8 dic 2014

7ª PARTE. POEMAS DEL 2014 PARA LEERLOS EN 2015



... EN EL SENDERO
PALOMAS ERRANTES
Unas palomas han levantado su vuelo 
y han salido a los campos a recorrer sus senderos, 
a visitar sus aldeas, sus ciudades y sus pueblos 
para hablar con sus gentes y admirar sus monumentos.

Estas palomas errantes van sosegando sus vuelos 
y recorren esos campos caminando los senderos, 
disfrutan de los paisajes, 
descansan en las sombras de vetustos hayedos 
y se refrescan con el agua que surge de los veneros.

Siempre que llegan a un sitio, siempre es un sitio nuevo 
y visitan el lugar, hablan con los lugareños, 
si encuentran donde dormir duermen, un reparador sueño, 
si donde comer encuentran, degustan los alimentos.

Por las mañanas temprano admiran el astro eterno 
asomarse entre montañas, nunca lo vieron tan bello.
Las tardes con sus ocasos son; para ellas embeleso.
El sol, compañero de camino se marcha a vivir sus sueños.

Nuestras palomas errantes cada mañana temprano 
siempre levantan su vuelo y caminan sin cesar 
para llegar a otro pueblo.
Van de un lugar a otro, visitan ciudades y pueblos, 
cruzan ríos y arroyos, suben de los valles a los oteros 
en sus collados descansan para recuperar el resuello
y poder seguir volando para lograr nuevos sueños.

Cuando llega la mañana y se despiertan de nuevo, 
nunca saben dónde están ni el nombre del posadero.
Solo dan gracias al cielo por tener un día nuevo.

Estas palomas errantes son libres cual los polluelos 
y abandonaron sus nidos para vivir nuevos tiempos.

Mañana cuando terminen de recorrer los senderos 
volverán a la rutina de los días venideros.

Mañana, quizás mañana vuelvan de nuevo al sendero 
encontraran nuevos caminos, otros campos, otros sueños,
otras aldeas, otras ciudades, otros nuevos monumentos.
Cruzaran nuevas montañas que esconden valles eternos,
esos valles tan recónditos, verdes, bucólicos, bellos...
Esos campos laborados por los hombres,
esos bosques con árboles majestuosos por viejos.
Encontraran un nuevo mundo donde habitan
lugareños que son más sabios que viejos.
Mañana, quizás mañana estas palomas errantes 
volverán a caminar senderos que otros muchos recorrieron.



VISITEMOS UN BLOG.
EL COMENTARIO

Hoy, después de mí salida al monte, 
después de mis largos en la piscina 
me he sentado relajado 
y he recorrido los Blog 
donde escriben mis amigos 
y en los que yo mismo escribo.

En ellos, por todos ellos 
yo he navegado un rato 
he leído los poemas 
que ellos están plasmados, 
a cual más bello, más lindo, más intenso, 
más emotivo, más grato…

Mas con pena he comprobado 
que en ellos faltaba algo.
Faltan, faltan esas
tus acertadas opiniones,
tus regaños y tus halagos.
Faltan tus bienvenidos,
bienvenidos comentarios, 
esas vuestras opiniones 
que nos ayudan a tantos.

Los comentarios, sean buenos
o sean malos 
siempre te ayuda a escribir, 
siempre te están motivando. 

Si son comentarios negativos, 
sobre algo que no os ha gustado, 
siempre tratamos de comprender 
en qué punto hemos fallado 
y nos ayudan a crecer, 
a corregir los errores 
y procurar enmendarlos
sí, en verdad nos hacéis ver 
que de verdad hemos errado.

Si son comentarios positivos 
siempre se reciben,  
como justos y apropiados, 
con una gran alegría
y, como un merecido regalo 
y nos ayudan a seguirnos esmerando 
a escribir con alegría,
a seguirnos superando, 
a compartir con vosotros  
nuestros pensamientos humanos, 
nuestras grandes inquietudes. 
En fin:
a compartir con todos vosotros, 
nuestros pequeños trabajos.

Los comentarios son:
para el bloguero un bálsamo, 
le dicen que lo que hace,
nunca es trabajo en vano. 
Le dicen,
 que no solo escribe para él.
Que escribe, para él 
y para otros muchos 
que se acercan a leer 
y disfrutan de su trabajo.

Amigo mío: 
Si un día tú te acercas por mi Blog 
no te marches sin dejar 
un pequeño comentario, 
que yo sepa que me visitaste
que conversamos un rato, 
que nos conocemos un poquito más 
que ya no somos extraños,
que yo sepa, que lo que hice
nunca fue trabajo en vano.

Sea cual sea la motivación 
que te llevo a visitarlo, 
bien merece mi labor;
un pequeño comentario. GRACIAS.

EL PUENTE.
ESTRELLA ERANTE

Salí de noche a buscarte 
por esas calles desiertas 
y no pude encontrarte 
aunque yo anduve errante 
por calles, por alamedas 
plazas, avenidas, callejas...

Buscaba yo una estrella 
una estrella errante 
que en el cruce de una calle 
se sentara a esperarme.

Cuando llegó la alborada 
me senté en la baranda de un puente 
y mirando la corriente 
en un remanso vi cómo se reflejaba
tu lindo rostro en el pulido azogue.

Escuché que tú me hablabas 
pero en el murmullo del agua 
tu voz se ahogó para siempre 
y no pude yo escuchar 
lo que tú querías decirme.

Salí, salí a recorrer las calles 
para buscar una estrella errante 
sentada en el pretil de algún puente,
Pero encontré a un lucero 
que me miraba de frente 
con ese mirar burlesco 
con el que mira la gente 
al que es distinto le es diferente.

