5 feb. 2009

AMORES NO CORRESPONDIDOS

AMORES NO CORRESPONDIDOS.
(LA BRISA ENAMORADA)

El murmullo de la brisa es;
el gemido de una flor,
es su toque una caricia
y su soplo el color.

La brisa se va jugando
corriendo por las riberas
baila con los finos juncos
y se mece en las mimbreras.

La brisa requiebra al fresno,
acaricia a los alisos
y a los sauces de hojas largas
le hace constantes guiños.
La brisa con esto espera
darle celos al arroyuelo
que corre por la ribera
y no se fija en ella.

Pero el joven arroyo
no se detiene ante nada
y cual mozuelo alocado
corre en busca la mar.
Le han dicho que es
tan bonita, tan hermosa
y la quiere enamorar.

La brisa se queda sola.
Sola, se queda llorando
errando por las riberas
entre los juncos esperando,
arroyuelos que la quieran.

Y mientras tanto las flores
que habitan en las praderas
bajo el sol se desesperan
esperando que la brisa
de nuevo juegue con ellas.

Cuenta el Martín pescador,
que le dijo una libélula
que la brisa se quedó
llorando entre la floresta
de la frondosa ribera
de un arroyo enamorado
de una mar que es forastera.

Ya el murmullo de la brisa
no se escucha en las praderas.
Ni se oyen los quejidos
de las hojas en las dehesas.
No se ve; el compás del balanceo
de la hierba en las laderas.
Ni se escucha el zumbar
al laborar las abejas.
Tampoco se ve el volar
de las lindas mariposas.

Está la brisa ausente.
La brisa de la ribera.
La brisa enamoradiza busca;
busca, un arroyo que la quiera.





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