8 dic 2014

3ª PARTE- POEMAS DEL 2014 PARA SER LEIDOS EN 2015

2014.  3ª PARTE

PEREGRINOS HACIA SANTIAGO 2ª PARTE


 EL BURGO RANERO - MANSILLAS DE LAS MULAS 20 km.
 8ª JORNADA.

Los peregrinos duermen, que digo duermen, 
más bien descansan y sus cuerpos les duelen 
pues no encuentran como acomodar 
en sus doloridos cuerpos, ni sus atribuladas almas.

Duro y frío suelo del comedor del albergue 
de El Burgo Ranero en el que muchos
peregrinos tienden sus cuerpos.

Unos y otros esperan a que alguien sea el primero 
de levantarse de aquel duro, frío, húmedo, suelo.
Todos a una lo hacen, se lavan y sus cosas recogen 
y salen a calzarse a la calle, 
en el bar frente al albergue toman café 
y con él, reconfortan sus cuerpos 
y fortalecen sus espíritus que se lo merecen.

Uno a uno, en parejas 
o en pequeños grupos, 
van saliendo al camino 
cuando aún en el cielo 
está presente 
el Lucero de la Aurora, 
y la noche está muy presente.

Sigue el camino recto 
con sus monótonos arbolitos 
y sus cruceros modernos 
a lo largo del camino.

Pasan junto a un aeródromo 
mientras a lo lejos contemplan 
los Picos de Europa nevados 
y un poco más cerca  de ellos
un tren que cruza el vasto páramo 
sobre sus vías férreas
y el traqueteo sonando. 
El tren va silbando y cantado
su melodía perpetua.

Los cuatro caminan en silencio, 
sus oraciones rezadas, 
como cada día hacen 
al iniciar la jornada.

Hace frío, mucho frío 
sus cuerpos llevan helados 
y con ansias esperan 
que venga a visitarlos el sol, 
el rey de los astros.

Cruzan la carretera de Villamarco 
y muy cerca les espera 
las vías del tren que antes 
han divisado silbando en el páramo
marchando sobre sus vías férreas.

Cruzan el arroyo sin agua 
del Valle de Valdearcos 
y esto le dice a los cuatro, 
que Reliegos está muy cerca, 
en él, harán el merecido descanso.

Ya está el sol despierto 
cuando en Reliegos entraron 
y buscaron un bar abierto 
para poder descansar 
y tomar algo caliente que los pueda 
sus cuerpos reconfortar.

En el bar hay algunos peregrinos 
que ya están descansando, 
otros entran tras de ellos 
y todos ellos traen el húmedo frio 
metido entre sus huesos y cuerpos. 
Frío; que en el páramo han cogido.

Salen de Reliegos y Mansilla ven a lo lejos 
al final del horizonte.
Hoy ellos llegarán temprano y si tienen la suerte, 
descansaran y se recuperaran 
de las jornadas anteriores

No eran las diez de la mañana 
cuando ellos en Mansilla entran 
por lo que antiguamente fue, 
una fortificada entrada, 
una puerta de su antigua muralla.

Era un día de mercado 
y su plaza está repletas 
de puestos donde se venden 
los productos de la tierra.
En él encuentran a Pedrito 
que es el encargado 
del albergue de este sitio.

A los cuatro acompaña, 
los acomoda en su sitio,
un albergue que son dos, 
el viejo bastante cutre 
y el nuevo que tiene lavadora 
y hasta televisor.

Asean sus cuerpos, curan sus pies, 
lavan sus ropas y descansan 
hoy por fin, no hay estrés.

Poco a poco se va llenando 
el albergue de peregrinos 
que han conocido 
a lo largo del camino 
y otros que no conocen 
y se acomodan en sus sitios.
Buscan donde comer 
y sus fuerzas reponen,
duermen un poco de siesta 
y sus hijos ven la tele.

Por la tarde con otros peregrinos 
visitan el lugar, sus murallas, 
sus iglesias, sus plazas y sus calles 
y también algún bar.

Después cuando la tarde cae 
con otros peregrinos 
hacen una cena comunitaria 
en el albergue reunidos.
Y con una larga tertulia 
ponen fin a esta jornada 
cuándo el sueño los llama 
acomodan sus cuerpos por fin en camas.

El albergue está en silencio, 
aunque muchos peregrinos 
están aún despierto, 
no duermen pero descansan.

Este silencio se rompe 
con un suspiro muy hondo, 
suspiro que se repite, 
tres veces en un instante.
¡Ay Dios mío!
¡Ay Dios mío!, 
¡Ay Dios mío!
Un peregrino pregunta. 
¿Le ocurre a usted algo señora? 
Y por respuesta recibe.

No, gracias, es que estoy tan a gusto 
que no he podido por más, 
que tener que suspirar 
de tanta felicidad.

Reflexión de la 8ª Jornada.

Mañana cuando despierten
después de haber bien dormido,
nuestros cuatro peregrinos
tendrán fuerzas en sus piernas,
en sus cuerpos aliento y brío,
en su corazón ganas de devorar 
los kilómetros del camino.

Mañana cuando despierten
será ellos, unos nuevos peregrinos.
Han descansado, han compartido
y por una vez en ocho jornadas,
apenas si han sufrido.

El Camino no es duro,
lo hacen duro, los peregrinos.

Mañana cuando despierten
recordaran este día,
como un alto en el Camino.

Peregrino.

Peregrino es aquel,
que acepta el cansancio
y las carencias también, 
que acepta el dolor,
las ampollas de sus pies, 
la tendinitis en sus piernas 
que sabe que todo ello es parte
de él. Parte de esta peregrinación
que hasta Galicia lo lleva.

Peregrino es aquel,
que da gracias por ser bien acogido,
por compartir mesa y mantel
con los demás peregrinos, 
compartir las anécdotas de cada día, 
sus angustias y también sus alegrías.

Peregrino es aquel,
que sabe cuál es su lugar en el camino 
y sabe cuándo debe seguir caminando 
o detenerse a descansar,
hacer un alto para descansar y meditar.
Peregrino es aquel.
Que desea con cariño a los que van más
de prisa, que tengan un buen Camino.
Peregrino es aquel.
Que entra en el Camino y el Camino entra en él.


MANSILLAS DE LA MULA – LEÓN. 18 Km
9ª y 10ª JORNADAS.

Un día más y van nueve nuestros cuatro peregrinos 
se enfrentan al camino cruzando el puente 
sobre el Esla en busca de sus destinos.

Hace frío, mucho frío y ellos se detienen y buscan 
en sus mochilas el abrigo necesario 
para que sus cuerpos puedan con confort seguir andando.
Caminan junto a una vega sembrada de maíz entera 
y a su mano derecha va con ellos caminando;
la concurrida carretera.

A su derecha dejaron un desvío que les lleva 
a los que por él se adentran 
hasta San Miguel de Escalada 
templo mozárabe consagrado hace tiempo, 
como templo cristiano.

