12 jun 2014

¿PARA QUÉ...


... SIRVEN LOS CAMINOS?

Salí al camino para buscarte,
más tú no estabas. 
Más tú no estabas donde quedamos 
que me esperases esa mañana.
Quizás pasó por el camino esa mañana, 
aquel mozuelo que te miró 
y tú quedaste de él prendada.
¿Yo no lo sé? 
Eso pensé, que te pasara

Yo te he buscado sin conseguir 
poder hallarte esa mañana. 
Mi desespero y mi dolor se hizo 
patente en mi alma atormentada.
Tomé el camino hacia adelante 
con la esperanza, con la esperanza 
de encontrarte en el camino 
bajo una sombra quizás sentada.

Yo le pregunté a la brisa de la mañana.
Le pregunté; si tú ibas sola o acompañada, 
le pregunté al polvo de los caminos, 
ese polvo que se mece sobre las rosas 
más bellas y más mimadas, 
le pregunté al polvo yo por ti, 
más él siguió posado sobre la
rosa de aquel rosal, su linda amada 
y ni siquiera miró hacia mí,
no vió, mi triste mirada.

En un recodo del camino 
bajo un avellano de sombra rala,
hay una fuente muy cantarina 
que canta para alegrarnos la caminata 
y aliviarnos el cansancio de la jornada.
Y nos alivia con sus aguas 
frescas y transparentes que corren 
ajenas y desbocadas.
Al caminante las aguas frescas
les quita el ardor de la jornada.
Yo me senté para escuchar 
las melodías que ellas cantan 
y después de escucharlas,
me decidí a preguntarle, 
¿Si tú bebiste, sus claras aguas?
Ellas siguieron cantando 
y sin mirarme cara a cara, 
sin dignarse a contestarme 
ni a decirme una palabra,
siguen cantando junto al camino
por donde pasan.

Seguí mi camino hacia adelante, 
ese camino que se dilata, 
un recodo otro recodo 
y mi camino, jamás se acaba.

Ya, cuando la tarde se resbalaba,
cuando el sol se me ocultaba 
bajo un roble de mi camino 
te vi sentada.
Estabas triste, estabas, muy solitaria,
tú miraste hacia el camino 
y vistes que me acercaba, 
corriste hacia mí y en mis brazos,
tú te arrojabas y en ese instante
nació un arroyo al unirse 
tus lágrimas con mis lágrimas.

Creíste haberme perdido 
y ahora tú me encontrabas.
Juntos muy juntos amor mío 
volvimos juntos a nuestra casa.

Los caminos a veces nos alejan 
de la persona amada y otras veces 
no llevan hasta ellas y nos devuelven 
a nuestras casas.

Los caminos sirven 
para acercar tu casa, 
a mi casa.


1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA QUERIDO AMIGO:

HOY, TE CUENTO. QUE, MUCHAS VECES ENTRE FURTIVAMENTE A TU JARDÍN.

PERO HOY, QUIERO DECIRTE QUE ESTAS ESCRIBIENDO COMO NUNCA.¡MUY HERMOSO!

UN GRAN ABRAZO, DE TU AMIGA, EVA.