14 ene. 2010

EL LLANTO DE UN NIÑO

SOLEDADES.


No dejes que llore un niño.
No permitas;
que le falte tú cariño.
Que él no tiene la culpa,
que la culpa no es del niño.

En un peldaño sentado
de una sombría escalera
llora un niño en silencio
esperando a que tú vengas.

Su madre salió temprano
a trabajar a su empresa
y se le ha hecho tarde
metiendo las horas extras.

En el silencio nocturno
cuando todo el mundo duerme
ella repasa su vida
y en su memoria febril
los recuerdos van pasando.
Los recuerdos añorados
y aquellos que ella quisiera,
aquellos recuerdos;
que ella, intenta olvidarlos.

Se enamoró de un hombre
en quien puso su cariño
y con el paso de los días
cuando estaban muy juntos
por una grieta escondida
se les marchó sin sentirlo;
el respeto y el amor
ilusiones y cariño.

Ahora contempla en silencio,
como duerme, como sueña;
plácidamente su hijo.

Contempla su yermo frío,
y la soledad de su hijo.
Solo le quedan recuerdos.
Sus recuerdos y delirios
y en su corazón herido
el llanto y el desengaño
de un amor que se le ha ido.

Ella sola; y solo también su hijo.
Ella sola; y sin padre crece el niño.

No dejen que llore nunca;
que llore; solo un niño,
que el niño no tiene culpa,
que se marchite el cariño
de amores prometidos.



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