Salí a buscarte una noche 
y me encontró la alborada 
contemplando y escuchando 
a la alegre corriente de agua
que besa con tanto ardor 
los tajamares del puente. 


SOLES DE CUATRO ESTACIONES.
VIVIR EL AMOR.

SOLES DE PRIMAVERA. (NOVIAZGO)

El Primer Encuentro.
Los soles de primavera son soles resplandecientes,
soles radiantes, soles que de improviso llegan,
soles que poco a poco sin darnos cuenta se quedan.

Son soles que tienen ilusiones y luz de unas vidas nuevas.
Soles que juegan, danzan, sueñan, vuelan…
soles que dan color, luz y calor a los montes,
el dorado a los trigales y el verdor a las praderas,
y a las aguas de los ríos, espumas en torrenteras.

Soles que dan el azul al mar y al cielo en donde navegan.
Soles de acantilados, playas calzadas con finas arenas,
soles que con su luz proyectan las sombras de las palmeras.
Soles, que gozan, que ríen, sueñan, viven, aman y juegan…
 
El Noviazgo:
En estos primeros tiempos a vuestro amor nada frena,
nada es problema, el tiempo carece de monotonía 
y le sobran las tristezas y las perezas.
Ante vosotros se abre un horizonte de ilusiones, 
de sueños y cosas nuevas.
Juntos, muy juntos alcanzareis las metas con que soñáis 
aunque nadie se lo crea.
Vuestro neófito amor derriba todas las vallas
abre todas las puerta con que se encuentra, 
es un amor que crece sin obstáculos, ni fronteras.

SOLES DE VERANO. (CASADOS)

Primer año de convivencia.
Los soles de verano son de fuego, abrasan, queman…
soles de agosto, soles que en esta etapa viven y sueñan.
Los soles del estío tienen los días con horas eternas,
y en las noches de pasión, las horas merman.

Son soles fecundos, soles que engendran vidas nuevas.
Los soles de julio y agosto dan oro al trigo de las besanas
y a las praderas dan lustre y aromas a hierba seca.
Los soles del estío dan a los frutos de la arboleda
la madurez y el color el esplendor y un brillo a buena cera.

Los hijos.
Es vuestro cenit la solidez de vuestro amor 
se afirma y se refuerza. 
El amor de uno a otro es un amor que se aferra.

En esta etapa vuestro amor echará raíces nuevas,
y ellas habréis puesto todo su empeño y fortaleza.

Son estos tiempos, es esta época en que el amor
da sus frutos nuevos y recogéis las cosechas.
El fruto de este vuestro amor son vuestros hijos
que con sus venidas, marcan el rumbo de la pareja.

SOLES DE OTOÑO. (NIDO VACIO)

El tiempo va pasando
Los soles de otoño son pasionales y tienen fuerza.
Los soles de otoño dan sazón al fruto de las cosechas,
a cada uno le dan; el tono que se aconseja.

Los soles de otoño moderan su frenesí y calman su viveza.
Son los mismos soles pero está es, una diferente época.
Los soles de otoño son más calmados,
son más serenos, son más absortos, tienen firmeza.
Son esos soles que tienen sueños e ilusiones,
que soñar, sueñan.
Soles que meditan; con la mesura que dan los años 
y la experiencia.

Los soles de otoños antes de hacer miran y observan.
Miran mirando siempre, de dentro a fuera,
observan a sus retoños para que felices vivan y crezcan.
Vigilan con celo para que maduren en tiempo y prueba,
son su tesoros, su gran cosecha.
Viven para que crezcan sin detenerse, sin ligerezas, 
serenamente, sin contratiempos, ni injerencias.

En la Madurez, los hijos del nido vuelan.
Los soles de otoño se aman con un amor
maduro y tierno, dulce y sereno de complacencia.
Su amor es firme y sosegado que cada día se regenera.
Son muchos años, años de amor y avenencias,
de alegrías y algún problema.
Unos y otros los solventasteis con el sosiego y la entereza
que dan los años de vuestra unión dulce y sincera.
Años de estar pendientes uno del otro,
años de mirar de dentro a fuera,
años de abrir poco a poco abrir las puertas
para que vuelen y salgan fuera, 
rayos de soles que siendo otoño, 
ellos son soles; constelaciones de primaveras.

SOLES DE INVIERNO. (DISFRUTE DE HIJOS, NIETOS…)

El día a día en la madurez.
Los soles de invierno son soles con somnolencia,
unos día salen, salen con fuerza, 
otros días el sol se esconden tras unas nubes, 
le da pereza.

Soles que esperan que el nuevo día llegue y amanezca,
y aun siendo invierno sea un día de primavera.
Soles de una nueva etapa de la vida, 
una etapa con nuevas horas, con nuevos sueños, 
nuevas ofertas…
Los soles de invierno también invernan,
juegan y ríen, corren y sueñan 
tras rayos nuevos de primavera. (Nietos)

Los soles de invierno rigen, tutelan, miden sus fuerzas,
son esos soles que están presentes en la trastienda.
Los soles de invierno tienen futuro, 
sueños e ilusiones nuevas, muy nuevas 
que cada año ellos renuevan.
Son esos soles, que tienen tiempo, tienen paciencia,
no tienen prisa, saben, que todo llega 
y ellos; ellos esperan el tiempo nuevo que jamás llega.

Los soles de invierno piensan mirando
hacia un camino que se aleja y al momento
siempre retorna por un sendero de vida nueva.