Y a la izquierda más cerca que el anterior 
pudieron ellos a lo lejos observar 
Santa María de Sandoval, románico cisterciense 
también, como San Miguel fue declarado 
hace tiempo Monumento Nacional.
Villamoros de Mansilla cruzan por la carretera 
y rompe la monotonía de esta parte del camino 
que es recta, recta, muy recta.

Ellos ya escuchan el agua del Porma al caminar 
y cerca del Puente de Villarente encontraron un bar, 
toman un café caliente para el frío ahuyentar
y después cruzan el puente bajo él, el Porma va, 
en sus cauce una pareja de cigüeñas 
buscan entre sus aguas y sus limos 
el sustento de cada día para alimentar a sus hijos.
Pronto muy pronto ellas tendrán que emigrar.

A la entrada de Villarente los peregrinos se paran
contemplan la casa que antaño fue cárcel para peregrinos
que cometían las faltas.

De Villarente adelante el camino entra y sale 
de la carretera al campo y del campo a la calzada
para sacar al caminante de las peligrosas aceras 
ya que en esta parte el camino atraviesa 
de León, la industria de sus afueras.

Ya en el alto El Portillo León se hace presente, 
con sus grandes monumentos y sus grandes edificios 
Los que están más presentes: su catedral, 
sus iglesias, sus murallas y sus puentes .

Su catedral santo y seña de León el icono más preciado.
Su gótico el más admirado el mundo ilustrado.
Un tesoro y un hito en el Camino también para el peregrino. 
La pulchra leonina.

Puente Castro junto al río los peregrinos pasaron
y el río Torío por un puente muy antiguos lo cruzaron.
El padre va dolorido, con tendinitis que en sus piernas 
es tanto su dolor que hace difícil su caminar 
y esto le lleva, a solicitar ayuda de la Cruz Roja.
Los médicos le dan un masaje reparador 
y que beba mucha agua es el remedio mejor.

León les recibe con un amable saludo 
y los lleva caminando hacia el antiguo colegio 
de los huérfanos de la RENFE convertido en albergue.

Acomodan a los cuatro en una habitación 
con cuatro camas, con llave y lo más interesante 
que les permiten quedarse 
a los cuatro un par de noches.

Nuestros amigos siguen con su rutina diaria, 
asean sus cuerpos, cuidan sus pies, 
masajean sus piernas lavan y tienden sus ropas
y a continuación buscan donde comer 
antes de echarse la siesta.

Nuestros peregrinos mientras comen planean 
como dedicar el tiempo de los dos días 
que en León les esperan.

El pequeño se queja de la garganta, 
es que el frío de las mañanas 
estará muy presente en las siguientes jornadas.
El mayor de los hijos pide permiso a sus padres 
para poder salir por las tardes con los otros 
jóvenes peregrinos y peregrinas que se han conocido 
en el Camino y están en el albergue.
Tiene el joven, el permiso concedido 
y esas tardes y esas noches salen de fiestas los jóvenes.

El matrimonio y su pequeño hijo, por la tarde 
después de haber descansado se dedican 
a visitar la farmacia para surtir el botiquín ya esquilmado,
después se pierden por el León Histórico.

Sus pasos les llevan hasta la Plaza de San Marcelo 
donde pueden visitar el ayuntamiento de la ciudad, 
Palacio de los Guzmanes hoy la Diputación, 
La Casa de los Botines el Palacio de Gaudí 
y la Iglesia de San Marcelo, todos en la misma plaza,
todos en el centro de la ciudad.

Ya tarde se acercaron a la catedral para poder admirar 
la belleza de la luz de poniente al rosetón traspasar.

Compraron para cenar antes de volver al albergue 
y dar por finalizada su primera jornada, en León.

Compartieron mesa y las viandas con otros 
jóvenes peregrinos que con su hijo estaban.

Al día siguiente, como debieran 
el albergue a las nueve abandonar 
buscaron una chocolatería para desayunar.

Visitaron San Marcos que ayer fue 
de peregrinos hospital hoy Parador Nacional. 
Si sus paredes hablaran qué nos podrían contar 
de historias peregrinas, de leyendas del Camino, 
de cuentos que escucharon a peregrinos contar.

Después sus pasos se encaminaron
hasta la catedral para ver a la luz de la mañana 
sus vidrieras traspasar.
San Isidoro de Sevilla,
santo que casa tiene en el solar de esta ciudad
y en ella los peregrinos encuentran en su altar
al Santísimo siempre expuesto y lo vienen adorar.
Su Panteón de los Reyes y en él 
las tumbas de muchos reyes encontraras 
y sus pinturas románicas bellas 
y muy bien conservadas, en su museo; 
el Cáliz de Doña Urraca y el Pendón de Baeza 
entre sus piezas más apreciadas.

En el Barrio Húmedo comieron 
y en la Plaza del Grano (Plaza del Mercado) 
visitaron Santa María del Camino, o del Mercado.

En esta jornada aunque no han andado, 
los peregrinos están cansados. 

Reflexión de la 9ª y “10ª” Jornada.

Este Camino es para aquellos
que se atrevan a despojarse
de las galas de su vida diaria,
y se visten con las sayas y el hábito 
de la humildad, de la generosidad 
y adquieren la firmen decisión
de no mirar hacia atrás,
siempre mirar hacia adelante
para seguir caminando
para poder caminar.

Tendrás tú peregrino, 
como nuestros amigos
que mirar hacia adelante 
en los cruces del camino
y pasar de los gallofos 
falsos peregrinos
de los falsos profetas.

Los primeros los encontraras
en los cruces del camino
y sus manos jugaran con  
esas falsas monedas 
de oropeles pintadas
que les sirve de muleta 
para engañarte y timarte 
y que tú te arrepienta 
de seguir hacia adelante 
peregrinando por estas tierras tan bellas.

Y, qué decir, de esos falsos profetas 
que en las bases de los lindos cruceros 
que adornan los cruces de los senderos 
ellos vociferan y claman para que adores 
a los falsos dioses de las comodidades, 
del consumo y del dinero, esos falsos dioses 
que abundan entre los hombres 
que en este mundo estamos 
y en este mundo caminamos.

Ellos te piden con su voz potente y a la vez dulce 
que te olvides de orar porque dicen que
tus oraciones hoy en día para nada ya sirven.

Pero si tú amigo, como nuestros peregrinos 
te mantienes fiel al espíritu del Camino 
y de los peregrinos, encontraras como ellos 
un oasis en el desierto con sombra abundante, 
agua fresca donde tú podrás beber y refrescarte, 
dátiles dulces y abundantes y un río de miel 
brotara de los enjambres unas generosas ubres
darán rica y fresca leche.

Se fiel amigo peregrino y el Señor de este 
y de todos los camino, sabrá él recompensarte 
quizás, esa tu recompensa, pasará para ti 
desapercibida y tú no te des ni cuenta, 
como nuestros peregrinos han encontrado 
en estas jornadas de su Camino sus premios 
sus estímulos en Mansilla o en León 
sin que ellos los pidieran y os puedo asegurar
que ellos, de esto, nunca tuvieron conciencia.     

