5 abr. 2016

EN QUE PUEDE HABER FALLADO...

...O FALLÉ.
Es una noche oscura en que la niebla 
cubre con su velo denso de silencio  
calles, tejados, aceras, los portales
y los encuentros.
Tan solo a la niebla rompe 
la luz de algunas farolas 
que con su haz luminiscente
envuelve las finas gotas 
de lluvia y el frío relente 
que, a la niebla hace más tétrica, 
más densa, fuerte y silente.

No puedo yo hoy dormir, 
el sueño de mi escapa 
solo puedo yo pensar 
y en mi mente viene y va.
Una pregunta nada más, 
una pregunta muy ingrata. 
¿En qué pude yo fallar? 
¿En qué yo pude errar? 
si nunca consciencia tuve, 
de que me portase mal, 
tampoco de que quisiera 
o pudiese molestar.

No sé; mil vueltas le di, 
le he dado y le daré 
y nunca yo encontraré 
lo que insinúan que fui,
donde dicen que falté.

Que duras son las condenas 
cuando te sientes inocente, 
cuando solo tú pretendes 
el bienestar de la gente.

Que duro es olvidarte 
de aquello que un día quisiste, 
de aquello que te importaba 
y con tanto mimo cuidabas
porque no era un capricho. 
Era; la amistad más venerada.

Paso las noches en vela
pensando que no es verdad. 
No, no es verdad, 
que de nuevo me ocurriera, 
que volviese a tropezar 
en esa, la misma piedra 
donde me rompí hace tiempo 
mi alma y mi inocencia. 

Ambas nunca han dejado 
ni dejaran de sangrar 
y yo, no las pongo vendas 
pues pienso que no es verdad.

Espero que nunca, nunca jamás 
dar cabida en mi amistad 
a nadie que no conozca, 
que no conozca de verdad 
que cara a cara no pueda, 
ver su rostro y su mirar, 
ver si de verdad es sincera 
en sus, gestos, en sus palabras, 
en su mirada, en su obrar...

Estoy cansado de los caprichos ajenos, 
de personas que tan fácil exageran, 
que lo mismo te ponderan 
y te suben, en un alto pedestal
que te entierran en una tumba
con mil sapos y culebras 
y no siempre con la verdad.

Siempre he sido, soy y seré;
amigo de mis amigos, 
siempre yo he perdonado, 
las ofensas, los descuidos 
y cuando yo he errado 
yo siempre pedí perdón, 
no siempre fui perdonado
por cometer un error,
muchas veces ha sido, 
un error justificado.

Tengo, tengo ya muchos años 
y he caminado por mil caminos distinto, 
a veces solo, a veces acompañado, 
a veces conmigo han caminado
amigos y enemigos, 
a todos siempre los he guiado 
con diligencia y cariño
y a todos los he dejado 
felices en su destino.

Siempre pague yo mis deudas, 
y algunas veces también
las deudas de mis amigos. 
Siempre, donde quiera que yo estuve, 
deje mil puertas abiertas 
y dentro muchos amigos 
que me esperan y me esperan. 
Que esperan que pronto vuelva 
para estar juntos conmigo.

Mil desengaños yo llevo 
y yo sigo tropezando. 
Me creo un hombre bueno, 
que nunca tengo reparo 
de acoger al que me encuentro 
por esos caminos andando,
andando sin rumbo cierto
y tumbos ellos van dando.
Yo, los vuelvo al camino
agarrados a mi mano.

Sigo, sin poder dormir esta noche
de primavera con niebla, 
pensando; cual ha sido mi pecado. 
La niebla todo lo cubre,
todo lo tiene mojado.
Todo son: dudas, temores, tinieblas... 

El reloj lentamente marca el tiempo 
dejando tras sí la pena 
de fracasos y desengaños, 
fracasos que yo viví 
y desengaños marcados.

Ya amanece un nuevo día 
la luz del sol es mi guía. 
La luz del sol que me llama 
a vivir con alegría.
Un día de luz y de alegría 
ya la niebla se ha marchado, 
hoy es otro nuevo día, 
hoy no es ayer, ni es mañana, 
hoy no es la noche oscura y fría
de dar vueltas en la cama, 
hoy es un día de alegría.
Día, de primavera anunciada

Viviré la vida, mi vida, 
con los que nunca defraudan, 
como si nada pasara, 
como si nada ocurriera.
Solo pensaré en mañana 
y en las nuevas primaveras.

Sé que volveré a caer 
tropezando en es bonita piedra
que es la piedra del querer, 
del querer a los demás, 
como siempre se debería.
De querer con cariño y amistad, 
sin esperar; 
que el otro a ti te quiera.
Quizás sí, quizás esto sea;
La amistad verdadera.

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