Mientras esperan, tienen sus sueños y fantasean
con la llegada de nuevos días de primavera.

Juntos una vida entera.
En la pareja el amor maduros de los sesenta,
es una vidas en la que las ilusiones ya no son vuestras
son: de vuestros hijos, de vuestros nietos 
y algunas vuestras.
En ellos habéis sembrado nuevas semillas, 
ilusiones nuevas, nuevos futuros, primavera nuevas, 
estaciones que poco a poco a ellos se acercan.
Vosotros fuisteis soles de cuatro estaciones 
y aún, una que vivir os queda.

Sois soles de un invierno al que dais 
color, luz y calor en los días de densa niebla, 
sois el faro que guía al navegante en las noches de tormenta,
la campana que orienta al peregrino perdido en las montañas, 
sois consejeros de los que inician su caminar por la vida, 
sois, la plena sabiduría, la sabiduría añeja.

El resumen.
Paso a paso, siempre junto, siempre hablando, 
siempre el uno pendiente del otro y lo más importante, 
siempre amándoos.
En cada una de las etapas de vuestra vida en unión seréis;
los soles que en ellas brillan, soles de primavera,
soles de estío que queman, 
soles de otoño que dan color a los campos,
soles de inviernos que hacen los días más largos.

En esas, en cada una de las etapas 
debéis hacer realidad vuestras ilusiones juntas, 
viviréis juntos los sueños juntos soñados, 
soslayareis juntos todos vuestros obstáculos,
los problemas que os surjan en vuestro caminar 
juntos por los caminos de la vida.

Viviréis juntos, siempre atentos el uno del otro
y ambos a la vez pendientes de los vuestros.
Seréis, la cara y la cruz uno del otro, 
como el agua es del fuego, la luz de las tinieblas, 
la lluvia del sol, el viento de la calma, 
la noche del día, la alegría de la tristeza, 
el odio del amor, lo bello de los feo…

Está claro, que toda cara tiene que tener su cruz 
y esto es lo que os complementará y os hará ser más fuertes, 
casi invencibles y más felices a la vez.
Pues siendo solo dos seréis tres.
Ambos sois el uno en el otro y los dos uno solo
para todos a los que queréis y están cerca.

Os mantendréis muy fuerte si os mantenéis unidos 
y con esa fuerte unión, mantendréis unidos
a todos los vuestros en torno a vuestra unión.


UN VERANO QUE SE VA.

Una hermosa bahía entre dos suaves lomas
la miman, la protegen, la acunan, la decoran.
Un pueblo tendido sobre un otero
donde sus horas reposa
con él las lunas de otoño hace muchos años sueñan. 

Bahía linda y serena, eres la novia del sol
y el erario de esta tierra, 

Bahía; eres orgullo de un pueblo que te sueña y te adora
y cuando están lejos de ti, tu belleza siempre añoran.

Un mar de un azul verdoso que se mece con sus olas
y mientras se acuna sueña, con un velero pirata
que una tarde de alta mar cazó el viento de Poniente
y partió hacia ultramar buscando islas desiertas.

Un valle verde aguacate y frondosas chirimoyas,
unos montes que los pueblan los atezados almendros,
aulagas ariscas y secas, mil jaras de blancas flores,
romeros de dulce aroma, las cabras y los milanos
las águilas y muchas aves canoras.

Campos que cruzan caminos, senderos que suben lomas,
veredas en montes bajos y trochas que salvan peñas.
Estos son los dominios por donde el grupo retoza.
Un grupo, de amigos todos ellos, muchos llegados de fuera
que acuden a la llamada con la esperanza certera
de hollar los nuevos senderos, conocer nuevos caminos,
rodar estrechas veredas y bajar trochas inquietas.
Acuden con la ilusión, de coronar altas cimas
y doblegar las revueltas.

Un rosario de colores que a los caminos se pliega.
Unos senderos rodados, senderos; que entre los valles
y los montes jugando ellos se enredan.

Cuando se empina el sendero,
cuando se muestran las cuestas
las cuentas de este rosario parecen que se disgregan.
Se dispersan, cual las perlas de un collar
cuando su hilo se suelta.

A lo largo del sendero unos parecen bailar
sobre sus frágiles libélulas,
otros; su avanzar es tan lento,
que de plomo son sus ruedas.
Siempre que suben o bajan, siempre
lo hacen, moviéndose sobre ruedas.

El sol castiga los campos, el sudor los cuerpos riegan
y van mojando caminos en los que el polvo gobierna.

No hay sendero en que no dejen,
las huellas su par ruedas,
ni vereda escondida que sus secretos retengan,
ni trocha que no conozcan,
no hay aulaga que no pruebe sangre roja de sus venas,
ni sombra que no los cobije en un momento de brega.

En las rápidas bajadas de las que son; las piedras dueñas
se oye el quejarse de los frenos, el suspiro de las amortiguaciones
y el retorcer las ruedas.

La adrenalina va a cien al salvar las piedras sueltas
y cuando esos neumáticos salen de las trialeras
se escucharía, un suspiro de alivio, si con el alma tú oyeras.

En el grupo y en la vida hay quien sube sin esfuerzo
y otros; que en cada pedalada ponen su alma entera,
ponen todas sus energías, todas sus ansias
y vacíos ellos quedan.
Pero al coronar la cima el cansancio ya no existe,
la felicidad es plena.

En los momentos más duros quieren vencer al sendero,
al camino, a la vereda, a esa trocha escondida
entre aulagas y chumberas
que no se da por vencida aunque inocente parezca. 
Quieren dominar las cimas y allanar las duras cuestas,
enderezar cada curva, vencer al polvo y las piedras.

