21 ago. 2013

EL VERANO SE NOS VA


FINAL DEL VERANO

Una vez más el verano se marcha
sin enterarnos, ni siquiera darnos cuenta
y con él se lleva los amores efímeros
que las noches de jarana y la canícula despiertan,
amores que quizás con el tiempo nada sean, 
quizás nada más sean, que el casual encuentro
de dos corazones solitarios con los deseos
de amar y ser amados sin más.

Con el estío se nos van 
las más claras alboradas de las frescas madrugadas 
que llegan al despertar.
Con el verano se marchan y a la vez se nos suavizan
las horas de un calor que amodorra y que achicharra,
que ni con el agua se calma, 
un calor que nos invita a beber sin llegarnos a saciar. 
Con él, con el verano se alejan las tardes 
que lentas llegan y que traen en su sonrisa las brisas,
las frescas brisas pausadas, envueltas en los aromas,
de jazmín y madreselvas, de albahacas y de don diegos…
y con lazos que las rematan, adornos que son esencias 
de hinojos, de romeros, de cantuesos, de lavanda... 

Anocheceres tranquilos que esperamos impacientes
que traigan entre sus alas el frescor que nos despierte.
Esperamos a que lleguen:
en los parques donde las fuentes cantan y los ruiseñores duermen,
esperamos sentados a que la brisa traiga esencias entre sus alas.
Sentados en terrazas, en los bancos de las plazas 
en la arena de las playas donde las olas que nos bañan, 
esperamos a las noches lleguen, con su frescor y fragancia. 

Noches del estío, llenas de embrujo, de esencias, de musas…
Noches que pasean solitarias, noches que no quieren entrar,
aunque tu puerta le abras; no quieren entrar en casa.

Con el verano se marchan las fiestas y las jaranas, 
las algarabías callan y nos lleva en volandas
a la realidad que teníamos casi olvidada. 
El final del verano nos trae la rutina de cada día 
el despertar de cada mañana, el enfrentarnos de nuevo a la vida.
Nos trae, el volver al trabajo, el registrar cada jornada, 
nos trae las deudas y los problemas hoy casi olvidadas. 
Lo que nos quitan el sueño y hacen cada día más difícil 
llegar a encontrar nuestra paz, el sosiego y la calma.

El verano al terminar, nos trae la realidad de una vida más real
sin disfraz, ni traje de fiesta y gala.

Esperanzas no nos faltan, tenemos la ilusión de que llegue, 
con el paso de los días otro verano donde volver a encontrar 
la alegría, la paz, el olvido, el relajo y la calma.
Feliz verano y feliz vuelta a los que se le acaba.

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