Peregrino.

En este Camino que tú andas peregrino, 
cuanto más por él caminas, 
más tú necesitas andar.

El Camino es igual que nuestras vidas 
y cuando todo parece que te sale mal, 
debes hacer un alto y ponerte a pensar
porque senda tú, deberás caminar.

En el camino peregrino también deberás 
tú un día descansar para encontrar tu camino.

Tu peregrino debes andar en el camino, 
con los otros peregrinos para hacer más ligero tu penar, 
pero también deberás caminar a solas 
para en silencio y en soledad poder rezar, 
mirar dentro de tu corazón y busca en él la verdad,
la verdad de tus camino, camino que vas hollando,
verdad que en tu interior viniste, quizás al camino buscando.

Por ello peregrino, el Camino es como el vivir de cada día,
y en él y en nuestro vivir vamos quemando etapas 
que tras nosotros quedaron y no volvemos andar,
ante nosotros un camino para continuar andando, 
y en la vida un futuro al que debemos llegar.

LEÓN - HOSPITAL DE ÓRBIGO 31 km.
11ª JORNADA.

Un día más, antes de que el sol se anuncie 
por el lejano horizonte nuestros cuatro peregrinos 
salían del albergue para al camino hacer frente.

Cruzando el río Bernesga siguieron la carretera
el camino es subida y Trobajo los espera 
llevan un buen trecho andado cuando el camino entran
en Trobajo del Camino donde la Virgen espera 
en su trono de oro y plata a todos los peregrinos
que pasan por delante de su hermosa morada.
Las grandes estatuas que adornan su fachada 
obra del escultor Subirats la bienvenida a
nuestros peregrinos daban.

Siguen camino adelante sin poder a la Virgen visitarla 
es tan temprano aún, que aún duermen en Trobajo
todas las benditas almas.

Cruzan la autovía antes de que a Valverde llegaran, 
en él ellos no se detienen a realizar su parada,
continúan caminando es en Villadangos del Páramo
donde se paran y descansan.

En Villadangos del Páramo tuvo lugar hace ya muchos años, 
una cruenta batalla entre las tropas de Alfonso de Aragón 
y las de su esposa la reina Doña Urraca.

En este lugar se detienen para poder descansar
el camino ha sido duro sin nada, que en él significar 
y el que les queda que andar, aunque no más largo,
sí es; más monótono y repleto de asfalto.
Charlan con otros peregrinos que coinciden en el bar, 
algunos dicen que en este pueblo se quedan, 
que no dan un paso más,
y es que hace mucho calor y el camino es de asfalto,
mucho asfalto que pisar.

Se despiden de los demás peregrinos 
y con sus reservas de agua repletas 
se ponen de nuevo ellos en camino.

San Martín del Camino los cuatro dejan atrás, 
y es una carretera tan rectilínea que no tiene final.
Los niños se entretienen viendo gallinas en la carretera
unas vivas, otras en el asfalto muertas.
Esto les hace pensar 
que de algún camión se debieron escapar 
y las asustadas gallináceas corren desorientadas.

El caminar es costoso y más el duro el asfalto 
las rectas son infinitas, el calor de la mañana,
de vez en cuando, los camiones que pasan
los molesta con el ruido y con su velocidad.

Cuando llegan al desvió 
que hacia Hospital de Órbigo marca, 
debajo de un chopo viejo 
un peregrino a su sombra descansa.
Dice que no puede más, 
que en la sombra él se queda. 
El padre le dice que se levante, 
que camine con ellos 
lo que andar aún les queda, 
pues, si sus piernas se enfrían 
de ahí no habrá quien lo mueva.

Adelardo que se llama, 
a duras penas se levanta 
y los dos niños al peregrino 
a su paso lo acompañan.

Llegan a Hospital de Órbigo y aún;
una sorpresa les aguarda, 
cruzar el penos Paso Honroso 
para sus doloridos pies 
y sus piernas atrofiadas.

El Paso Honroso es el puente 
que sobre el Órbigo se levanta,
dice la historia pasada 
que junto a él se rompieron, 
se rompieron muchas lanzas,
muchas lanzas en una justas  
un año santo de perdonanzas.

Don Suero de Quiñones 
hijo del Conde de Luna 
al sentirse desdeñado 
de amores por una dama 
monta su campamento 
junto a este puente en una campa
y reta a todo caballero 
que cruzarlo él pretendiese.

Se rompieron más de trescientas lanzas 
y solo murió un caballero al entrarle por un ojo 
la punta de una lanza en un descuido del duelo.
Después de haber combatido, 
como era año de perdonanza,
marcharon todos juntos a caballo 
para dar gracias a Santiago 
el Patrón de las Españas

Pero en el Paso Honroso 
hoy no hay justas en que luchar 
pero si hay unos cantos rodados 
que a los peregrinos los ha de martirizar 
y esto es lo que pasó 
a nuestro cuatro peregrinos 
que el Puente Honroso cruzaron 
por el medio del camino que es el punto, 
donde los cantos rodados están 
un poco más profundos.

Renqueantes y muy cansado 
llegaron hasta el albergue 
y el párroco de la iglesia 
a los cinco los recibe.

Les da agua fresca 
y un banco en que descansar pudiesen 
y les pide que se quiten 
de sus espaldas las mochilas, 
mochilas que aún les ha de pesar.
Los acomoda a los cuatro en un cuarto 
y con ellos también se queda Adelardo 
alojado.

Les muestra el albergue, 
viejo pero bien cuidado
y les comenta el cura 
que unos peregrinos extranjeros 
vienen a trabajar en el mismo 
todos los veranos.

Duchados y aseados los padres lavan la ropa 
para tenderla en el patio mientras que sus hijos 
han ido a la compra y están ellos;
la comida cocinando, 
salchichas con patatas fritas que a los niños 
se les a antojado.

Con otro par de peregrinos 
compartieron la comida, 
unos señores mallorquines 
que en el albergue había.

El cura les había dicho que si viene otros peregrinos 
que se inscriban en el libro y busquen donde acomodarse 
y si se acerca un pobre que le demos una bolsa de comida 
que en un armario aparte, él repone cada día.

El albergue parroquial de Hospital de Órbigo era viejo   
pero era acogedor, tenía y tiene un patio enorme 
donde los peregrinos sentados hablaban, 
se curaban unos a otros los pies, las dolorosas tendinitis 
y hacen largas y muy amenas tertulias.

El albergue se ha llenado, de peregrinos 
y entre ellos otra familia que han decidido 
retornar de nuevo a su domicilio 
no sé muy bien el por qué,
no pueden seguir en el Camino.

También hay una chica americana, 
es tan alta esta joven que por las puertas no pasa 
y en un descuido un golpe con un marco 
en la cabeza se daba 
y quedo ella en el suelo tendida
y a todos ese golpe y esa caída  asustaba.
Era una americana muy, muy simpática, 
ella en la tertulia pregunta el significado 
de las palabras 
y las respuestas, en su libreta apuntaba.