A lo largo del sendero saben dónde se cobija
las fuentes de agua fresca
y las pozas de los ríos donde sus cuerpos refrescan.

Mañana, mañana cuando el estío termine,
cuando el grupo ya se aleja,
triste y solos quedan los senderos
y los caminos sollozan,
los aguacates están tristes, las chirimoyas;
su ramas a suelo doblan
y se visten de luto almendros y cañaveras.

Que no lloren los caminos,
que a los valles la alegría les vuelva,
que un día no muy lejano tornaran a estos caminos
los que un día se fueran,
y engalanarán estos campos con alegres vestimentas,
y en los áridos senderos bailaran las agiles libélulas
de aluminio o carbono, de acero si son añejas.

¡No! que no lloren los caminos
que a los valles el verdor y el brillo vuelva,
que solo ellos se fueron para renovar las fuerzas
y mañana, si mañana, volverán a los caminos
para confrontar sus fuerzas en subidas y bajadas
de estas; tus agrestes sierras.
Mañana, si mañana; quizás mañana de nuevo;
de nuevo el Grupo vuelva.


ESCRIBIR MIS SUEÑOS

Debo escribir un poema 
mas no me salen los versos, 
solo me surgen palabras 
sin tino y sin concierto.

¡Musa! dónde está mi musa 
que yo jamás la encuentro
¡Musa! dónde está mi musa 
si la busco y no la encuentro.

La noche oscura es. 
La luna, mi luna se acercó para leerlos,
mas, como yo no había escrito, 
yo no había escrito los versos.
Solo, tan solo escribí, 
yo solo escribí en mis sueños.

Intente yo escribí 
los versos de mis recuerdos, 
versos que hablan de amor 
y de muy felices sueños.
Versos que hablan de aquellos, 
aquellos nuestros recuerdos.

Mañana cuando despierte 
y de ti yo solo tenga, 
tan solo tenga recuerdos 
buscaré yo en mi mente 
la imagen que yo recuerdo.

Mañana cuando despierte 
tendré la luna a mi frente
al sol, en el lejano horizonte 
y la oscuridad del sueño anclada 
en mis tenebrosas noches.

Tengo yo que escribir
los versos que no recuerdo,
ven, ven mi musa a mí
no tardes que yo no duermo.



MAÑANA, QUIZÁS...
NUESTRO ABRAZO.

Mañana, quizás mañana 
cuando despierte temprano, 
estaré entre tus brazos.
La Luna, nuestra amiga 
ya se habrá escapado, 
ella se habrá escondido 
entre los montes más altos. 

El Sol contemplando nuestro amor
se sentirá estafado,
como amante engañado
nos estará contemplando
asomado a nuestro nido 
por el vano del balcón 
qué abierto hemos dejado.

Mañana, quizás mañana 
amor mío; 
cuando yo me despierte 
estaré entre tus brazos
y tú me estarás mirando.

Ya la Luna estará lejos 
y el Sol se encontrará 
en lo más alto.

Recuerda siempre amor mío 
que tú me estarás mirando
y yo me sentiré un niño
acurrucado en tus brazos.

El Sol siempre está celoso,
el Sol me está amenazando,
siempre se siente dolido,
como amante abandonado.
Pero yo cariño mío 
soy feliz entre tus brazos 
y la Luna es feliz
contemplando nuestro abrazo.



ESPAÑA HOY 
...LA ESPAÑA QUE YO SIENTO

Me despierta la luz de la aurora 
que fresca y alegre entra por mi ventana
y con sus manos de seda acaricia,
mi cara y atusa con mimo 
mis ralas canas.

Me despierto y con pereza abro mis ojos 
y miro con desgana a mi ventana,
la luz de la aurora la ilumina,
la luz de la alborada la enmarca.
Una tenue brisa se columpia
colgada en las cortinas que se apartan,
el trino de un jilguero a mí se acerca,
un jilguero posado en el rosal que 
trae hasta mis sentidos su fragancia.

Abro mi ventana y mirando al horizonte 
y contemplo las lejanas montañas
en ellas se ven los rayos del sol
que se despiertan 
y traen la luz del día en la mañana.

La nieve se viste de una albura 
que hiere mis pupilas al mirarla,
las nubes se ven atravesadas
por esos dardos de blancura
que jamás las hieren ni las mata.

Las aguas frescas de mi fuente
que jamás de cantar ellas se cansan
se llevan los humores de mi cara
y me siento alegre y dispuesto
a enfrentarme a la vida
y sus momentos.
A los momentos de esta vida 
tan injusta y tan ingrata.

Hoy soy feliz y feliz me siento.
Hoy estoy alegre y alegría siento.
Hoy doy yo gracias a la vida,
a la Naturaleza y al Cielo
por sentirme yo, de vida pleno.

Cuando salgo a la calle y me encuentro, 
que la vida nos es la vida que yo quiero.
Contemplo en las esquinas niños, 
mujeres, hombres mendigando 
para poder seguir comiendo.
Me encuentro en las calles
amigos, compañeros 
que mendigan un puesto de trabajo 
para poder seguir subsistiendo
y escucho y veo en los medios 
políticos corruptos y usureros
que gastan y malgastan
nuestros dineros
y nos dejan sin morada, sin dinero, 
sin sustentos...


Y YO VERGUENZA SIENTO.

¿Dónde está mi vida?
¿Dónde esa vida que yo sueño?
¿Dónde se fueron esos políticos honrados? 
 Que trabajaban por amor a la gente y a los pueblos
¿Dónde, dónde ellos se escondieron?   
Que aunque yo los busco,
jamás yo los encuentro.

