9 mar. 2009

CRUZ DEL GORBEA (UN DÍA EN EL GORBEA)

UN DÍA EN EL GORBEA.

Sendero de noches claras
que te entierras en el suelo.
caminas cruzando bosques
de hayas, de pinos, tojos, enebros...
Sendero que cruzas ríos,
regatos y arroyuelos.
Hollas empinadas lomas,
salvas; angostos desfiladeros.
Camino que al caminante le guía,
hacia la Cruz, hacía el cielo.
Cruz que está;
siempre besando y apuntando al cielo.

Caminan, solo caminan.
Caminan, solo hacia el cielo.
ellos saben que en lo más alto,
está anclado un lucero.

Lucero de la mañana
que es para la noche el cielo,
cielo estrellado de luces.
Cielo, cielo, solo cielo.

Pasaron por el constreñido paso,
de aguas y lodos llenos,
se ayudaron de sus manos,
para salvar un repecho.
Y antes sus ojos se abrieron
los horizontes de ensueños.

Desde lo alto, más alto,
los miraban desde el cielo
ellos ajeno a todo,
no pudieron comprenderlo.

El camino se empina,
sus pies, se lastran al suelo.
pero siguen caminando,
siguen hollando sendero.

Pronto divisan la Cruz,
que hablando está con el cielo.
La Cruz juega con la niebla,
el viento se va enredando
entre sus negros cabellos.

El Aldamíz los saluda,
ellos pasaron de lejos.
El Aldamiz dijo adiós;
ellos, saludo no vieron.
pues sus ojos no levantan,
del intrincado sendero.

Camino, tú que te elevas,
tan derecho hacia el cielo.
Por qué, te hicieron tan duro,
por qué; eres tú tan derecho.
Por qué, no eres más llano,
exigiendo al caminante
tantos y tantos esfuerzos.

La Cruz del Gorbea acoge,
a los cinco en su pecho,
y sus brazos muy abiertos.

Ya no sienten el cansancio,
ya no recuerdan esfuerzos.
Todo en ellos es;
sonrisas y alegrías,
miradas de ilusiones,
miradas de puro ensueño.
Miradas hacia un paisaje divino,
que los trasladan al cielo.

La Cruz del monte Gorbea,
está tan cerca del cielo
para proteger a todos
los audaces montañeros.

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