DESDE MI VOLUNTARIA PRISIÓN
He oído a los colorines cantarme
en lo profundo del alma
y escuche los latidos de tu
ausencia
mi dolor y mi nostalgia.
Oí la llamada de los montes,
escuche gritar a los árboles
y el aullar de la maraña,
los alaridos en las rocas
y el llorar, de los torrentes del agua.
Escuché en mi corazón
el cantar del ruiseñor
y el
trino de las calandrias.
Contemplo, desde mi cárcel voluntaria,
contemplo los montes que me rodean,
los senderos solitarios que en ellos sepertean.
Los senderos por donde casi nadie ya pasea.
Los árboles que jalonan los senderos
y sombra ofrecen al
caminante
que en estos montes se adentran.
Contemplo los arroyuelos
que muy alegre cabalgan
el alazán de los sueños.
Cabalga sobre las peñas pulidas
y las piedras rodadas,
sobre las espumas blancas
donde se bañan los sueños,
los sueños de la pena y la
nostalgia.
Montes que miran hacia el verde valle
por donde pasean las aguas,
que baja por los rabiones
desde las alta
montañas.
Montes que viven cerca del cielo
y en ellos, hasta las nubes descansan,
montes que están tan cerca de Dios
que hasta con el mismo Dios;
ellos cada día hablan.
En esos montes hay senderos
ocultos entre las matas.
Senderos que al monte suben y bajan,
Senderos que se adentran en los bosques
donde moran brujas, elfos, nieblas, hadas.
Contemplo desde mi prisión voluntaria
los senderos solitarios que en los montes
moran,
reinan, hablan, sueña y hasta bailan.
Y los árboles generosos que sombra dan con sus
ramas
y yo; me muero de pena de pena y de nostalgia
al no
poder disfrutarla.
Cuando un día yo vuelva a mi rutina diaria
quizás volveré a mis montes, hollando yo sus
senderos
coronando esas cimas solitarias
que viven entre neveros
y por peñas coronadas.
Y me sentaré a la sombra de los árboles generosos
que me ofrecerán su sombra
para relajar mi cuerpo y recuperar
mis piernas
por esas duras jornadas tan dilatadas e intensas.
Cuánto yo echo de menos, esas montañeras jornadas,
esos angostos senderos que caminan entre marañas
por los montes y montañas, pero hoy día no
puedo,
quizás sea posible mañana. Si, quizás mañana nos vemos.
Mañana, mañana tal vez nos vemos,
si es posible y eso pasa,
reencontraré mis senderos
esos que atraviesan los montes
y acompañan a los
bosques
y bebe en los veneros donde se bañan los berros.
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