Yo sé bien que no son todos los políticos corruptos
pero son tantos que si volaran 
el sol para siempre se ocultara,
y estaría nublado siempre el cielo.


LA MALETA AZUL.
EL TREN DE LA NOSTALGIA.

He sentido en sueños que me hablabas, 
he escuchado tu voz oculta 
en la densa oscuridad de mi habitación,
yo me acurrucaba entre las sabanas de mi cama.
Escuché tu voz, oí yo tus palabras, 
mas yo no sé qué mensaje a mí, 
a mí me trasladabas.

Quizás fuese ese adiós 
que yo nunca de ti escuchara, 
quizás fuese un te quiero,
ese te quiero que ya casi olvidara, 
quizás fuese ese reproche que tú,
que tú queriéndome decir nunca,
nunca tú a mí, tú me reprocharas.

Tal vez, tal vez, tan solo yo soñara.
Yo sé que fue un sueño 
pues tú junto a mí no estabas. 
Yo sé que era un sueño, vacía.
vacía estaba mi cama y mi casa.

Tú ya te habías ido, 
te fuiste una mañana, 
una mañana gris en la que el cielo,
el cielo en ti se derramaba.
Lloraba el cielo al verte a ti partir 
con tu maleta azul de la mano colgada.
Caminabas por una carretera 
que en la estación del tren desembocaba.

El tren de esa estación 
siempre al entrar silbaba, 
silbaba la canción, 
canción del adiós y la nostalgia. 

Es esa, la canción que escuchan 
los tristes corazones solitarios
cuando dejan sus casas, 
cuando les dicen adiós 
unas manos vacías y lejanas,
unos ojos regados por las lagrimas
que miran detrás de los cristales
en las ventanas altas.

El tren se va alejando, 
se aleja de mi casa 
y en sus vagones lleva, 
lleva mis esperanzas, 
se lleva mi corazón 
dejándome el dolor 
y la dura nostalgia.

Escucho en el aire 
su monótono ruido 
al rozar el acero, 
de los férreos raíles 
por los que se desplaza.
Diviso su penacho de humo 
entre las altas montañas.

De pronto el silencio, 
el tren de la nostalgia 
se lo trago de un golpe 
un túnel en las montañas.
En el quedo para siempre 
encerrado en su alma 
aquel amor tan dulce 
que siempre yo he guardado
muy dentro de mi alma.

Te lo llevaste todo
en la maleta azul 
que de tu mano colgaba.

¡Sí!, ahora yo lo sé 
que solo fue un sueño 
en el que tú me hablabas. 
Mi cama está vacía,
vacía está; mi casa y mi alma. 



DESAMOR.
YO GAVIOTA

Volví a remontar el vuelo, 
volé entre el mar y el cielo, 
corté las vaporosas nubes 
que a veces, a veces me ocultan 
ese tu rostro tan bello.

Yo fui gaviota libre, 
yo que en el aire sueño, 
yo que me baño en las olas 
de un mar de un azul intenso 
y en sus blancas espumas 
yo me balanceo mientras 
miro al cielo y contemplo  
tu elegante vuelo.

Yo fui esa gaviota que busqué los brazos, 
brazos protectores en mí mismo puerto,
yo que creí en ti, yo que tanto te quiero,
yo que aún, contigo aún sueño.

Yo fui gaviota de un puerto pequeño 
de una chiquitita playa 
y de un gran roquedo. 
Un acantilado cortado a cuchillo 
del mar hasta el cielo, 
en él anidábamos y en él crecían 
los lindos polluelos. 

El mar lo golpea con saña y con celo. 
Él mar tiene celos de ti, de las nubes del cielo, 
de la bruma, de la lluvia y los aguaceros, 
tiene celos del sol y del viento fresco.

Yo fui gaviota, gaviota que agonizó de amor 
posada en las jarcias de un viejo velero 
él me lo contó, que tú te encontrabas 
en un extraño país con un lindo puerto 
compartiendo nido con un extranjero.

Yo agonicé de amor, de amor lo recuerdo, 
yo nunca volví a cortar las nubes, 
de este nuestro cielo, 
yo jamás volví a nuestro roquedo 
el del acantilado que protege el puerto.

Posada en la solitaria palmera 
yo contemplo al mar, el mar impertérrito
que una vez y otra sin agotamiento 
golpea, golpea el malecón del chiquito puerto.

Ya se fue el velero, yo lo vi partir 
cazando los vientos cortaba el mar 
con su fina quilla buscando otro puerto, 
como tú buscaste besos y abrazos 
de un extranjero.

He vuelto, yo he vuelto a remontar el vuelo, 
a cruzar las nubes, a bañarme en el mar, 
yo he vuelto a posarme en nuestro roquedo.

¡No, no vengas! ¡No vuelvas!
Que yo no te espero 
que encontré otro amor, amor más sereno
que nunca se va, que está donde quiero,
que sueña conmigo con los mismos sueños.


TU SUEÑO
LA SONRISA DE TU CARA

Entré en tu habitación con las cortinas echada, 
la luz luchaba y luchaba pretendiendo atravesar 
el lienzo que la ocultaba.
Un rayo de luz errante se coló entre las sayas 
y se estrelló en un espejo que de la pared colgaba.

