25 ago. 2012

GAVIOTA V (Epílogo)

 OS PRESENTO A MI GAVIOTA.
 
Quizás, solo quizás mi gaviota ha muerto,
más lo que yo quiero es que nunca muera,
quiero que conmigo comparta la espera
para encontrar el valor y la ocasión 
de poder un día entrar ambos nadando en mi mar
y juntos perdernos entre sus olas.

Mi gaviota nunca fue mujer, al menos no lo era,
fue y ha sido el espíritu de un amor nunca logrado
que yo hubiera querido vivirlo y sin embargo,
lo que  viví  fue el sueño de un amor muy deseado, 
yo lo que he vivido, fue un amor andado y soñado.
Andado sobre la arena de mi playa.
Soñado, siempre soñado.
Soñado en los paseos por mi playa, 
dónde quizás un día yo lo creara,
quizás fuese una tarde en primavera,
dónde yo quizás, quizás, a ella la viera. 
Tal vez yo viera;
a aquella mujer que me prendiera
y de ella sin saberlo quizás me enamorara.
Tal vez, quizás al no poder yo hablarla
yo en gaviota la ideara. 
Y la volviese esquiva, casquivana,
endiosada, la convirtiese en; 
una gaviota amada, divinizada...

Quizás esa fuese mi gaviota amada.
Quizás fuese un sueño una quimera, 
quizás fuese;
el reflejo de la luna sobre la arena, 
quizás fuese
la espuma de una ola o incluso el talle 
esbelto de una palmera.
Fuese lo que fuese, no tengo claro que no fuese;
un sueño, una quimera de una tarde templada en primavera,
un joven imberbe enamorado. 
Fantasías de un joven que se enamora 
de cada mujer que pasa por su lado.

Por eso es imposible que ella muera, 
no muere, lo que nunca ha existido, 
ni muere lo que nunca ha vivido. 
Los sueños nunca mueren si no es por el olvido, 
como tampoco mueren las quimeras.

Mi gaviota, vuela y vuela 
y cada día se posa en los mástiles de un barco,
y anida en lo más alto de aquel acantilado,
se baña entre la espuma de las olas 
y vuela requebrando el viento, las nubes y las olas,
y vuela desde la más alta palmera a mi tejado. 
Mi gaviota toca cada día con su pico
en los cristales de mis ventanas 
esperando que yo la haga sus caricias y sus mimos.

Mi gaviota nunca morirá, conmigo un día y otro día 
por mi playa pasea y paseará.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA RODRI:
HE VUELTO A LEER EL EPILOGO DE TU GAVIOTA,ES MUY HERMOSO QUE TU GAVIOTA NO MUERA.LA MÍA, YA NO VOLVERÁ. MURIÓ Y NI SIQUIERA A MI, REGRESARÁ. PUEDE QUE OTRA GAVIOTA NAZCA, PUEDE QUE OTRA LLEGUE A MI Y ME CUENTE SU HISTORIA Y YO VUELVA A ESCRIBIR SOBRE ELLA. PUEDE.
UN ABRAZO DE TU AMIGA,
EVA.