24 nov. 2015

LLEGÓ LA MUERTE...

...Y EN SILENCIO SE MARCHÓ.
Llegó en silencio, era de madrugada, 
se oían las canales como lloraban, 
por la rendija de una ventana 
entraba el frío que nos helaba.

En aquella cama muy arrugada
se presentía que ella estaba.
Apenas si se movía, no se quejaba, 
solo, tan solo de vez en cuando, 
a ella, un suspiro se le escapaba.

Nadie la oyó llegar, llegó en silencio 
y a la sordina también fue como llegó
y en el silencio se la llevo.
Nadie la vio llegar, nadie la escuchó, 
nadie oyó sus pasos, 
ni el rozar del negro manto 
en el denso escenario 
de aquella habitación.

Entro ella con sigilo y se sentó
en la cabecera de aquel lecho del dolor.
Dicen que la vieron coger sus manos, 
dicen que con ternura ella, las acarició.
Dicen que habló con ella y que ella asintió.
Dicen que dando un profundo suspiro 
ella expiró.
Y entre sus brazos, la negra Parca se la llevó.

Quedamos mudos, en el silencio y en el dolor,
el aire se volvió denso en la habitación.
Se nos detuvo el tiempo, se nos paró el reloj, 
amainó el fuerte viento y en brisa se tornó
el llorar de las canales, también cesó.

No dijo nada, no, ella no habló, 
estuvo callada y en silencio se nos marchó.
La Muerte se llevó con ella lo más preciado 
que encontró.
No hubo llantos, ni gritos, ni desesperación,
ni tan siquiera el silencio se desgarró.
Se fue en silencio, prudentemente como vivió.

Hacía ya tiempo que ella esperaba 
esa visita que deseaba que la enseñará
ese camino que no retorna y lleva a todos
 a su destino.

Sobre la cama muy arrugada quedó tendida,
allí quedo su envoltura inanimada 
su espíritu se fue con ella, quedo en nosotros
perpetuamente, sus recuerdos, su carisma
su dulzura y su más profunda; huella.



1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Querido amigo:

Haces una triste descripción de la partida de un ser querido. ¿Alguien, cercano a ti, a Uds., los ha dejado? Si es así, lo lamento de corazón. Es duro muy duro. Sabes bien que hace poco, un ser querido nuestro, partió. Pero tenemos que tener confianza en la bondad de Dios para aceptar esta realidad y recordar lo maravilloso que fue y sonreír.

Un gran abrazo para ti y los tuyos, si es así, como creo. Tú amiga Eva