El rayo del sol curioso iluminaba la estancia, 
un tocador con su espejo y unos tarros lo acompañan, 
un cepillo para el pelo sobre bandeja de plata, 
en una silla sentada una muñeca pepona 
vestida con mucha gracia 
que parece una princesa con su diadema de nácar.
En otra pared había un armario que guardaba 
tu ropa muy bien colgada, 
un viejo baúl labrado en un rincón se ocultaba 
con su tapa de madera con filigranas talladas, 
olía a ropa nueva, a ropa recién lavada 
con aromas de romero y fragancias de lavanda
y en la pared de enfrenta frente a la amplia ventana 
una cama con dosel con sus ropas alborotadas, 
en ella te vi dormida y comprobé que tú soñabas 
por la sonrisa feliz que tu cara reflejaba.

Yo con el rayo de sol entré, como un ladrón en tu estancia 
y te robe la imagen de la sonrisa en tu cara.
Dormías, tú si dormida, estabas sobre tu cama, 
con tus cabellos revueltos sobre la blanca almohada, 
con un semblante tan dulce y sonrisa almibarada, 
la felicidad completa se reflejaba en tu cara.

Tú eras la Mona Lisa dormida sobre la cama
con su sonrisa feliz y a la vez tan enigmática.

El rayo del sol inquieto se estrelló sobre tu cara 
y se ilumino tu rostro y la sonrisa enmarcada. 
Tú te moviste inquieta, pensé que te despertabas 
pero el rayo prudente se retiró de tu cara 
y serena te quedaste sonriendo, tú soñabas.

Me senté a contemplar tu dormir, la dulzura de tu cara 
y se me escapó el tiempo con el reloj de la sala.

Cuando tú te despertarte la mañana ya pasaba 
y yo te dije amor mío, qué tus sueños me contaras.
Tus sueños no me contaste, no quisiste amor mío 
que yo en tus sueños entrara.

Nunca jamás yo te dije que en tu habitación entrara, 
que contemplé tu soñar mientras dormías en tu cama.

¡Quien fuera rayo de sol! para colarse en tu estancia 
y contemplar tu dormir y la sonrisa en tu cara.



VELERO...
...PIRATA

Sobre el alto acantilado
que domina toda el abra
yo contemplo un velero
que en la mar se aventuraba.
Tiene la quilla de ébano,
sus cordajes son de plata,
de plata muy bien trenzada,
sus velas de seda fina
desde la China importada,
su mascarón de proa
es de oro y de nácar,
sus cañones son de bronce
la muerte viaja en sus ánimas,
a la caña del timón va un gallardo pirata,
un pirata, que roba los corazones
de las más lindas muchachas.
Y en su palo mayor
hondea la bandera con calavera y tabas.

Velero más marinero
nunca contemplo el abra,
ni surco el mar inmenso
desde el Caribe hasta Italia.
Sus velas cazan las brisas
y con los vientos ellas bailan,
las olas abrazan el casco
que llora cuando se marchan.
El velero, se ciñe a los vientos,
la brisa lo acuna en la calma,
la vela mayor y el viento
se besan, bailan, se abrazan...

Las gaviotas gritonas
al velero acompañan
deseándoles buenos vientos
y una singladura en calma.

Cruzó la bocana del puerto
con la mayor desplegada,
poniendo rumbo hacia el Sur
buscando cálidas playas.
Buscando otros países,
buscando islas y playas,
puertos nuevos que lo acojan
y aguas jamás surcadas.

El velero se hace pequeño
en las turquesas aguas,
y mi corazón llora
viendo partir a mi amor
en su velero de plata.

A la rueda del timón
va un joven pirata,
pirata, que roba los corazones
de las bonitas muchachas
que se asoman a los balcones
cuando el pirata recala
en los puertos o en las calas.

El velero ya se aleja
en ese mar que lo abraza
el sol se va ocultando
tras las nubes y las montañas
y mi corazón llorando,
lleno de desesperanza
esperando que un día vuelva
a cruzar por la bocana
ese velero pirata
que su casco es de ébano
y sus cordajes son de plata,
su velas de seda fina
y su mascarón de proa
es de oro y de nácar
y a la vara del timón
va un bizarro pirata
que en su pecho tatuado
lleva el nombre de su amada.



...EN LA ESTACIÓN DE TERCERA

En el solitario andén 
de una estación de tercera 
se ven personas que esperan
a un tren que aún no llega.

Un cura con su sotana,
el alza cuello que lleva
es lo único que se ve 
en la penumbra que impera.

Una anciana señora,
señora que siempre espera
al hijo que se marchó
hace años a la guerra.
Ella espera a que vuelva,
cada día en el andén
ve trenes que llegan y se alejan, 
viajero que bajan y suben,
mas nunca, nunca, su hijo llega.

Ella no pierde la esperanza,
es lo único que le queda,
de ese hijo que marchó
que marchó un día a la guerra
y nunca jamás volvió,
ni a nadie que a ella dijera,
que lo vio un día morir
en una tierra extranjera.
Tampoco nadie encontró 
una cruz de madera 
en una tierra lejana
en que su nombre escribieran.

El cartero está sentado,
el cartero siempre espera
a la saca del correo
que el tren siempre le entrega.
En la saca él espera
que lleguen cartas de amor,
cartas de esperanzas nuevas
y noticias; de todos aquellos
que se fueron 
y nunca jamás volvieran.

Un soldado y su novia 
están sentados en un banco 
de la estación de tercera, 
él la promete amor y ella 
fidelidad eterna.
Él le dice que muy pronto volverá, 
ella que no se entretenga
que lo estará esperando
en la estación de tercera.

Está el viejo barrendero
con su escoba y su espuerta 
dando vueltas al andén
donde no crecen las hierbas.

