8 jul. 2013

MARIPOSAS EN EL CAMINO


DOS MARIPOSAS EN EL CAMINO DE SANTIAGO

Dos mariposas lindas van de camino hacia Santiago,
la una muy joven juega de flor en flor, de nardo en nardo,
de rosa en rosa, también se posa la mariposa
en la bella flor del hosco cardo, la más humilde de todas ellas,
de las flores la más espinosa y deseada por las abejas,
las mariposas y luego la mariposilla roza con sus alitas,
con sus patitas en las orillas de este sendero las zarzamoras,
y se enamora de sus florecillas que son sencillas y ella adora,
de ellas nacen las negras moras que tanto gustas
a los que el camino con sus pies hollan.

La mariposa pequeña vuela, ríe, corre, juega
y alegre salta de piedra en piedra y con sus alas
levanta el polvo de los caminos por donde pasa,  
bebe la fresca agua de las fuentes del peregrino
que hoy adornan muchos rincones de este Camino.
Cuando el sendero se hace exigente y se eleva,
cuando,  es costoso vencer andando fuertes cuestas,
la linda mariposilla cesa su vuelo y se cobija, entre las alas
de su dulce y muy paciente; tía que la protege y la cobija.
La mariposa se vuelve tímida, ahora está quieta,
todo lo mira, es el momento para que vea
y ella observe las maravillas de este camino
que va cruzando nuestra Galicia.

La mariposa mientras camina contempla alegre
a los peregrinos y peregrinas que junto a ellas
van caminando por los caminos de las Galicias,
siempre el peregrino va caminando,
y va orando sin tener prisa.

Cuando el descanso llega, cuando el sol declina,
cuando los pies descalzos se recuperan
de la cansina de todo un día, es el momento de hablar
y hacer resumen de esta jornada de este día.
Es el momento de dar las gracias de compartirlas,
es el momento de descansar ya que mañana será otro día.

Un nuevo día amanecía, un nuevo sol muestra sus rayos,
entre castaños viejos, robles añosos, nuevos carvallos,
el sol sonríe y con sus rayos saluda a las mariposas peregrinas
que un día más se han puesto en pie para llegar
sin detenerse a su destino.
El sol les va mostrando la belleza de este Camino,
les dice, como hay que sobrellevar ser peregrino;
ser solidario, ser buen amigo, compartirlo todo,
todo, todo hasta el cansancio con los amigos.
Es algo que nuestra joven mariposilla tiene
que aprender a asimilarlo.
¿Cómo se puede compartir nuestro cansancio?
Y yo le digo; que es muy fácil,
que si compartes en el camino;
el dolor de los pies, el dolor de espalda,
la soledad del páramo, la dura cuesta,
dolor del alma, nuestro cansancio. Todo ello
al compartirlo es más fácil, fácil el llevarlo.

Para nuestra joven mariposilla,
a veces, quizás muchas veces:
El Camino, se hace monótono, se hace largo,
y las mariposas vuelan, vuelan cada día,
cada día más despacio.
En una sombra bajo un carvallo,
ellas se posan sobre un geranio
que en silencio cuelga plantado
en un cacharro viejo de barro.
Mientras ellas descansan y beben un trago,
ven a los peregrinos pasar al lado,
unos van solo, solos acompañados
por sus pensamientos y ensimismados
en el Camino que van andando,
otros peregrinos caminan en grupo y van alegres
y van charlando, los ven felices aunque cansados.
Las mariposas ven todo estos
desde la flor de un geranio que en un viejo tiesto
está colgado de una rama de un carvallo.

Ya está muy cerca Santiago,
ellas en un otero han escuchado
a las campanas que están llamando
a los peregrinos para el rosario.
Y, como antaño los peregrinos se alegraban,
Ellas; se emocionaron, aligeran su vuelo raso
para llegar, llegar temprano
al bello templo Compostelano.

En el crucero del templo a la derecha del Santo
ellas se han posado, para escuchar la Santa Misa,
para dar gracias al buen Santiago,
para ver con entusiasmo el vuelo ahumado
del incensario.
Y ya cumplido este Camino, en sus cabezas
van acopiando todos sus recuerdos,
los  buenos y los malos. Recuerdos de este Camino,
que siendo el mismo no ha sido igual
a otros Caminos hechos antaño.
Tía y sobrina, las mariposas más lindas y bellas
de verdes vegas, de las riberas, de áridos páramos,
de frondosos bosques, de montes bajos,
las mariposas más lindas y alegres que jamás
este Camino han hollado ya han cumplido con su Camino,
ya han dado su abrazo al Santo.
Quizás mañana vuelvan a este Camino,
este Camino prístino y santo.

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