 Contaba, que conoció a un chico español en su país 
y había venido a visitarlo a España 
y cuando le hablaron del Camino de Santiago 
compro una mochila y se marchó a Roncesvalles 
para hacerlo caminando.

Después de ir a misa y los cuatro comulgar 
los mallorquines le dicen, 
que han reservado en un bar una cena especial, 
el plato típico del lugar. “Sopas con trucha” Un manjar.
Los seis se fueron a cenar a dicho bar, 
unas sopas que no necesitan cuchara para comerlas 
se comen con tenedor, pues es; una sopa seca.

La tertulia se prolonga hasta bien entrada la noche 
y Adelardo les dice;
mañana cuando despierten, que a él también le despierten.

Buenas noches peregrinos,
que descanse todos ustedes, 
que sueñen con el Camino,
que la noche sea reparadora, 
larga para el descanso
y para todos muy prudente.

Esto dicho en un andaluz cerrado
es las buenas noches 
que Adelardo el de Sevilla
a todos les desea 
antes de ausentarse.

Reflexión de la 11ª Jornada.

Después de haber pasado 
una jornada de descanso en León 
es difícil entrar de nuevo en el camino
al menos para los cuerpos descansados 
de nuestros cuatros peregrinos.

La jornada ha sido dura 
por el exceso de asfalto,
por sus rectas tan largas 
que hacen eternos los tramos.

Y si a todo ello le añadimos
el cruce del Paso Honroso, 
es mejor que este tramo 
en lo que se refiere al andar 
en lo bueno no será muy recordado.

Pero todo el cansancio 
que en ella acumularon, 
todo quedo compensado, 
compensado y olvidado 
por la buena acogida 
que ellos recibieron, 
por las horas pasadas 
en aquel patio del albergue, 
aquella amena tertulia 
compartida con los demás peregrinos 
y quizás lo mejor el haber conocido 
a Adelardo al borde del camino.

No importa el esfuerzo realizado 
si el premio final de la jornada 
lo compensa, 
como ha sido en esta jornada 
para nuestros cuatro amigos, 
que a la hora de llegar a su destino 
habían olvidado los kilómetros 
de asfaltos que habían recorrido.

Peregrino.

Peregrino que feliz te sientes 
cuando cansado tú llegas a un albergue 
y con simpatía y cariño te abren sus puertas.
Cuando en él encuentras a otros peregrinos 
que contigo comparten sus alegrías y sus penas, 
sus dolores y sus remedios para curar tus pies 
y tus piernas de llagas y de dolores, 
y tu cansado cuerpo encuentra
su deseada recompensa.

Con este recibiento recupera tú las fuerzas.
Peregrino, sin buscarlos, sin pretenderlo siquiera 
sin pedirlo encuentras en tu camino 
el oasis que tú esperas.

HOSPITAL DE ÓRBIGO – RABANAL. 37 Km.
12ª JORNADA. 

Era aún de noche cuando 
ya los peregrinos se aseaban 
y recogían sus cosas 
para enfrentarse al Camino.

Nuestros cuatro amigos, 
como no son perezosos 
ya trasteaban en el cuarto 
para recogerlo todo.
Antes de salir del mismo 
a Adelardo avisaron 
y terminaron de vestirse 
y calzarse en el patio.

Salieron al camino 
cuando cantaban los gallos 
y al salir de Hospital, 
del camino hay dos tramos, 
uno por Santibáñez de Valdeiglesia 
que es un poquito más largo, 
el otro es la vieja carretera 
que tiene el antiguo Camino 
oculto bajo su asfalto

Ellos deciden el primitivo camino, 
pues piensan que por este tramo 
antes de llegar a San Justo de la Vega, 
café ya abran tomado.
Que equivocados estaban, 
pues aunque el caminar es cómodo, 
con pequeñas subidas en algunos tramos, 
no encontraron un bar 
donde descansar un rato.

Ya dando vistas a Astorga 
y con San Justo a unos pasos, 
en el Crucero de Santo Toribio 
que en una loma está enclavado, 
ellos hacen un alto, 
para contemplar las vistas 
y recrear sus miradas
con el paisaje un buen rato.

Como he dicho, ellos tienen; 
San Justo de la Vega 
a muy poquitos pasos, 
Astorga en el horizonte, 
sus murallas, su catedral, 
su palacio de Gaudí 
todos ellos resaltando,
la capital de la maragatería
país de los maragatos.
Con los montes de León, 
un poco más lejanos, 

Foncebadon este pueblo abandonado
y la Cruz de Ferro
del Camino en lo más alto. 

A los cuatro esperan 
los impresionantes montes 
con tranquilidad y paciencia.
Ellos saben;
que tendrán que cruzarlos, 
como antes lo hicieran 
los peregrinos de antaño
soportando cuestas, frío,
nieves, lluvias y hasta fiera.

Ya en San Justo de la Vega, 
los cuatro desayunaron 
con otros peregrinos 
que al establecimiento llegaron

Cruzan el río Tuerto por un puente 
y en la vega se adentraron 
cruzan las vías del tren 
antes de entrar en Astorga 
que recorren palmo a palmo.

Suben la cuesta y se adentran 
en las calles de este lugar importante, 
admiran sus edificio, 
sus comercios y sus calles, 
sus murallas tan robustas 
que para Astorga son y han sido
muy importantes
y les dice que Astorga fue, 
un lugar muy importante.

Su catedral impresiona 
por su belleza y por su arte 
y el Palacio de Gaudí 
que es también punto y aparte.
Están tan cerca, tan cerca
que es imposible fijarse 
en uno sin mirar al otro 
y con los dos deleitarse.

Levantaron el palacio Episcopal 
tan cerca de la catedral 
que parece que quisieron 
que uno al otro se tuviese que tapar.

Visitaron Astorga, sus credenciales sellaron 
y decidieron continuar pues aún era temprano.
La ermita del Eccehomo 
a los cuatro vio pasar, 
en Murias de Rechivaldo 
y Castrillo de Los Polvazares 
pudieron recordar que Concha Espina  
en este bello lugar. (La Esfinge Maragata)

Llegaron a Santa Catalina de Somoza 
y descansaron en un bar, 
mientras que ellos descansaban 
peregrinos ven pasar.

Entre Santa Catalina y el siguiente lugar; 
un fuerte viento castiga y no los deja andar.

En El Ganso en una fuente 
que hay en el pueblo al entrar 
encontraron a dos peregrinos, 
un padre y una hija, 
la mocita está agotada 
y apenas puede, un paso dar,
apenas la chiquilla puede andar.

Les ofrecen su ayuda, 
pero no pueden hacer nada 
y siguen con su camino 
viendo sus casas teitadas.

Pasan peregrinos ciclistas 
que apenas si avanzan 
alguno echan pie a tierra 
pues el viento los paran.