En un banco retirado 
más alejado de la puerta 
hay una joven muy bella 
con una maleta al lado 
una maleta muy vieja.
Espera a que llegue el tren
y con él las esperanzas 
de una vida nueva. 
Espera al tren que la lleve lejos,
muy lejos de esta vida 
que ella quiere olvidar
y encontrar una vida 
nueva, nueva.

El tren se acerca despacio 
a la estación de tercera 
y con su sola presencia 
oprime los corazones 
de la gente que lo espera.
Unos segundos más tarde 
el tren de ella se aleja 
y se pierde entre montañas 
cruzando valles y laderas.

En su vagón de tercera 
sobre bancos de madera, 
va el cura con sus rezos, 
y va la joven morena 
metida en sus pensamientos,
el miedo y la desesperanza
en su rostro se reflejan.

El soldado con su petate 
atrapado entre sus piernas, 
va mirando por la ventana, 
ve, como el paisaje que se aleja.
Los cristales van cantando
una canción lastimera.

La estación está vacía, 
la anciana que siempre espera, 
se ha quedado dormida 
en su banco de madera, 
nunca jamás despertará,
ya se terminó su espera, 
se le fue su poca vida 
con el tren que ya partiera.

El tren, unas veces trae con él 
unas esperanzas nuevas, 
otras veces, las esperanzas se lleva.

Cabalga sobre su camino de hierro 
cruza valles y estepas.

El tren, el tren siempre llega tarde,
el tren siempre raudo parte, 
el tren nunca se queda y espera.

El tren solo es un viajero errante 
que no tiene un hogar, 
al tren muchos lo esperan 
pero nadie a quedarse le invita, 
el tren no es de ningún lugar,
el tren no tiene un hogar.

El tren se aleja, se aleja 
y con su penacho de humo
con su estridente pitar.
él se suele anunciar 
a la estación en que entra.


LOS SUEÑOS DE OTROS.

Tu sombría habitación, 
con las cortinas echadas, 
un rayo de sol que juega 
con tus cabellos al alba 
cabellos sobre la blanca almohada 
y la sonrisa en tu cara.

Aquel rayo juguetón 
me enseñó tu belleza natural 
y en tu rostro descubrí 
que es la felicidad...

Un velero que recorriendo los mares 
va buscando nuevas islas, 
nuevos puertos, nuevas playas 
y siempre retorna al puerto 
donde él un día anclara
donde le hicieron la quilla, 
donde tejieron sus velas
y el mascaron de su proa
el cura le bendijera
para que le defendiera 
de la tormentas del mar
y de las bellas sirenas.

Velero que tiene amores
en cada puerto y en cada rada 
y que un gallardo marinero 
es el que lleva la caña,
el que marca el rumbo certero
desde un puerto a otro puerto
desde una isla a sus playas.

Ese velero que tiene 
su quilla de ébano, 
sus velas de seda blanca 
y sus cordajes trenzados 
con fuertes hilos de plata...

Tus sueños siempre viajan 
en una maleta azul 
que de tu mano colgaba 
cuando subiste al tren, 
al tren de las nostalgias.

Tu maleta azul guarda en ella, 
tus recuerdos, tu corazón herido, 
los recuerdos de tu amor ya perdido
y tus nuevas esperanzas.
Tu maleta azul siempre viaja 
en el tren, 
en el tren de las nostalgia...

Y la estación de tercera 
donde un día yo te encontrara 
sentada en su banco de madera 
con tu mirada perdida 
hacia el tren que ya partiera 
y solo de él tú veías 
su penacho de humo 
que hasta las nubes subía 
y con ellas se mezclaba, 
con ellas se confundía
y su silbido y marcha
el ambiente atronaba...

Esa gaviota herida que de nuevo 
ha vuelto a remontar el vuelo, 
a atravesar las nubes 
a posarse en el palo del velero.
Esa gaviota es una nueva gaviota
que ha encontrado la serenidad
que ella desea.

La gaviota ya encontró 
un nuevo amor más sincero, 
un nuevo amor más fiel  
y más verdadero.

Esa gaviota de nuevo 
se ha bañado y ha jugado
en la espuma de las olas.
Esa gaviota de nuevo 
con su vuelo ha acompañado 
al velero que partiera 
buscando los nuevos mares, 
buscando los nuevos puertos.

Mas esta nueva gaviota, 
solo tan solo se ha aventurado
hasta la bocana del puerto
acompañando al velero errante 
que busca nuevas gaviotas 
en lejanos puertos de mares
inmensos...

Estos no son mis sueños, 
son sueños de otros, 
mis sueños son otros,
que yo no conozco
porque yo no sueño.
Mis sueños son otros
yo, me los invento.

...DEJA QUE EL TIEMPO PASE

Deja que el tiempo se te escape,
como se escapa el agua entre tus mano
cuando tú quieres retenerla entre tus dedos,
como se te escapa el aire cuando 
ondea tus cabellos y besa el rostros bello.
El viento se marcha sin poder detenerlo.

Deja amor mío, 
deja tú que el tiempo pase 
no intentes detenerlo, 
tú amor mío no lo llames.

Deja que las horas de tu reloj se marchen, 
déjalas, no las pongas impedimentos 
ni nunca jamás las llames,
que las horas ya pasadas 
son los espacios del tiempo 
que nunca vuelven 
aunque el tiempo pase.
Amor mío, déjalas que se marchen.

Deja que los días se resbalen 
como los niños lo hacen 
en el tobogán del parque. 
Amor mío cada día que pase, 
cada hora que se escape 
es un paso hacia adelante. 
Un paso grande muy grande 
para volver a estar juntos tú y yo, 
como lo estábamos antes.

