20 may. 2016

UN HUMILDE SUEÑO


EL SUEÑO QUE YO SUEÑO.
No, no se puede añorar 
lo que nunca se ha tenido.
No, no se puede olvidar 
lo que no se ha vivido.

Tal vez, quizás estén en nosotros
retazos de otros tiempos, 
que nunca conocimos
y solo fueron sueños. 

Son quizás recuerdos 
que nunca fueron nuestros, 
que nunca los vivimos
y los hicimos nuestros. 

Son quizás recuerdos 
que un día escuchamos 
y los hicimos nuestros 
y por nuestros pasaron.

No, no podremos añorar 
lo que nunca vivimos, 
lo que nunca fue nuestro, 
lo que nunca hicimos.

Quizás, un día deseamos 
que todo hubiese sido
tal y como soñamos. 
Mas eso, todo ha sido
ha sido solo un sueño 
que un día lo soñamos
y nunca fue el nuestro.
Y fue tan bien soñado
que lo creímos cierto.

Yo he hecho el propósito 
para siempre olvidarlo
de mis viejos recuerdos
del  presente borrarlo. 

Por las noches cuando me encuentro solo, 
no quiero, no quiero yo volver 
a esos falsos recuerdos 
y sueño con caminos que no tienen recodos, 
y sueños con senderos que siempre ando solo 
y sueño con mis sueños, sueños que son tesoros 
que sueño siempre a solas
y son; sueños que adoro.

Te voy a contar un sueño 
un sueño que es muy mío, 
un sueño que yo sueño 
cuando estoy tranquilo.

El sueño así comienza.
En un sendero estrecho 
que salva la maleza 
de jaras y de ulagas, 
cantuesos, madreselvas
brezos y altos romeros. 

Es un sendero largo 
que acompaña a un arroyo 
de aguas cantarinas, 
con ellas nunca estoy solo.

Este sendero ando 
y en el pongo mi anhelo, 
de seguir caminando 
hasta alcanzar el cielo.

Cuando llego al final 
de este que es mi sendero 
me encuentro en lo más alto 
estoy tocando el cielo.

Las nubes están cerca, 
las aves más abajo 
y tengo a mis pies el valle, 
los ríos, los bosques, 
los pueblos, sembrados y linares. 
Y junto a mi yo tengo 
esos grandes peñascos
que son obras muy viejas
de ogros y titanes.

Entonces yo me siento 
un ser afortunado, 
aquí todo es armonía, 
es paz, música y relajo,
aquí no hay envidias,
ni malos pensamientos,
aquí todo es armonía,
felicidad de cuentos.

Me siento tan pequeño, 
me siento tan humano 
que no querría nunca 
de él ser despertado.

Este es mi humilde sueño, 
mi sueño tan amado.

El sueño que yo he soñado.


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