8 jul. 2013

OTROS MARES, OTROS SUEÑOS

“Las gaviotas y yo, nos comprendemos.
Nos hablamos sin hablar
Y al final… Cada uno, sigue su camino.
Uno, tierra adentro y otra, hasta los confines del mar…”
  QUE LINDA FRASE ME HAN REGALADO.


TU GAVIOTA Y TÚ.


Pero la gaviota voló hacia otro mar, 
se posó y anidó en otro acantilado, 
y una vez que sus polluelos hubieron 
su nido abandonado,
recordó ella otro mar, 
un mar mucho, mucho más lejano y tranquilo.
Recordó otra playa y otro acantilado, 
recordó aquella solitaria palmera que sin dudarlo 
la servía cada mañana de percha donde descansar 
cuando retornaba a la orilla cansada de su vuelo sobre el mar.
Y ella, tu gaviota; sin decir “adiós” ni un “hasta luego”, 
volvió el vuelo a retomar, y la gaviota una vez más 
regreso de nuevo hasta tu mar,
Regresó a tu playa donde antaño un día 
sin hablar os hablasteis, sin mirar otra vez 
os volvisteis con vuestra mirada a comunicar.
Y de nuevo recortó el aire de tu playa 
y de nuevo se posó en la jarcia del velero que tú amabas 
y de nuevo volvió a mirarte a los ojos 
y sin hablar pudisteis de nuevo entendernos 
y sin hablar os dijisteis con la mirada un te espero, 
un te espero sentada en la arena de tu playa.

Tu gaviota, y tú lo sabes, 
que de nuevo partirá hacia lejanos mares,
cuando de nuevo los vientos cambien, 
los vientos oceánicos que traen 
los aromas y las sales de otros mares.
Un día quizás ella regrese y tú 
ya habrás partido hacia tu cielo, 
ese cielo en el que existe 
el más tranquilo de los mares,
el más bello de los acantilados,  
veleros con las jarcias oro, 
de ébano los palos mayores, 
de nácar su casco marinero 
y de brillantes iluminado el cielo 
y los vientos más frescos y más veleros.

Más las gaviotas y tú, os comprendéis, 
y sin hablar, habláis, 
y al final cada uno seguís vuestro camino, 
ellas sobre la mar en vuelo, 
tú por los senderos de tu sino, 
caminos de polvos bendecidos, 
con piedras santiguados 
y lodos recogidos.

Tu gaviota y tú, quizás mañana 
de nuevo crucéis vuestros caminos, 
quizás, quizás, volváis a cruzar vuestro destino, 
quizás esta vez no emprenda ella nuevos vuelos,
quizás se quede, se quede para siempre, 
para siempre, ella se quede ya contigo.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA RODRI:
CADA COMENTARIO QUE TU HACES A MIS SENCILLAS POESÍAS,ME LLENAN DE ALEGRÍA Y TAMBIÉN DE CONOCIMIENTOS. SON UNA NUEVA GUÍA, PARA ESCRIBIR Y PARA VIVIR.
PERO LEER CADA UNA DE TUS POESÍAS,RELEER CADA UNA DE TUS FRASES,HACE QUE UNO SUEÑE. QUE NAVEGUE, POR MI MAR DE MIL COLORES Y VUELE POR EL CIELO BUSCANDO UNA ESTRELLA FUGAZ PARA PEDIRLE UN SOLO DESEO, QUIZÁS IMPOSIBLE, QUIZÁS... SIEMPRE, UN QUIZÁS... MUY LINDA ESTA POESÍA, COMO TODAS LAS TUYAS.
UN GRAN ABRAZO DE TU AMIGA EVA.