Un poco más adelante, 
los cuatro alcanzan 
a otros peregrinos 
que han conocido 
en las primeras jornadas. 
El niño pequeño que 
hasta ese momento 
apenas si andaba, 
ahora corre, juega, salta 
con los otros peregrinos 
que son de una edad análoga.

Mucho les costó llegar a Rabanal 
y en su entrada la Encina del Peregrino, 
su majestuosa sombra, a ellos mostraba
y a los cuatro invitaba a descansar.
 
Cuando llegan al albergue, 
es una vieja escuela 
que no tiene nada, de nada, 
solo el suelo y un servicio, 
para asearse una fuente 
que hay en medio de la plaza.

Hay muchos, muchos peregrinos 
que esperan a que abran 
en una fila muy larga, 
sentados en el suelo 
y con sus mochilas al lado
para que no se caigan.

Ellos se ponen a la cola 
mientras que los niños juegan 
y el padre se acerca al único bar 
para ver si un poco más tarde 
pueden acudir a comer. 
Un dinero debió dejar en forma
de señal para que le reservaran 
una mesa donde comer,
pues en este lugar no hay nada.

Cuando tendieron en el suelo 
sus sacos y sus esterillas 
junto a una de sus paredes, 
al lado de unos camastros 
que estaban ya ocupados 
y junto a ellos se acomoda 
el sevillano Adelardo.

En la fuente se asearon 
y después sus pies cuidaron 
y cuidaron también 
los del pobre Adelardo 
que tenía en un pie 
una ampolla tan grande 
que daba miedo mirarla 
y tocarla, no digamos.

Después de haber lavado 
y tendido sus ropas, 
la tarde ya declinaba 
el sol tras los montes 
corriendo ya se ocultaba, 
los pájaros en bandadas 
volvían con una gran algarabía
hacia las arboledas 
donde las aves dormían, 
en ellas las aves duermen
protegidos por sus hojas
pues la tarde es muy, muy fría.

A Adelardo invitaron 
a que les acompañara 
para que pudiese comer 
algo en esta jornada.

El bar estaba completo 
y en la mesa reservada 
se acomodaron los cincos 
con la firme esperanza 
de meter algo caliente 
en sus cuerpos pues el frío 
de el ambiente en sus cuerpos
hace tiempo se notaba.

Comieron como marqueses, 
macarrones con tomate, 
un filete de lomo 
y un plátano en el postre.

Como marqueses comieron 
si se tiene en cuenta 
que otros muchos comieron
ni cenaron, aquella noche.

Nada tenía que ver este pueblo 
que no fuese una iglesia casi en ruinas, 
y otra a la que a misa fueron 
la Casa de las Cuatro Esquinas 
en la que dice que durmió 
hace algún tiempo el rey Felipe II.

Hoy día, Rabanal es un hito 
importante en el Camino, 
como lo fue antaño del Camino 
en sus inicios.

Hacía frío, mucho frío 
y el albergue como ya he dicho 
era el suelo y un tejado limpio,
limpio en sentido figurado.

Había tantos peregrinos 
que apenas había sitio, 
junto a ellos también dormían 
el peregrino y su hija 
que conocieron en el Ganso
en la fuente del camino.
Comenta, que se levantaran 
muy, muy temprano en la mañana
que llegarán a su casa, 
pues viven en Ponferrada.

La noche es muy movida, 
pues las puertas del albergue 
cada poco se abrían y a la calle salían, 
parejas que tardaban en regresar, 
pueden ustedes solo
imaginar dónde iban.

El padre en descansar 
ya que sus hijos dormían,
mañana de nuevo saldrá el sol,
mañana será otro día.

Reflexión de la 12ª Jornada.

Habían dejado un albergue acogedor, 
unos peregrinos con los que 
compartieron todo lo que tenía, 
todo lo que sabían, 
todo lo que conocían, 
todo…

Hospital tenía de todo, 
Rabanal de todo carecía, 
pero esto no los amilanó, 
al contrario ellos crecían
y con todo ello su voluntad 
se fortalecía.

Como no podían con todos 
compartir mesa y comida, 
compartieron con uno de ellos 
lo poco que poseían.

El suelo, el dulce suelo 
una noche más a los cuatro acogía 
y el suelo los acunó para que pudiesen 
descansar todos ellos; el suelo
entre sus robustos brazos 
a los cuatro acuno.

Ya se encuentran los cuatro
en plenos montes de León, 
en el monte mítico de Irago 
muy cerca de Foncebadón.

Han visto y visitado el Crucero 
de Santo Toribio asentado en el Camino 
desde su base contemplaron 
la dureza del camino que 
antes ellos se mostraba. 
Cruzar los Montes de León, 
desde el llano páramo hasta
el punto más alto del Camino.

Visitaron Astorga capital de los maragatos 
esa raza de arrieros que conocieron el mundo 
tras sus reatas de mulos andando por los caminos.

Su catedral, su palacio episcopal, 
su ermita del Eccehomo, 
qué cuántos peregrinos más 
la habrán contemplado al pasar, 
cuántos a los pies de sus humilde altar 
habrán sus oraciones rezados.

Murias de Rechivaldo,
pueblo por excelencia maragato, 
Santa Catalina, El Ganso 
con sus casas teitadas, 
en todos y en cada uno de ellos 
los antiguos peregrinos habrán 
descansado y su sed habrán saciado.

Y la historia les dice que por estos montes 
los invasores romanos tenían minas de oro 
de ellas el noble mineral esquilmaban 
la más cercana al camino La Fucarona, 
que al camino está, casi pegada.

Y Rabanal, nada tiene o casi nada 
y nada se le puede exigir 
pues lo poquito que tiene
al peregrino lo daba.

Peregrino.

Quizás hayáis leído 
estos humildes versos 
desde el principio, 
quizás lo habréis leído. 
Sea así o no. Me siento 
muy agradecido.

Si los habéis leído, 
habréis ya comprendido 
cual es y ha sido el espíritu 
de todos los peregrinos.

El peregrino, es y debe ser; 
humilde, austero, agradecido, 
debe ser realista y al mismo tiempo, 
soñado y aventurero.
El peregrino debe ser luchador, 
trabajador, esplendido y ahorrador.
Debe tener fe, sea cual sea su dios.

Pienso y creo que tengo razón 
que el Camino de Santiago, 
siendo un Camino cristiano 
no es un camino exclusivo 
de los que amamos y tenemos
a Jesús por Nuestro Señor
en la tierra y en el cielo.

Yo en mi largo caminar, 
año a año hasta Santiago, 
he compartido caminos, 
cama, mesa, alegrías y dolor, 
con musulmanes, budistas, 
protestantes, evangelistas…
con infinitos peregrinos
de infinitos países e infinitas
religiones.

Y os puedo asegurar, 
que todos ellos o casi todos eran, 
peregrinos de verdad.

