6 abr. 2016

SOÑÉ, LOS SUEÑOS...

...QUE QUIERO.
Esperé poder soñar 
bajo los naranjos floridos
de mi jardín escondido 
en un momento de siesta.
Soñar con un lindo sueño 
en la tibia y florida primavera 
que en mi jardín se refleja, 
en este cuadro perfecto.

Un jilguero enamorado 
cantaba a su compañera
que incuba a sus polluelos 
en la más densa floresta
de mi jardín ocultado.

Un rosal de lindas rosas, 
un jazmín de blancas flores,
una linda madreselva 
daban color y sus aromas 
al momento de mí fiesta.

En el centro de mi jardín 
una fuente bonita y caprichosa 
le da ese tono romántico 
a el ambiente de siesta.

El sol hoy camina lento,
las nubes lejanas quedan
están muy lejos, muy lejos 
atrapadas en las más 
altas montañas 
que nuestro valle rodean.

En ese ambiente idílico 
me he quedado dormido, 
con el trinar del jilguero, 
la cantilena monótona 
de la fuente del jardín 
que acompañan al sueño 
que mis parpados derrota.

Y soñé, soñé que mi vida, 
que mí vida era otra.

Soñé que yo era feliz 
el más feliz de este reino, 
que yo me he liberado 
de todo, lo que es superfluo.

Soñé que hoy y siempre 
yo fui libre, 
como las aves del cielo, 
como la lluvia y las nubes, 
como la brisa y el viento, 
como y el tiempo y los sueños.
Libre, porque ser libre 
yo quiero y lo deseo.

Soñé y mi sueño fue perfecto, 
por fin soñé, 
con el sueño que yo sueño
y mi sueño fue perfecto.

Cuando yo me desperté 
porque enmudeció el jilguero, 
porque la brisa sopló 
y a la fuente obligó
a modificar su tono.

Comprobé que mi sueño, 
no fue un sueño, 
que yo soy feliz y quiero, 
quiero ser libre y puedo.
Porque al ser libre puedo,
soñar los sueños, que quiero. 

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