13 sept. 2011

A UN RÍO

ES COMO LA VIDA
Yo he visto como tú nacías,
lo quieras o no, tan pequeño eras
que tú no existías aunque no lo creas.
Si un pájaro fuera, yo te bebería.
Tan pequeño eras, que no existías

Caminas dudando entre grandes peñas
y fuiste creciendo sin darte tú cuenta.
Bajabas corriendo, saltando
entre grandes cárcavas que son los
profundos surcos, que en la sierra abrieras.
Corres entre los barrancos y las grandes peñas.
Quien a ti te mira, mirándote piensa,
que prisa tú tienes, que te sobran fuerzas,
que esa energía que tú la derrochas
es la energía que al niño le sobra.


Eres eso tú, la espuma que sobra.

Llegará el tiempo en que te serenas,
es cuando, aunque tú, aunque tú no sepas
eres él más fuerte en la extensa vega.
A ti ha llegado esa madurez que la edad entrega
y ha hecho de ti, lo que otros sueñan.

Ya próximo a que hagas generosa entrega
a ese gran amor con el que tú sueñas,
eres tan magnánimo que pierdes tu seña
y en brazos de ella te duermes y sueñas
y ya no eres tú, solo, solo es ella.

Recuerda, recuerda:
Cuando tú naciste en la fuente aquella
eras tan pequeño que apenas se oía
tu alegre sonrisa y tu cantinela.
Tan pequeño eras, que apenas si eras.

Tu vida ha sido correr y correr para hacer
la entrega, dejar de ser tú; para que sea ella



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