Si algún día tú lector 
te acercas a este prístino Camino
acepta a todos y cada uno 
de los peregrinos que encuentres 
sin importarte el motivo
que los ha llevado a cada
uno de ellos a recorrer el Camino.

RABANAL-MOLINASECA. 27,5 Km.
13ª JORNADA.

Hacía ya bastante tiempo 
que habían oído marchar 
al padre y la hija 
que viven en Ponferrada.

En el albergue se dormía 
después de una noche tan agitada 
y se escuchaba roncar 
a los que en él pernoctaban.

Una vez vestidos y todo recogido 
se encontraron en la plaza, 
en un coche aparcado en la misma 
se acomodaban, unos peregrinos 
que habían dormido en la pocas camas 
que en el albergue había.

Se irían a caminar otra muy “dura” etapa 
y a ocupar en algún albergue las camas 
de aquellos pobres peregrinos 
que llegarían al mismo cansados y abatidos 
después de haber caminado una larga jornada.

Los cuatro enfilan el camino 
en el cielo las estrellas aún campaban 
y en los prados colindantes 
brilla la hierba agostada 
vestida con el manto blanco de la escarcha.

Hace frío mucho frío 
y la brisa es helada 
ellos caminan despacio 
la subida es dura y larga.

Pasan la fuente de Los Villares 
en un prado ella manaba 
y junto a ella una tienda de campaña 
de unos peregrinos en bici, 
que en la misma pernoctaban.

Foncebadón es un pueblo fantasma 
que entre la niebla se hace presente 
y el corazón de los cuatro 
se les acelera y a la vez se les para.

Aquella fría mañana 
en la que ellos cruzaron 
ese pueblo en la montaña, 
los perros que guardan el ganado 
a los cuatro los ladran, 
las casas caídas son esqueletos fantasmas, 
la espadaña de su iglesia en ruina
aún sujeta en lo alto una pequeña campana 
y las ovejas que duermen en un corral 
balan, balan y no callan.


El padre camina delante 
con una vara muy larga, 
mantiene alejados los canes 
que los ladran amenazantes, 
él los mantiene a raya,
La madre camina la última 
también en su mano una estaca 
para amenazar a los perros 
que peligrosamente se acercan 
y se acercan amenazantes y labran.

Después de unos tensos momentos 
Foncebadon se alejaba
y en él se quedan los perros 
ladrando a la aurora que asomaba.

Ya las estrellas se esconden 
y la cuesta es más empinada, 
algún peregrino solo, los saluda 
y los adelantas y continua camino, 
caminando entre las jaras.

Cuando la cuesta da un descanso, 
cuando al aparecer se acaba, 
se hace presente delante 
de los peregrinos La Cruz de Ferro 
esbelta, delgada, en su mástil ella clavada. 
Pinchada en un poste de madera 
y su base levantada con piedras 
traídas por los peregrinos
que antes que ellos pasaron 
y en su base las dejaran.

Piedras que son los pecados 
cometidos y las faltas 
en formato de piedras 
y en mochilas transportadas.

Ellos no podían ser menos 
y sus piedras cada uno 
de sus mochilas sacaban 
y las depositan en la base 
de la Cruz más famosa del Camino 
y en verdad; no es la más guapa.

Como la etapa es larga 
y hasta que lleguen Al Acebo 
no podrán tomar nada, 
la madre les da unas galletas 
para mantener sus fuerzas intactas.

Es tanto el frío que hace 
que apenas si pueden 
en sus manos aguantarlas.

Pasan por Manjarín 
otro pueblo abandonado 
en medio de la montaña 
donde Tomas, el que se dice templario 
los saluda desde la puerta 
de su humilde morada a la que 
él le llama albergue, 
pero que no es otra cosa más;
que una muy humilde casa.

El Camino se hace exigente 
mientras el camino se encarama 
al punto más alto de todo su recorrido, 
junto a la base militar 
cerca de la cima de Peña Llabaya.

Caminan por monte bajo, 
con sus vistas dominaban 
esos Montes de León 
que los romanos adoraban.

En las laderas contemplan 
de las cercanas montañas 
algunos pequeños pueblos 
en los que sus chimeneas 
a ellos aún les hablan, 
mientras que sus vecinos 
dormidos callan, callan.

Antes de llegar a El Acebo 
encuentran al padre y la hija 
que muy despacio andaban. 
Ellos siguen caminando tienen ganas
de tomar algo caliente 
y poder descansar sus pie y espaldas

La bajada hacia El Acebo 
es mala y muy exigente
y en algunos de sus tramos 
hay que tener mucho cuidado 
para no caer de frente.

En El Acebo descansaron 
y tomaron el ansiado café 
y tuvieron ocasión de hablar 
con otros peregrinos 
que descansaban también.

Sigue el camino bajando 
hacia Riegos de Ambrós
en él no se detuvieron 
querían seguir andando 
para llegar a Molinaseca 
y decidir qué hacer.

Entrando en Molinaseca 
la ermita de la Virgen de las Angustias, 
los bendice al pasar.
Las puertas de su casa 
las tuvieron que blindar 
ya que los peregrinos 
se llevaban sus puertas 
astilla a astilla cual si fuese 
un milagroso talismán.

Cruzan el puente peregrino 
y entran en La Calle del Agua 
en busca de un albergue 
que está recién construido 
pero como la obra
al promotor no le pagan 
el albergue está cerrado
hasta que la deuda le sea saldada.

El niño pequeño se queja de su garganta 
y deciden quedarse con los demás peregrinos 
en la acampada.
Adelardo ha decidido seguir 
y dormir en un hotel en Ponferrada.

Se acomodan en una tienda de campaña, 
tienda muy mal instalada, 
sus cremalleras no cierran 
y el aire y el frío su tela traspasa.

Comen con otros peregrinos en Molinaseca
y por la tarde el niño tiene fiebre y se quejaba.
Ellos esperan que con un analgésico 
le baje la fiebre y el malestar le pasara.

Por la tarde viene a visitarles 
con su hija el señor de Ponferrada 
y deciden llevar al niño a urgencia 
para que los médicos al niño evaluaran.

Le pasa consulta un médico 
y le hace una receta, 
cenan con el buen señor 
y con su familia entera.

Después vuelven a la acampada 
y dándole las gracias se despiden
y este es el principio de una larga, 
muy larga, amistad que perdurará 
a lo largo de los años y aún después 
de más de veinte años 
se conserva casi intacta.

Cuando vuelven a la tienda de campaña 
es noche cerrada. 
Un peregrino holandés en la misma 
con un hornillo de alcohol cocinaba, 
y una peregrina francesa 
en la misma ella fumaba.

El padre se enfada y les dice a ambos 
que para cocinar está la tienda campaña 
que es cocina comedor y para fumar la calle 
que es más amplia y aireada.

Ambos se enfadan y enfadados 
se marchan para volver a la tienda 
ya muy de madrugada.

La tienda era pequeña, 
para cuatro es muy ajustada, 
que decir para los seis 
y sí en la misma cocinan 
y además también fumaban.

