7 nov. 2016

ADIÓS AUN HIJO DE LA TIERRA

AURELIANO. 
Te has ido en silencio, 
acompañando a la noche 
que ya se aleja en silencio
en una tibia mañana otoño
que se despereza y busca el invierno.

Te has ido en silencio sin decir nada
como se van los hombres prudentes, 
sin hacer ruido y sin perturbar 
sigilosamente te alejaste.
Las despedidas son tristes.

Dijiste adiós sin que te se oyera, 
dijiste odios, a hijos a nietos 
y a tu compañera.
Tú dijiste adiós sin que te entendieran, 
sin decir nada que lo pareciera.

A ti ya te pesaba tu vida casi eterna 
y en silencio, como tú has vivido 
dejaste tu vida aquí en esta tierra.

La lluvia caía, lloraba tu perdida, 
y en tu partida irriga la tierra.
La tierra; tu madre querida,
tu fiel consejera, tu amante, tu vida
qué triste, llorando ella queda.

Esa tierra fértil donde tu nacieras, 
esa tierra madre que a ti te pariera.
Creciste con tus pies enterrado en ella, 
la araste mil veces, 
la abonaste para que fértil fuera 
y la cosechaste el fruto que diera
y en tu despedida la tierra te espera.

Tu siempre has sido y serás
hijo de la tierra, de tu tierra.

Que solo nos dejas, que solo y que triste
dejas esta tierra, tu tierra y a tu familia
que lloran tu partida y no se consuelan.

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