2 nov. 2011

LUNA DE NOVIEMBRE

A MI ESPOSA EN SU CUMPLEAÑOS.


Luna de Noviembre, noche cerrada,
el búho ulula posado en su atalaya.
Sobre una parábola la luna cabalga
va hacia su ocaso; es la madrugada.
La brisa es fresca nos trae nuevo alba.
De la amanecida es; su heraldo que llama.
Sobre un cielo azul limpio y sin mancha 
la luna es señora camina hacia al Alba.

Luna solitaria a la que el tiempo dice 
que el sol no la quiere, que nunca la alcanza.
Luceros y estrellas, ya nunca la llaman
y camina muy sola por las madrugadas.

Luna, amiga mía:
¡Espera! ¡No corras!, no llames al Alba,
que yo aún no quiero dejar a mí amada.

La luna no quiso oír mis plegarias
y llegó muy pronto y nos trajo el Alba.
La dejé muy sola, muy sola en su cama.

Luna que me engañas. Ya no eres la luna
de noches pasadas, aquella luna amiga,
luna que ocultabas a los enamorados
con tu buen hacer y tus largas sayas.
¿Estás tú celosa; luna? Tú; mí luna del alma, 
Celosa de mí y de la mañana.
Celosa de mí hacer con esa serrana. Serrana
que; desde un balcón discreta me llama.

Los montes despiertan y el ruiseñor calla
y canta la alondra; es la alborada.

Con paso sereno tras la mula parda, 
cubriendo su cuerpo con la luenga capa
recorre los campos y cielos de España,
la luna celosa, que un día sin saber por qué,
a mí me engañara.

Y en esos mis campos, los campos de España 
despiertan las nieblas en las tierras bajas.

Ya canta el agua alegre en el río 
y en la alameda la brisa alegre rebulle la ramas
de los viejos álamos que montan su guardia 
en el viejo paseo muy cerca del agua.

Sol y luna, lluvia y viento, luz de luna noche larga
sobre un páramo solitario que dormitaba en la calma.


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