La noche es fría, la noche es muy larga 
los padres no duermen vigilan la fiebre del niño, 
y como el niño evolucionaba.

Como era imposible dormir, 
la incomodidad muy elevada 
se levantan temprano 
y el niño está bien la fiebre 
es cosa pasada, deciden seguir 
y es muy posible que se queden 
un día en Ponferrada.
Pero eso se contará en la 14ª jornada.
 
Reflexión de la 13ª Jornada.

Esta treceava jornada 
ha llevado a nuestros amigos 
a cruzar por los puntos casi míticos 
de estos viejos caminos de peregrinación.

Desde Rabanal, hasta Focebadon 
hoy este último abandonado 
pero deben saber que en él 
se celebró un concilio hace, 
muchos, muchos años.

Que en Focebadon el eremita Guacelmo 
fundó una alberguería para acoger 
a los peregrinos que iban hacia Galicia.

Qué decir de la Cruz de Ferro 
que es un hito pagano que con el tiempo 
se ha convertido a un hito cristiano.
Dice la historia que en el pasado 
los gallego que venían a Castilla a segar 
traían una piedra y la depositaban en este lugar 
y con ella marcaban hasta donde llegaba 
su tierra y su hogar.

Manjarín ese lugar abandonado, 
sin agua, ni luz eléctrica 
y que Tomas lo ha tomado 
y aunque cutre ha creado 
un refugio para acoger 
al que a su puerta llega.

Y los Montes de León, 
que los romanos en ellos 
personificaron a sus dioses 
paganos y los mismos los adoraron.

El Acebo, Riego de Ambrós 
todos ellos muy nombrados 
por los peregrinos que hace tanto, 
tantos años por el Camino pasaron.

Molinaseca, ya en el llano 
con los montes superados, 
Molinaseca que fue antaño 
un lugar de veraneo 
de los reyes de estos pagos.
 
Han sufrido en sus carnes 
la enfermedad de su hijo 
y han comprendido que son 
casi nada y muy vulnerables 
en el Camino.
También han recibido la caridad 
y la generosidad del Camino 
y al mismo tiempo y como contrapartida 
han visto la desconsideración 
y también el egoísmo.

El Camino es una sociedad, 
con todas sus virtudes 
y con todas sus miserias 
que se dan en el vivir 
de nuestras vidas diarias, 
en el vivir de nuestra ciudad.

Peregrino.

Vemos en cada jornada, 
que en estos versos describo 
que hay peregrinos que caminan 
haciendo grande este Camino 
y otros que solo piensan en ellos,
egoístamente, en sí mismo.

El señor de Ponferrada, 
le faltó tiempo al mismo 
para llevar a su casa 
a nuestros cuatro amigos 
y buscar entre sus amigos 
que atendieran al niño.

Por otra parte aquel holandés 
que con su hornillo de alcohol 
en la pequeña tienda de campaña 
pretendía cocinar, con el peligro añadido 
de que la pudo incendiar 
y la francesa que sin consideración alguna 
en la tienda de campaña 
con un niño enfermo pretendía fumar.

Y además al hacerles ver 
que eso no podía ser 
se enfadan e insultan escudándose
en; no sé, no sé.

Qué diferencia más marcada, 
qué forma más distinta de comportarse 
cada día, en cada jornada.  
Vuelvo a decir que en el Camino 
y en nuestras vidas diarias 
todo lo bueno y lo malo 
de esta vida se da y se daba.
 
MOLINASECA-VILLAFRANCA DEL BIERZO. 34 Km.
14ª JORNADA. 

Como era imposible dormir, 
la incomodidad es grande 
en la tienda de campaña 
se levantan muy temprano. 
El niño se encuentra casi recuperado
la fiebre es cosa pasada.
Deciden seguir caminando 
por lo menos hasta Ponferrada.
Es muy posible que decidan quedarse 
un día en Ponferrada descansando 
si las cosas al llegar no van bien.

Un poco cansados de tanta acera,
de tanto asfalto, de tanto coche,
de subir cuestas y bajar tramos,
llegan a Ponferrada; cansados.

El niño pequeño bien se encontraba,
pasan delante de su impresionante 
castillo templario que los mira amenazante
con sus torres de defensa, alineadas
sus barbacanas, su puerta y su rastrillo
esperando a que las abran.

Visitan el santuario de la Virgen de La Encina
Patrona del Bierzo y ante ella oraron
y desayunan en bar cuando cruzaron
bajo la Torre del Reloj, la única puerta
que a Ponferrada le queda.

Intentar salir de Ponferrada andando es;
es, y se convierte en todo un dilema.

Llegan como pueden a Compostilla 
y después a Columbrianos
montañas de carbón les van acompañando.
Continúan caminando entre casas unifamiliares
en urbanizaciones agrupadas.
El camino por estos lares es un laberinto
en el que puedes perderte. 
Fuentenuevas con su ermita al lado del Camino,
ermita que es la casa Del Cristo Divino.

Se acercan a Camponaraya 
y en sus prados contemplan 
rebaños de cigüeñas que picotean tranquilas,
este hecho; a los niños les recuerda 
lo que sus padre les contaran
en los lejanos Montes de Oca. 
Cuando los peregrinos se esperaban
junto a la fuente aquella y juntos 
formando un grupo cruzaban
por la espesura del monte
protegiéndose de los peligros 
que aquellos montes esconden.
Las cigüeñas se agrupan 
para emigrar juntas ellas 
a lejanas tierras allende de los mares
y el invierno pasarlo en ellas.
Camponaraya es muy largo, 
es un pueblo camino y por lo tanto 
su configuración es crecer apaisado.

Recuerdo que nuestra familia 
en este lugar visitaron la botica 
en ella repusieron lo que necesitaban 
para el niño pequeño y poder curar 
las llagas de sus pies que son muchas.

Al salir de este pueblo, 
lo hacen subiendo un alto 
y cruzan la autovía por un paso elevado.

En la orilla del camino, ven bodegas de vino, 
donde se elaboran los excelentes caldos 
que tienen su origen en esos campos de vides 
que los peregrinos van al caminar contemplando.

Esta parte del camino es ameno, 
caminan entre viñedos que de fruto están plenos. 
Las vides ofrecen al peregrino sus racimos 
ya maduros y sus orondos frutos
que brillan cual los luceros.

Ellos caminan, caminan al ritmo del pequeño, 
que aunque no tiene fiebre no va contento.

Cruzan una carretera antes de llegar los cuatro
al famoso Cacabelos, un lugar muy interesante 
de esta vega fértil, llana y hortelana que es del Bierzo, 
la despensa de león y la que le da fama.
Descansan en Cacabelos en un lugar interesante, 
En Prada a Tope donde reciben con cariño 
a los peregrinos y les invitan a un pincho y a un vino, 
sellan sus credenciales y en un patio interior 
hay una mesa muy grande donde los peregrinos 
se sientan para poder descansar antes de seguir adelante.