Amor mío, deja que los días 
se resbalen en el tobogán de la tarde.

Deja que el frío invierno 
por fin se marche 
y se lleve sus días fríos, 
que se marchen sus cortas tardes, 
que sus noches casi eternas 
con las auroras se acaben. 
Déjale amor mío, que se marche 
y tú, tú nunca jamás lo llames.

Deja que la primavera 
por el horizonte campe, 
que llene de color los campos, 
deja que en la primavera las aves canten, 
que la lluvia caiga y lo haga 
de esa manera que sabe, 
suavemente, amor mío, suave.
Que el sol salga de las nubes 
y las nubes se levanten. 
Deja amor mío, 
que la primavera llegue 
y siga sin detenerse adelante.

Deja que el caluroso verano 
madure los trigos y demás cereales 
que están firmes en los campos
esperan que el sol los grane. 

Deja que las aves saquen 
sus polluelos adelantes
en sus ocultos nidos 
entre el verde ramaje. 

Deja que el estío caliente las aguas, 
maduren los frutos 
y las gentes naden en los ríos. 
Deja amor mío, que el verano pase 
y con él nos deje libre los caminos.

Déjalo, deja que el verano pase
amor mío.

Cuando el verano se acaba 
y las tormentas vespertinas
anuncian un otoño que llega.
Un otoño con días más cortos, 
con lindos y serios colores, 
las brisas en las tardes 
finas y sutiles,
las nieblas abrazan los montes 
y duerme en los hondos valles,
las nieblas parecen dormidas, 
les cuesta desperezarse, 
los robles, castaños y chopos
cambiaran sus trajes verdes
y todos se visten cual emperadores
con ropas de sedas y finos colores.

El otoño fue el que un día nos unió,
en otoño será nuestro rencuentro
de amor.
Una linda tarde de otoño mi amor,
una tarde con suave brisa, 
con hojas que caen llenas de color.
Una tarde de otoño mi amor.

MI ESCRITORIO

He vuelto del campo 
donde en mi mente 
se iban formando 
versos y más versos, 
y unos con otros, 
estrofas tejiendo. 

Cuando me senté en mi escritorio 
todos esos versos se desvanecieron, 
no encontré los versos tan lindos tan bellos 
que unos con otros estrofas hicieron. 

Todos, todos ellos se desvanecieron.
Mi mente está en blanco, 
de mis pensamientos los versos se fueron, 
se fuero volando muy lejos, muy lejos 
y aunque los busque entre mis recuerdo 
no pude encontrar a esos lindos versos.
Busqué en mi mesa esos versos sueltos 
que quedan perdidos de unos poemas 
donde no encontraron jamás aposento.

Versos, versos sueltos 
que hablan de amor,
que dicen adiós, que dicen te quiero...

…recuerda mi amor que aunque tú estés lejos...
...lejos muy lejos yo jamás te olvido...
...te sigo queriendo...

Versos que hablan de lejanos sueños, 
sueños olvidados que nunca, que nunca
realidad se hicieron.

…soñé yo soñaba con que un día...
...juntos viviríamos y nos amaríamos... 
...yo soñaba y en mis dulces sueños...
...mas tú te fuiste y me quede muy solo, 
solo con mis sueños...

Versos que hablan de adioses muy tristes, 
felices reencuentros.

… el tren se alejaba y tras el cristal 
de aquella ventana que se va corriendo 
se ve un pañuelo que hondea sin viento
Se ven, unos ojos tristes que se van perdiendo…

… el tren se acerca a la estación de tercera 
y un corazón palpita escudriñando las puertas…

… un abrazo casi eterno, 
unos labios que se acercan 
y no quieren separarse; 
quieren; que el tiempo,
que el tiempo se detenga…

Versos, versos sueltos 
perdidos en mi escritorio 
esperando su momento 
de formar con otros versos 
la estrofa de un poema 
que hable de amor y sueños, 
que hable de tristes adioses 
y de felices reencuentros.

Yo los seguí apartando, 
no creo que sea el momento
de unirlos uno con otros, 
de juntar los versos sueltos 
que están muy diseminados
en mi mesa escritorio.

Y si mi musa no viene
yo la seguiré llamando
para que traiga hasta mi
versos frescos que cuenten
nuevas historias de amores
y desamores 
y queden los versos sueltos
en mi mesa escritorios
para que un día sin musa
yo los pueda releer 
y recordar el momento,
de mis poemas escritos,
de esos poemas perdidos
que se están envejeciendo
porque nadie,
nadie se para a leerlos,
y nada tienen que decir
cuando están en silencio,
que no sea, sólo tan solo
el sueño donde duermo.

Versos, versos sueltos y dispersos
pero nunca, nunca jamás olvidados
en mi mesa acomodados esperando
el día feliz del reencuentro. RODRIGUEZRODRI. DIC. 2014


1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

ESPERO QUE LO VEAS ALGÚN DÍA
"VISITEMOS UN BLOG.
EL COMENTARIO"
"Amigo mío:
Si un día tú te acercas por mi Blog
No te marches sin dejar
Un pequeño comentario,
Que yo sepa que me visitaste
Que conversamos un rato,
Que nos conocemos un poquito más
Que ya no somos extraños,
Que yo sepa, que lo que hice
Nunca fue trabajo en vano"
Lo has escrito tú.
Y aun así, me has castigado sin motivo todo el año. Sin motivo, sin razón.
No sé, el por qué dejaste de ser mi amigo. Nunca me lo has dicho. Me gustaría saberlo algún día. Eva