9 mar. 2016

CAMPOS DE CASTILLA


DÍAS DE LLUVIA Y FRÍO.
Hoy he visto caer las gotas de lluvia 
con su monótono sonido 
golpeando en mi mente, 
como si fuesen un martillo.

Las canales de mi casa 
lloran todas al unísono 
y yo contemplo los campos 
grises, melancólico, mustios...

La lluvia caía impasible 
sobre los campos de trigo,
sobre la rosa encarnada 
que cuelga de un rosal 
al lado de mi ventana,
sobre la flor del tomillo 
que con el agua se empapa
e inclina su cerviz 
con sumisión descarada.

La lluvia caía surcando las caras, 
de los viejos hortelanos 
que están en las extensas besanas 
el cereal aricando.
La lluvia surca sus caras 
morenas y arrugadas
y ellos miran hacia el cielo
y una tregua reclaman.

La lluvia y el viento frío 
son tan buenos compañeros 
que no dejan un resquicio 
dónde no dejen su sello. 

La lluvia y el viento frío, nada, 
nada dejan seco.

Lluvia y viento, agua y frío 
sobre campos de Castilla, 
sobre cebadas y trigos, 
sobre las extensas dehesas 
y los bosques tan umbríos, 
sobre las inhiestas retamas, 
sobre las jaras con brillo, 
sobre morados cantuesos 
y los muy erectos pinos.

Corre la lluvia en los campos, 
por esos surcos hendidos, 
surcos que trazó el arado 
cuando sembraron los trigos, 
Los prados están encharcados, 
más que alfombras de verdor 
hoy son ríos, ríos, ríos.

Días de lluvia y vientos 
sobre los páramos fríos,
en las tierras de Castilla,
llueve y juega el viento frío.

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