Salen de Cacabelos cruzando el río Cúa 
y junto a sus agua está el Santuario 
de la Quinta Angustia que protege el vado
y en su sacristía conserva un cuadro, 
donde el Niño Jesús juega con San Antonio 
a la baraja española y el uno pasa al otro 
el cuatro de oros en una mano, 
a bien seguro, en una mano ganadora.

El camino es carretera y en subida no ligera,
Pieros es el que primero que dejan atrás, 
mientras el padre les va contando mil historias, 
mil leyendas de monjes y de templarios
historias, leyendas y novelas que cuenta 
en sus libros el escritor y poeta; Gil Carrasco.

También les cuenta a los niños 
que en lugares muy cercanos 
se encuentra las ruinas de Carracedo 
y las Medulas romanas de las que 
ellos sacaban oro y en su lugar dejaron, 
un paisaje irreal por la acción 
de la corriente de agua al lavar el mineral.

Ellos siguen caminando siguiendo la carretera 
y en una venta de la misma se detienen y descansa 
antes de tomar el desvió que los lleve a Villafranca.

Suben la última cuesta y en ella adelantan 
a algunos peregrinos aunque otros 
que más rápidos caminan les pasan
y los desanima.

Ya dan vista a Villafranca, 
con sus importantes edificios 
y muy cerca de ellos 
la iglesia de Santiago, 
que románico es su estilo.

En esta iglesia los peregrinos 
que no pueden caminar reciben 
al cruzar su puerta del perdón 
las mismas indulgencias
que reciben los peregrinos 
que andando a Santiago entran.

Muy cerca de ella está, 
el albergue de Jesús “Jato” 
donde ellos se acomodan, 
en él está Adelardo 
que al verlo mucho, mucho se alegran,
mucho se alegran los cuatro.

Los niños le preguntan;
¿Cómo se duerme en el hotel, 
con una cama tan amplia? 
¿Qué bien se debe estar 
en una bañera de agua caliente llena 
y de espuma sembrada?
Todos se ríen y una vez acomodados, 
los cinco ocupan para comer la misma mesa 
y el mismo mantel y comen los mismo platos.

Por la tarde todos juntos recorren, 
visitan este hermoso pueblo berciano, 
de Castilla es frontera con la tierras del Santo. 
Su castillo, sus muchos palacios, 
sus casas señoriales, su hermosa plaza, 
sus calles que en una de ellas dicen que
tenía el nefasto Torquemada su residencia.

En Villafranca el río Burbia y el río Valcarcel 
unen sus aguas y juntos cual peregrinos 
siguen camino adelante en busca de su destino.

Tiene solera e historia este pueblo, 
Villafranca del Bierzo, 
donde sus calles cuentan; historias templarías, 
de peregrinaciones antiguas y de terribles batallas.

Por la tarde la fiebre de nuevo se hace presente 
y el niño se encuentra con mal cuerpo y peor gana.
Hablan con Jesús (Jato) y le dicen; 
que, dado como el niño no se encuentra bien, 
ellos si a él no le importa, harán en su albergue 
un día de descanso para que el niño mejore
y recupere la salud y sus fuerzas.

Pasan la tarde con Adelardo y los demás peregrinos 
que mañana continuarán su camino y es muy posible 
que ya no vuelvan a coincidir en otro albergue
ni tampoco caminando en el resto del camino.

En este albergue también conocieron 
a dos jóvenes guipuzcoanos que venían asustados 
andando por el camino donde dicen y contaron 
que un hombre los perseguía de día
y de noche a ambos.
Aquella noche uno de ellos soñando se cayó 
de la litera más alta y se dio un buen porrazo.

Con pena antes de irse a dormir, 
uno a uno se despidieron 
de aquellos peregrinos con los que habían caminado, 
caminado muchas jornadas en el camino 
y muchas tertulias en los alberguen
habían compartido y disfrutados.
Quizás sea la última vez que se vean, 
quizás sea la última vez que compartan, 
sus consejos, sus buenas intenciones 
y sus amables y siempre simpáticas palabras.
Mañana será otro día y el Señor Santiago 
marca en este Camino a cada uno su destino 
y se lo marca día a día sin pensar en uno mismo.

Reflexión de la 14ª Jornada.

Nuestros amigos se encuentran muy abatidos
la enfermedad del niño su moral los ha minado
y ahora se encuentran varado, en el albergue 
que quizás sea del Camino el más famoso.

El Ave Fénix se llama,
el albergue de Jesús El Jato, 
todo un hito en la acogida y el trato 
de esta peregrinación, 
de este Camino a Santiago.

Y lo que más les desanima es verse 
cual barco anclado en este puerto lejano 
a la orilla del Camino sin saber,
cómo, ni cuándo 
podrán levar el ancla que los amarra
y poder seguir navegando
con sus velas desplegadas
y a si poder un día no muy lejano, 
atracar en ese puerto que día a día han soñado.

Mañana se irán los peregrinos amigos, 
esos peregrinos que jornada a jornada 
han caminado unidos y han compartido 
sus sueños, sus cuitas y sus alegrías 
y juntos han enjuagado sus lágrimas,
han reído sus gracias y han resuelto sus dudas.

Mañana quizás conozcan a otros peregrinos 
que tras ellos caminan etapa a etapa 
y ocuparan el sitio de los que ya macharán.
Marcharan por los senderos y en ellos dejaran 
su buen hacer y su impronta para que los reconozcan 
los que tras ellos vengan.

Pero todo esto pasa a un segundo lugar, 
les preocupa su pequeño hijo que está mal.

Pensando en ello se fueron a dormir 
y en sus sueños ellos vieron que en los días venideros 
llegan caminando junto a los otros peregrinos 
que ese día se fueron y ellos quedaron varados
en la arena de la playa de este pueblo
berciano en este puerto ajeno y amigo.

Peregrino.

Al andar por el camino debes tener en lo cierto
que este peregrinar no es un camino de rosas,
que si bien tiene rosas hermosas y primorosas, 
frescas, perfectas y muy olorosas 
también las rosas bellas tienen espinas
que se clavan y hacen sangrar
a los que olerlas sin más pretenden, 
y tal vez las intente mancillar
en su pureza latente. 

En el camino hay piedras en las que tus pies tropiezan
y quizás te hagan caer a la tierra polvorosa
si intentas tú mucho correr.

Que los días de alegría los debes tú disfrutar
y los días de tristezas debes de intentar superar 
siendo optimista y siendo fuerte,
fuerte en las penas y desdichas. 

Debes seguir adelante
sin mirar nunca hacia atrás 
pues el camino andado, 
nunca a ti más volverá, 
es un camino pasado
un camino ya casi olvidado 
que no se volverá andar. 

La vida no tiene vuelta de hoja 
hay que saber aprender 
de los errores causados,
para en ellos; nunca volver a caer.
NOTA: Me hago a mi mismo la promesa de que en cuando tenga un tiempo debo seguir escribiendo las jornadas que restan de esta peregrinación.

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