas.
Los encarnados y almagres
de las hojas de los robles
y el dorado de las hayas.

Eres el sol del invierno
el que argenta las sienes
de las más altas montañas.

Eres la lluvia de otoño
la que armoniza los bosques
y el fantasma en la espadaña.

Eres aguacero generoso
que cae sobre las besanas
enamorando los campos
y fecundando a la dama.

Eres la gota de roció
sobre la rosa escarlata,
eres cuello de clavel
el que se mece y baila
en un balcón andaluz
mientras lo requiebra el sol
y con la brisa él baila.

Eres jazmín oloroso,
adelfa de las riberas,
geranio de cualquier plaza
hortensia de los jardines
y la palmera en la playa.

Eres tú. Eres tú,
mañana de primavera
antes de que el sol salga.



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