27 ago. 2013

MI JARDÍN


EL JILGUERO DE MI JARDÍN

Es primavera y me asomo a mi ventana 
para ver y admirar el jardín que hay tras el cristal.

Voló el jilguero de rama en rama, 
del cerezo ya florido al manzano 
que botones ya mostraba, 
voló el jilguero y el jilguero en su afán 
busca un rincón protegido en una rama,
del frondoso naranjo tupido
que a mi vista lo ocultara.
El jilguero cantaba, 
cantaba sin parar cada mañana 
y el agua de la acequia la réplica le daba. 
Ufano él se mostraba, al escuchar su trino 
más melodioso que el cantar del agua.

Una mañana mi despertar se extraña, 
yo no escucho el trino de mi jilguero, 
ni lo veo posado en su rama.

Con alegría descubro, como el ave faenaba, 
era todo un frenesí verle que una vez y otra, 
al naranjo regresaba, trae entre su pico, 
crines del caballo alazán y de la cola de la vaca, 
lana que las ovejas se dejan enganchada en alambradas, 
algodón de los baldíos, suaves y flexibles ramas, 
con todo teje su nido para ofrecerlo a su amada.

Cuando lo hubo terminado, voló como jamás volará, 
su canto maravillosos enmudeció a la brisa, 
al agua consiguió que se callara 
y con mucha ternura y mimo, 
con cariño su mostró el nido a su amada.

Ambos trinaron y volaron desde el alba hasta al ocaso 
y en su nido escondido en el tupido naranjo 
dieron suelta a sus pasiones y sus huevos empollaron.

Con el paso de los días ya muy cerca del verano 
enseñaron a volar de rama en rama, de árbol en árbol 
a sus polluelos que un día al nido no regresaron.

Solo quedaron los dos, contemplando el nido abandonado, 
y mirando al horizonte por ver si volvían volando.

A ellos; a mis jilgueros siempre les quedo el jardín 
con su cerezo y manzano, con su acequia cantarina, 
con sus rosales ufanos, con la brisa de la tarde
y con mi ventana abierta para escuchar yo sus cantos.

Mi jardín, está desnudo, mi acequia se ha secado, 
mis jilgueros ya no cantan, hace tiempo que marcharon. 
Ya no abro mi ventana, ya no escucho yo su canto, 
ni a la acequia reírse con su alegre desparpajo.

Mi jardín está en silencio por la helada arropado 
esperando primaveras y jilgueros en el naranjo.
Mañanas de lluvias suaves, mañanas de bruma en los altos, 
el cerezo ha florecido y brotes tiene el manzano, 
escuché yo hoy dormido el trino de un jilguero en el naranjo posado.
Una nueva primavera a mi jardín ha llegado.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri: He encontrado muchas sorpresas nuevas y muy lindas.

Felicitaciones. Tu amiga, Eva con un abrazo como siempre.