13 ago. 2011

A JULIA. UN ESPEJO EN QUE MIRARNOS

Estos humildes y sencillos versos, dicen por mí lo que me gustaría decirle a una persona a la que quiero y que está sufriendo mucho. Ella y su familia sufren en silencio las miserias de una grave enfermedad y la verdad es que me falta el valor para decirles cara a cara lo que los quiero y los admiro.
Ella siempre tiene en su sereno rostro una sencilla sonrisa que nos desarma a todos y con su sonrisa y sus palabras siempre optimistas, hace que me falte el valor para decirle todo lo que siento y lo mucho que pensamos y rezamos por ella.
Esta persona tiene todo el derecho, (Si es que hay que ganarse el derecho a ser feliz, cosa que no creo) por todo lo que lleva sufriendo, por su lucha, por su resinación ante lo mucho que está pasando. Y digo que tienen derecho vivir, pero vivir una vida feliz donde el dolor y la enfermedad sean solo el recuerdo de una mala época ya pasada aunque no olvidada. Pues para olvidar tendría que vivir al menos dos vidas completas. Creo firmemente que ya han sufrido mucho y con creces han superado la "cuota" que "digamos" les correspondía de dolor y sufrimiento a lo largo de toda la vida. Ánimo Julia y familia.
LA FUERZA EN LA LUCHA Y LA ESPERANZA

He visto noches de lluvias,
de tormentas que desgarran
cielos azules cubiertos
de humildes luminarias.

He visto llorar en silencio
sin que nadie se enterara
en una pequeña alcoba
con las luces apagadas.

Y he visto a alguien sonreír
con su alma desgarraba.
He visto, consolar al mundo entero
con las entrañas rasgadas.

He visto tanto valor,
tantas ganas de vivir,
tanta lucha denodada,
con las fuerzas agotadas.

He visto una sonrisa alegre
que a mí siempre me desarmaba.

He visto manantiales en los ojos
también vi desesperanza,
conocí el optimismo
y contemplé la esperanza.

También llegó el pesimismo,
con él; llantos, tristezas y lágrimas,
y se acercó el desconsuelo
el dolor y las desganas.

Yo he visto la ilusión por seguir,
en la lucha y en la batalla,
de no cejar en su empeño,
de no darse por vencida,
con las fuerzas agotadas.

A los reveses; esperanza,
y a las malas noticias
con sonrisa e ilusión
se les gana la batalla.
En los problemas; convicción
de que siempre hay esperanza,
en la oscuridad del túnel;
la luz es la confianza.

Yo he visto tu “alegría”,
esa que a mí me desarma,
que me quita el valor
y de mis labios el habla.
Esa sonrisa en tu rostro
que nos radia la esperanza.

Y yo quisiera decirte,
decirte tantas palabras
que están en mi corazón
y que gritan en mi alma.

Me gustaría que sepas
que estoy muy cerca de ti
apoyando tu batalla.

Y quisiera que tú sepas
sin dirigirte palabra,
que nunca estás tú sola,
estas bien, acompañada.

¿Qué quieres que yo te diga?
Si no tengo yo palabras
para decir lo que siento,
en mi corazón y alma.

Nos lo dices tú a nosotros,
con tu serena mirada,
con tu rostros tan tranquilo,
con tu sonrisa tan clara.
Sonrisa, que nos desarma.

¡Dios mío! Cuanto valor
hay encerrado en tu alma.
¡Señor! Qué gran lección
nos vas dando a nosotros
luchando con tanto ahincó
en esta cruel batalla.

Amiga mía, amiga mía del alma
ese Señor de los cielos
no puede; alegar la ignorancia
ante tanto valor,
tanta lucha infrahumana,
tanta resignación
tanta ilusión y tanta calma.

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